domingo, 10 de abril de 2016

BATALLONES CONCEPCIÓN Y VALDIVIA ¡COMPLETOS!

                        No sabía cómo titular esta entrada; pensé en “figuras para wargames de la patria vieja 3”, pero en realidad debería ser “4”, pues algo se adelantó en la entrada del 27.3.2016, además no se mencionan nuevas figuras, así es que decidí este título que es más gráfico.
                        Me decidí por poner las figuras en sus bases, texturarlas y barnizarlas, para luego pintar los metales dorado y plateado con esmalte. Para tomar esta decisión, barnicé una media figura (un oficial bávaro que nunca me convenció mucho) con Matt coat Humbrol. Luego de dejar secar, me di cuenta que el acabado es similar a la Laca mate que uso para fijar el texturado de las bases (ojo: ¡¡No acercar a menos de 15 cms de la figura, porque deja un tinte gris!!) y, como es más rápido usar spray que pincel…
                        Luego de años pintando con acrílicos en tubo (pintura espesa y trasparente que en ocasiones requiere de varias capas), al comienzo me sorprendió agradablemente el esmalte por la facilidad de aplicación y capacidad de cobertura. Sin embargo, estas mismas virtudes hacen que el acabado sea MUY parejo, quitándole realismo a la figura. Por eso es que hay que aplicar luces y sombras, o sea: varias capas de pinturas diluidas y mezcladas. Esto es lo que no voy a hacer nunca, pero de todas maneras se podría seguir con la técnica mixta para los metales (es posible que sea la solución a la poca definición de las carrilleras doradas en relación al color carne). Creo que haré un wargame para apreciar la diferencia en el terreno de juego antes de regalar mis botes de esmalte.

                        Bueno, ha llegado el momento de mostrar las últimas imágenes del proceso de pintado de los batallones Concepción y Valdivia:

Las bases con su primer texturado: arena fina que se adhiere con cola fría diluida (50/50)en agua

Se pinta con una mezcla de acrílico (siena natural), cola fría y agua (25/25/50)

Vista más amplia; luego se hace una pasada de blanco con pincel seco y se aplican manchones de cola fría diluida para texturar con pasto.

Una visión de la mesa de trabajo. En la paleta de la izquierda se puede apreciar la mezcla con acrílico y la mezcla de cola fría diluida para texturar con pasto (en la bolsa)

Luego se aplica el pasto y deja secar
Batallón Concepción y, detrás, el batallón Valdivia. Por el momento solo se diferencian por los faldones. Cuando se pinten los botones se distinguirán con más facilidad.

Close up. Ya se ha aplicado el barniz mate.
Las figuras terminadas. Se han pintado los metales, inclusive las charreteras y cordones de sombreros de oficiales. De derecha a izquierda: Batallón Valdivia (base de fusileros y base con oficial) y batallón Concepción las mismas bases se distinguen por color de botones.

Visión posterior de las mismas figuras

Tambor de batallón Valdivia

La misma base con su homónima del batallón Concepción,

Por último una base de cada batallón.

martes, 29 de marzo de 2016

HACE 20 AÑOS TAMPOCO SE CONMEMORABA EL DESEMBARCO DE PAREJA

                        En 1996 un amigo me pidió que escribiera algún tema militar para presentar en una reunión de amigos. Entre las posibilidades que le sugerí, le pareció interesante, recordar el inicio de la guerra de independencia de Chile, puesto que él, siendo militar en retiro, no tenía antecedentes claros respecto a la primera acción de este conflicto.
                        A continuación transcribo dicho artículo. De más está decir que lo había olvidado y que, al igual que el artículo sobre Pedro de Valdivia (ver entrada "Un futuro ideal"), lo encontré entre viejos archivos que estoy eliminando de mi computador. Fue escrito hace 20 años y tiene algunos errores que no he querido corregir, para mantener el espíritu de la narración original; quienes hayan leído la “Crónica Militar de la Patria Vieja” podrán descubrir las inexactitudes que fueron subsanadas en un estudio más profundo que realicé al escribir el libro.

“El primer combate de la Patria Vieja”

Sobre las empinadas calles que recorren las colinas de la península de Tumbes, los habitantes de Talcahuano arrastran su rutinaria vida sin imaginarse que bajo su sucio asfalto y gastados adoquines, reposan olvidadas por la historia, las ensangrentadas balas que atravesaron los corazones de los primeros chilenos que inmolaron sus vidas en pos de un ideal.
Son pocos los compatriotas que recuerdan que el 27 de marzo de 1813, cuando el sol alcanzaba el cénit, su luz fue empañada por el humo de cañones y mosquetes que ascendía al cielo, mezclado con el polvo levantado por cientos de pies, que corrían impulsados por el ansia fratricida de acabar con la vida del hermano que adornaba su sombrero con una escarapela de distinto color.
Ahora, bajo la serena perspectiva de los casi 183 años que nos separan de ese día, vamos a tratar de desentrañar los secretos sepultados en la Península de Tumbes, con la esperanza de que, a través del conocimiento de este primer combate de la Guerra de Independencia, nuestros espíritus se engrandezcan con sus enseñanzas históricas, honremos la memoria de los muertos y permitamos que la luz del sol ilumine  la convivencia nacional, libre de las impurezas de la confrontación fratricida.

Antecedentes:
La independencia americana, corolario del natural deseo de auto determinación de los pueblos, fue precipitada por años de mal gobierno español y las ideas de la Revolución francesa propagadas por los ejércitos napoleónicos. En Chile este deseo de autogobierno sólo se asocia al ideal de independencia absoluta bajo el impulso del gobierno de don J.M. Carrera, quien simbolizó en un escudo y bandera las bases de nuestra incipiente alma nacional.
Para el Virrey del Perú, máximo representante del Rey de España en la América del Sur, que la Capitanía General de Chile enarbolara su propia bandera y tratara de regirse por su propia Constitución Política equivalía a una declaración de guerra. En consecuencia, comisionó al Brigadier don Antonio Pareja para organizar una expedición que volviera al país al vasallaje español.
Pareja salió del Perú con 40 oficiales y suboficiales, reuniendo un ejército de más de 2.000 hombres naturales de Chiloé y Valdivia. Estos chilenos estaban animados por un intenso sentimiento de devoción religiosa hacia la monarquía española y realizaron prodigios de valor y sacrificio por este ideal. Ellos no pelearon por conseguir fortuna como los conquistadores, tampoco defendieron sus hogares como los soldados de la colonia, solo entregaron su vida por un Rey desconocido que simbolizaba, para ellos, el principio rector de la vida y único artífice de la felicidad. Inmolarse en su nombre era un seguro medio de alcanzar la vida eterna.
El soldado patriota era impulsado por sentimientos más personales. Un ideal tan complejo como es el de autodeterminación no podía penetrar en el grueso del pueblo chileno, pero la belicosidad de sus ancestros mapuches despertaba con el ejemplo de los oficiales que sabían ganarse su respeto y cariño. Así, vemos a los patriotas mantenerse, a pecho descubierto, bajo el fuego de 25 cañones por seis horas en San Carlos, seguir al Coronel Spano a la carrera hasta la plaza de Chillán, transformar la sorpresa del Roble en victoria tras Prieto y O'Higgins, etc.

El Combate:
El Brigadier Pareja logró desembarcar solo 1200 hombres y 10 cañones en la bahía de San Vicente durante la noche del 26 y madrugada del 27 de marzo de 1813. Con ellos marchó hacia Talcahuano, a fin de capturar este puerto y poder completar en mejores condiciones el desembarco de su expedición. Sin embargo, El Gobernador patriota don Rafael de la Sotta dispuso sus menguadas fuerzas (180 fusileros, 15 dragones de caballería y 5 cañones) en las alturas que dominan el camino que une San Vicente con Talcahuano. Eran sus intenciones retardar el avance de Pareja hasta obtener ayuda de la guarnición de Concepción y permitir la fuga de los patriotas comprometidos con la revolución.
La relación del combate entregada por los propios protagonistas es contradictoria. Un estudio del terreno y de las características de las armas de la época permiten recrear esta acción, concordando con los relatos de Pareja, Sotta, Rodríguez Ballesteros y José de Berganza:
Al mediodía, la cabeza de la columna realista, dirigida por el Sargento Mayor José Rodríguez Ballesteros, avistó las posiciones patriotas y se aproximó oblicuamente, siendo saludada por las primeras salvas de artillería, cuyas balas rebotaban tras la formación de los Voluntarios de Castro. Concluida la marcha de aproximación, el Comandante José de Berganza montó su artillería respondiendo al fuego patriota. Luego de media hora de cañoneo, de cuyo resultado solo se consigna la herida de dos artilleros realistas, avanzaron los voluntarios de Castro, flanqueados por el batallón Chiloé, dirigido por el propio Berganza y el batallón Valdivia comandado por el Sargento Mayor Lucas Molina. La escarpada ladera y el exasperante fuego de los cañones y mosquetes patriotas fraccionaron las líneas realistas, los hombres  ansiosos de escarmentar a quienes los sometían a tan dura prueba aceleraron el paso, sobrepasaron a sus oficiales y emprendieron una desenfrenada carrera animada por el ancestral chivateo araucano de combate.
Los patriotas vacilaron, veían un alud incontenible de hombres que los superaba en una proporción de seis es a uno, además, luego de una hora de combate, algunos cañones se desmontaron de sus cureñas de madera verde, también los mosquetes cargados con la premura de la acción comenzaban a resentir sus mecanismos. El coronel Sotta, secundado por el Teniente Coronel Manuel Serrano y su  hijo Gregorio aumentaron sus voces de aliento, los soldados apretaron los dientes y multiplicaron sus descargas y la marea realista amainó. Los chilotes y valdivianos resentidos por 3 días de travesía marítima, un azaroso desembarco y más de una hora de combate, miraron con una sombra de temor la cima de la colina que, cual volcán, se coronaba con el humo y fuego patriota y les enviaba un enjambre de plomo incandescente. Instintivamente detuvieron su carrera y se reagruparon en torno a sus banderas y oficiales. Estos al ver que la falta de municiones y desperfecto del armamento hacía menguar las descargas patriotas invocaron a Dios y al Rey, apuntaron sus sables a la línea patriota y ascendieron a la carrera, seguidos por un torrente de soldados electrizados por su ejemplo y el recuerdo de sus más preciados ideales. Esta vez nada los detuvo. Sotta ordenó clavar la artillería y retirarse. Algunos no lo oyeron, otros no pudieron obedecer, las bayonetas realistas fueron más veloces que la voz del jefe que los había inspirado.
El combate y persecución concluyó a las 3 de la tarde. Sus resultados son difíciles de evaluar. Cada protagonista minimiza las pérdidas propias y maximiza las del enemigo. Se sabe que muchos heridos se arrastraron a los bosques vecinos falleciendo, quizás sus cuerpos permanezcan insepultos... Las cifras no importan, con el primer soldado que recibió una bala disparada por un compatriota se había consumado la tragedia de la lucha fratricida... Los hombres no comprendieron esto y la tragedia se repitió miles de veces, tantas veces que ya no fue importante, fue rutina y la rutina hizo olvidar el respeto a la vida humana.

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                        Me parece increíble que ya hayan pasado 20 años desde que escribí esto… Pero también es sorprendente que hoy se cumplan 3 años desde que inicié este Blog. Aunque su objetivo era promocionar mi libro(s), me había autoimpuesto una meta de alcanzar las 10.000 visitas en ese lapso de tiempo… apenas se superaron los 2/3 de esa cifra. Sin embargo, el subir a “la nube” los archivos que voy desechando de mi computador ha sido revelador para mí: Todo lo que ingresa en este Blog queda a disposición de todo el mundo, lo que hace altamente probable que  a alguien le sirva. Es posible que haya algún joven que tenga los mismos intereses que yo tuve a su edad y que pueda encontrar en este sitio las respuestas que yo demoré años en descubrir. De ser así, espero que con la fuerza e ímpetu de su juventud ayude a difundir nuestra historia y contribuya a que el 27 de marzo sea una fecha de reflexión para todos los chilenos, que fortalezca nuestra fraternidad y nos comprometa a temperar nuestras diferencias, haciendo un silencioso juramento, por la memoria de tantos compatriotas inmolados, de nunca levantar nuestras manos armadas contra nuestros hermanos.

domingo, 27 de marzo de 2016

…Y A LOS 3 MESES… RESUCITÓ!!
                                   Un poco irreverente el parafraseado, pero es atingente al día, domingo de Pascua de Resurrección… Efectivamente, hace una semana veo nuevamente. Me han llegado los lentes y ya casi estoy completamente acostumbrado a ellos. Nunca es lo mismo, y añoro aquellos días en que veía y pintaba miniaturas a ojo desnudo, pero, como siempre he dicho, hay que agradecer lo que se tiene y no lamentar lo que nos falta.
                                   He aprovechado el fin de semana largo para reorganizar y basear la infantería de la batalla de Quatre Bras. El proceso fue un poco más largo de lo esperado, porque me di cuenta que el orden de batalla que había usado todos estos años estaba malo. Revisando las figuras para adaptar sus uniformes y posturas a las exigencias de MOSACA, de pronto me pareció raro que hubiera un 85º légère… cotejé la fuente (http://napoleonistyka.atspace.com/index.html) que es extraordinaria en calidad y cantidad de contenido. No me había equivocado al transcribir el orden de batalla, pero era diferente a todos los órdenes de batalla de las otras fuentes. Por último me fui al libro de Siborne y ya no había dudas. Como soy un poco obsesivo, revisé todos los cuerpos de los tres ejércitos y rehice las bases de acuerdo a esta nueva información, corrigiendo algunos uniformes, ya que me guié por el sitio francés: http://centjours.mont-saint-jean.com/index.php. Bien, ya está todo en orden y en marcha.
 
Una vez terminada la "actividad napoleónica", un parte de la cual se ve en la parte superior de la foto, se preparó una nueva paleta (mi paleta húmeda se aprecia a la izquierda, la misma esponja "revivió" con el agua) y ya el batallón Valdivia espera las últimas capas de pintura. Son 32 figuras.

La misma imagen anterior, en una visión más cercana

 
La infantería aliada y francesa de los cuerpos que pelearon en la batalla de Quatre Bras. En primera fila y un poco borrosos, de izquierda a derecha, batallón Grubenhaven hanoveriano, milicia holandesa y 28th foot británico (esta base tiene capacidad de escaramuzadores, por lo que está representada por la compañía ligera)

Vista de conjunto desde arriba; solo faltan 12 bases (aún no les he aplicado la masilla), se puede ver que no se requieren muchas figuras para representar a toda la infantería de la batalla)

                                   Una vez suelta la mano y rodeado por figuras pintadas que estimulan el impulso de seguir pintando a pesar de ojos llorosos y espaldas encorvadas, retomé el batallón Valdivia y completé los colores pendientes: Azul real (celeste) para los faldones, una mezcla a partes iguales de rojo indio con siena tostada para las culatas de fusiles y negro para bicornios, zapatos y cartucheras. Una vez terminada esta primera pintada, viene la fase de retoque, que es tediosa, pero gratificante por los resultados que van decubriendo la figura lista.
Las figuras del batallón Valdivia listas para barnizar y aplicar colores metálicos. A derecha los fusileros usados como ejemplos del progreso de pintura en la entrada anterior; a izquierda un oficial y el tambor (aquí apliqué el dorado, porque el encordado hace un poco difícil aplicar el color, se reforzará con esmalte solo en la parte central).

Los fusileros en primer plano.
                                    Ahora me he detenido para pensar un poco… Como dije en la entrada anterior, voy a innovar y barnizar las figuras mate para después aplicar los colores metálicos dorado (en este batallón solo la punta de la vaina de las bayonetas) y plateado (botones, golas, cañones y bayonetas de fusiles). La duda que me asaltó es si primero pego las figuras a las bases, texturo las bases y luego aplico el barniz opaco en spray y solo entonces pinto los metales; o bien, barnizo figuras individuales a pincel, aplico pintura metálica y luego enbaso… Mientras resuelvo la disyuntiva, les explico gráficamente como enbaso mis figuras:
La infantería ligera de Brunswick, mostrando las bases recortadas de la hoja termolaminada: a izquierda, los datos de la base describiendo la unidad, brigada a la que pertenecen (que corresponde a la unidad operativa en MOSACA), la división y cuerpo al que pertenecen, es decir toda la cadena de mando. Al centro el reverso en blanco, sobre el que se pega la cinta adhesiva de doble contacto como se ve a derecha.

A izquierda, la base con el 79rd foot (higlanders) vista desde abajo, al centro una base de milicia hanoveriana con las figuras pegadas a la cinta de doble contacto y a derecha, una base de foot guards británicos con la masilla que se fija facilmente gracias a la cinta adhesiva.
                                    Una vez seca la masilla, se textura con arena fina y pinta con acrílico siena natural que se destaca con una mano de blanco aplicada con la técnica de pincel seco. Por último se aplica en manchones pasto confeccionado con serrín verde. Por el tamaño de las bases he preferido no texturar con rocas o hierba alta (pasto estático), Aunque cada base puede parecer una viñeta, se ven un poco "fuera de lugar" en cruces de ríos y combates en áreas urbanas.

domingo, 6 de marzo de 2016

FIGURAS PARA WARGAMES DE LA PATRIA VIEJA (2)

                                   ¡Ha pasado muchísimo tiempo desde que subí la última entrada!. Los motivos son variados y no creo que le interesen a nadie más que a mí. Pero el principal es que ¡Estoy ciego!... o casi. Hace más de un mes que estoy tratando de cambiar mis lentes y no hay caso que en la óptica le achunten a la receta del oftalmólogo… sigo esperando.
                                   Y mientras espero, así está mi “Central de Trabajo” (los gringos siempre le dan nombres muy precisos a todo, pero en español suenan cursis):
 
Nunca he sido muy ordenado... y eso que no se ve la caja con pinturas.

Un acercamiento de las figuras a medio pintar. Preferí guardarlas para evitar que se llenen de polvo.
      
                            Estaba tratando de renovar mi infantería de línea de la Patria Vieja, es decir los batallones Valdivia y Concepción. Durante años usé las figuras ESCI de Jägers prusianos (set 220, uno de los primeros sets que compré, justamente por los bicornios), que me funcionaron hasta que la investigación histórica me demostró que la infantería chilena de la época usaba faldones cortos y no tenía mochilas. Estuve años esperando que llegaran a Chile los set de infantería española napoleónica de HAT (sets 8300, 8301, 8302 y 8303)… Nunca llegaron y, en el intertanto apareció el set de infantería española de EMHAR (set 7215) que fue muy bien evaluado en http://www.plasticsoldierreview.com/. Como los set de HAT tenían muy pocas variantes en las posiciones y, aparentemente las proporciones de HAT y EMHAR eran compatibles, me decidí por comprar un par de cajas de EMHAR y el comando de HAT (8303). Los encargué por internet (desgraciadamente perdí el link) a un precio razonable. Efectivamente, las figuras EMHAR son fantásticas, pero… ¡¡2/3 tienen mochilas!!. Además, los bicornios de las figuras HAT son notoriamente más grandes que las de EMHAR. Esto no fue mucho problema, pues cortando la pluma (que es gigante) disminuye el efecto visual y los bicornios de oficiales y sargentos eran realmente más grandes que el de la tropa. Sacar las mochilas ya fue más doloroso; el plástico de EMHAR es más duro y embota rápidamente el filo de las cuchillas, con las consiguientes consecuencias… literalmente me costó sangre y sudor tallar estas figuras. El resultado fue mediocre, pero con mi vista no me di cuenta hasta que saqué las fotos que les muestro. La idea era ir documentando el progreso, como una especie de tutorial para la pintura de miniaturas. Pero los primeros resultados me hicieron detenerme.
 
Las 3 figuras de la izquierda son HAT: Tambor, oficial y sargento. Las 3 de la derecha son EMHAR. La diferencia de manufactura disminuye al cortar la pluma y cubrir con esmalte negro opaco. Con el pincel seco blanco, las figuras de ambos extremos se ven casi iguales

Las figuras EMHAR: A la izquierda como vienen en la caja, al medio sin rebabas, conos de inyección del plástico, ni mochila. A la derecha una de las figuras que originalmente vienen sin mochila. A esta figura le destaqué los correajes con pincel seco para que me sirva de guía de como pintar las correas en la figura del medio.
Primeros dos colores. A la derecha el azul parece que no tiñe nada (hay que usar un azul claro, yo uso el ARTEL 444), pero al aplicar el rojo, como que "surge" con el contraste. Como los acrílicos son transparentes, el pincel seco blanco destaca sobre el fondo azul oscuro. Con esta técnica no se requiere sombreado, ni aclarado posterior... es ideal para figuras de wargames.

Dos nuevos colores: blanco y carne. Nótese como el rojo deja de brillar y adquiere un tinte más opaco y real. Preferí las polainas blancas para mayor contraste.

Las mismas figuras en la vista posterior y... hasta aquí no más llegué. Falta el negro, celeste o rojo para los faldones y marrón para la culata del fusil. Creo que haré una innovación. después de pegarlos a las bases y texturar estas. Voy a barnizarlas mate y después voy a pintar con esmalte brillante (que tengo hace muchos años) el fusil plateado y los botones y metales dorados.
                                   Como no podía pintar, ni trabajar en estructuras de terreno para wargames. Desvié mi atención a mis intereses iniciales: La Segunda Guerra Mundial (WW2) y la época Napoleónica. Revisando mis cachureos y releyendo libros, decidí centrar mi interés y escaso tiempo a la guerra en el Norte de África, con algunos desvíos hacia la primera campaña de Francia. Luego de una larga búsqueda de reglamentos de escaramuzas de la WW2, siempre prefiriendo aquellos que requieran de pocas figuras y vehículos, me había decidido por CROSSFIRE, pero como es mandatorio un terreno con muchas estructuras, no me pareció que se adaptara bien a la guerra del desierto, así es que decidí diseñar un reglamento casero… en eso estoy y… Mientras tanto he empezado a darle a MOSACA un formato similar a ESMOSACA, a ver si lo publico. MOSACA es el reglamento original, que terminé en 2010 luego de testearlo solo y con Fernando Valle con la batalla de Quatre Brass. Al igual que ESMOSACA usa una grilla para el terreno y las figuras informan del tipo de unidad, pero cada base representa 600 infantes, 300 jinetes o 12 cañones; por lo tanto es para batallas grandes, aunque utilice relativamente pocas figuras. Por ejemplo: para las tropas francesas que combatieron en Quatre Brass se requieren 42 figuras de infantería; 9 de caballería (16 si se incluye la brigada de la Guardia Imperial) y 5 cañones con 5 artilleros.

                                   Espero que la próxima semana me lleguen los lentes y… ¡pueda ver con ellos!. Entonces podré reiniciar la pintura (la esponja de mi “Paleta Húmeda” se achurrascó como hoja seca)… es posible que en la línea de pintado se formen el resto de los cuerpos de ejército francés y aliado para empezar a pensar en Waterloo…

domingo, 29 de noviembre de 2015

UN FUTURO IDEAL

                   Ordenando los archivos de mi computador, entre antiguas fotos y documentos me encontré con este archivo que estaba rotulado como "FundStgo". Lo escribí en julio de 2007 a petición de mi padre, quien,como buen padre, encontraba que mis habilidades literarias superaban a las suyas (lo que no era cierto) y deseaba darle un toque de originalidad a un "Homenaje a la Patria" que estaba preparando para leer en una reunión formal.
                   Al releerlo me sorprendí a mi mismo por lo esperanzador del mensaje y belleza del lenguaje (esa es mi opinión, el lector tiene toda la libertad de disentir). Creo que también es atingente a este BLOG, así como a la realidad actual de nuestro país.

                        El 15 de septiembre de 1541 don Pedro de Valdivia contemplaba las humeantes ruinas del caserío bautizado como “Santiago del Nuevo Extremo” siete meses atrás. Las lágrimas resbalaban amargas por su garganta, mientras sus ojos secos y compasivos recorrían las heridas de los cuarenta y ocho sobrevivientes de la heroica epopeya… El ataque de los indios los había dejado con lo puesto, tres cerdos, dos pollos y dos puñados de trigo. Casi todo se había perdido y no había posibilidad de recibir ayuda del exterior; estaban solos…
                        El conquistador sintió que su sueño había sido destruido y la angustia se anudó en su garganta. Las lágrimas, sin otra vía de escape, comenzaron a enrojecer y humedecer sus ojos. Para ocultar este momento de desazón, don Pedro descendió de su caballo, hincó una rodilla en tierra y bajó la cabeza fingiendo buscar algo en el suelo. Su vista nublada por la emoción permitió que su olfato percibiera, entre el humo y el olor a muerte, el aroma del poleo, la manzanilla y el romerillo; y pensó que rosas y claveles serían un buen complemento para esta tierra. Sus oídos se aguzaron y escucharon a tencas y jilgueros que competían en cantos de alabanza al sol primaveral; y sus recuerdos volaron con golondrinas, guacamayos y canarios que se sumaron a este coro majestuoso de vida en expansión. Volvió a inhalar profundamente y el aire le trajo gotas de humedad del río cercano, bordeado por pataguas y hualles, entre los que sauces llorones darían sombra a sus hijos, satisfechos por su trabajo diario y pudoroso abrigo al primer beso de amor de sus nietos.
                        Ese día, don Pedro de Valdivia hundió sus dedos en la tierra humedecida con la sangre derramada por aborígenes y españoles y la presión de su palma encontró la suave firmeza del pecho de la mujer que acababa de concebir un hijo. Entonces la brisa perfumó su barba y el sol coloreó la palidez de sus mejillas. El viento y el sol alisaron hasta desvanecer la preocupación que surcaba su frente y, con un largo y liberador suspiro, el Gobernador de Chile se incorporó con una sonrisa de determinación en sus labios.
                        Y la tierra cumplió su promesa… Los cerdos y aves de corral se multiplicaron y los puñados de trigo, sembrados y cultivados con igual esmero por caballeros y sirvientes, rindieron una cosecha de doce fanegas. Conquistadores y aborígenes trabajaron codo a codo y la tierra, regada por el sudor de dos mundos, brotó agradecida con abundancia.
                        Y el sol primaveral volvió a brillar año tras año, iluminando el juego cada vez más concurrido de niños de piel bronceada que crecían fuertes y orgullosos, al cuidado de madres de piel morena y padres de claros cabellos. Y esos niños poblaron el país, abriendo caminos a la sombra de espinos y maitenes que compartían el sol con álamos y eucaliptos, cultivaron la tierra sembrando junto a la papa y el maíz, el trigo y la cebada y plantaron a la sombra de piñoneros y avellanos, aromáticos cerezos y manzanos. Todo era acogido en el seno de la tierra generosa y multiplicado con esplendidez, hasta que ya no era posible distinguir entre las especies autóctonas y aquellas traídas de tierras lejanas.
                        Y así, cuando ya la sangre y la carne del visionario conquistador formaban parte del follaje de un bosque del Arauco indómito, su sueño de crear una patria en la que convivieran en paz el viejo y el nuevo mundo, se convertía poco a poco en una realidad plasmada en la naturaleza del país y en el homogéneo mestizaje de la nación chilena.
                        Pero la vanidad y el egoísmo del ser humano pueden destruir el sueño más hermoso. Por eso, cuando la comodidad y la desidia  amenazaban con derrumbar los logros de tantos sacrificios, la naturaleza con rápidos arrebatos de rebeldía derrumbaba, inundaba o abrasaba las orgullosas obras de los hombres, obligándolos a recordar aquel día en que el abatido conquistador comprendió que nada estaba perdido si se amaba la tierra y  se olvidaban las diferencias entre los hombres, para construir un futuro ideal.
                        De este modo los chilenos templaron su carácter y fueron haciéndose concientes de su propia identidad y, con la misma sonrisa de determinación con que Pedro de Valdivia decidió forjar la patria doscientos setenta años atrás, sus jóvenes descendientes proclamaron su madurez y derecho a la autodeterminación enarbolando un tricolor que simbolizaba un nuevo país y una nación soberana. Nuevamente la madre tierra debió enjugar lágrimas, estremecerse con los gritos de agonía y desesperación, empaparse dolorida con la sangre de sus hijos y recibir amorosa sus cuerpos sin vida. Al fin, cuando la luz de la razón auyentó las tinieblas de la locura fratricida; los hombres, mujeres, niños y ancianos contemplaron la tierra ensangrentada, los campos asolados y las construcciones derruidas por la espada de Marte. Pero la terrible visión no les amedrentó: Por sus narices penetraba el aroma de poleo, rosas, claveles y romerillo; el sol del amanecer era saludado por el canto de tencas, canarios, jilgueros y golondrinas que volaban rozando el agua de ríos bordeados por pataguas y sauces… los chilenos eran testigos del nacimiento de un nuevo país y serían los artífices de su patria.

                        Habían transcurrido  casi tres siglos desde que don Pedro de Valdivia había soñado con lo que se empezaba a materializar en los corazones de los hijos de esta tierra. Ese sueño, que quizás no era el sueño de un solo hombre, sino que las ansias de toda la humanidad, podía hacerse realidad en esta tierra que se simbolizaba ante el resto del mundo en la estrella solitaria que, desafiante y sin más recursos que la voluntad de alcanzar un ideal, brilla serena buscando su lugar en el universo.

jueves, 29 de octubre de 2015

LOS DRAGONES DE CARLOS IV:
                                   La infantería montada o dragones fueron popularizados en el siglo XVII por Gustavo Adolfo II de Suecia. Sin embargo, durante el siglo XVIII fueron perdiendo paulatinamente la característica de soldados armados con mosquetes que podían actuar montados para atacar o perseguir al enemigo y desmontar en situaciones defensivas, para detener los embates enemigos como infantería.
                                   Cuando Carlos IV asumió el trono en 1788, existían en el ejército metropolitano español 8 regimientos de dragones: Rey, Reina, Almansa, Pavia, Villaviciosa, Sagunto, Numancia y Lusitania; constituidos por tres escuadrones de tres compañías cada uno. Con motivo de la guerra contra la República francesa se varió el número de plazas por compañía, pero se mantuvo el número de escuadrones y compañías inalterados.
                                   Luego de la paz de Basilea y de la guerra de las naranjas, las dificultades económicas obligaron a reestructurar el arma de caballería, constituida por 12 regimientos caballería de línea, 4 de caballería ligera y 8 de dragones. Cada uno de estos institutos tenía una organización distinta que dificultaba su mantenimiento y administración. El 30 de enero de 1803 se reorganizó el arma de caballería, manteniendo los 12 regimientos de caballería de línea, pero suprimiendo el instituto de dragones, cuyos regimientos se convirtieron en los regimientos 1º a 6º de cazadores (Rey, Reina, Almansa, Pavia, Villaviciosa y Sagunto) y los 1º y 2º de húsares (Numancia y Lusitania). Los antiguos regimientos de caballería ligera formaron los regimientos de húsares 3º a 6º.
                        Esta reestructuración solo duró 2 años. El 30 de enero de 1805 los antiguos 8 regimientos de dragones recuperan su condición, con las mismas nominaciones, pero con 5 escuadrones de 2 compañías cada uno, cada compañía contaba con 77 soldados, pero solo 54 caballos. Con esta composición los regimientos de dragones enfrentaron al ejército francés, actuando fundamentalmente como caballería pesada, con la cual compartían el corte del uniforme, pero de color amarillo limón, con divisas regimentales.
                                   Clonard afirma que además de las glorias pasadas, la eficacia de los cuerpos de dragones de América fueron los principales motivos de la reinstauración del instituto de dragones en la Península en 1805. Según este autor (Vol. VII), en América desde 1742 hasta 1799 se formaron 45 cuerpos de dragones, con poco más de 19.000 hombres en los distintos territorios regidos por la corona española. M. Axworthy en El Dorado IV/6 es más explícito y separa los cuerpos de milicias catalogados como dragones y solo menciona las siguientes unidades como parte del ejército regular de América en 1807:
-          Nueva España   : Regs. México y España cada uno con 4 escuadrones; cía. de Presidio del Carmen.
-          Yucatán             : Esc. Yucatán de 4 compañías
-           Cuba                 : Esc. América
-          Luisiana             : Compañía de Luisiana
-          Guatemala          : Esc. Del ejército de 3 compañías
-          Filipinas             : Esc. De Luzón de 3 compañías
-          Perú                    : Compañías de Cuzco, Lima y Chiloé
-          Chile                   : Ocho compañías de la Frontera; una cía. de la Reina
-          La Plata               : Reg. Buenos Aires de 4 escuadrones.
                                   Los caballos europeos no se aclimataban al clima tropical, de ahí la dificultad para formar cuerpos de caballería bajo los estándares de la Península y los pocos cuerpos de caballería regular o dragones, actuaban en la práctica como infantería montada cubriendo, diseminados en piquetes y compañías, las extensas fronteras del Imperio español en América. Por este motivo, en la Capitanía General de Chile y el Virreinato del Río de la Plata, donde el clima era favorable a la crianza de caballos, los cuerpos de dragones no se preocuparon de proveer cabalgaduras que permitieran emplear esta arma en su doble rol de caballería media o pesada y mantuvieron caballos pequeños, pero resistentes a la fatiga y largas jornadas, capaces de transportar al soldado con armamento de infantería.
                                   Con respecto al uniforme, recurriremos al blog de mi amigo Alfons Cánovas (como siempre) para ilustrarlos:

Uniforme de los dragones al inicio del reinado de Carlos IV

Uiforme del reglamento de 1796

En 1800 se cambió el uniforme al color verde, pero al parecer este uniforme no alcanzó a utilizarse, pues en 1803 los dragones adoptaron el uniforme de cazadores y húsares.




Uniforme de 1805 utilizado durante la guerra de independencia española.
                                    Los cuerpos de dragones americanos conservaron el corte de las prenda de sus homólogos de la península (cambiando el diseño con el retraso correspondiente a la distancia y el tiempo de duración del uniforme de más o menos 4 años), pero el color del uniforme fue azul, paño más fácil de conseguir y más barato que el amarillo limón. La divisa fue roja, al igual que la chupa, los dragones de Buenos Aires también usaban calzón de ese color.

lunes, 12 de octubre de 2015

FIGURAS PARA WARGAMES DE LA PATRIA VIEJA

                                   He de emplear la misma disculpa que aducen los “blogers” cuando pasa un  largo tiempo entre entradas: las circunstancias de la “Vida Real” me han mantenido ocupado y en condiciones emocionales incompatibles con este pasatiempo. Aunque este es el mes con mayor carga académica, emocionalmente me encuentro más estable. Algo también ha influido en la publicación de esta entrada un comentario de Roberto Reyes  al wargame de la Trinchera Este de la batalla de Rancagua. Si bien le contesté (a su mail), quedé intranquilo por retrasar tanto el inicio de esta serie de entradas destinadas a satisfacer su inquietud. Pues bien, ahora empezaré a contarles como me las ingenio para recrear los soldados que combatieron durante la Patria Vieja.
                                   Empezaremos por lo más sencillo: La infantería independentista de la campaña de Rancagua:
                                   Presionado por las disponibilidades del mercado nacional, hubo un momento en que me encontré con una gran cantidad de figuras napoleónicas de plástico en escala 1/72. A pesar de que internet ha puesto a nuestro alcance TODO lo que se pueda desear para desarrollar el Hobby, me pareció que primero debía utilizar lo que tenía, modificando lo necesario. Asi es como elegí el set de infantería francesa de ESCI (Set 227) como base para el uniforme de la infantería independentista de 1814.
                                   Las modificaciones fueron: Recortar los shacós, que son más altos que los usados en Chile, con cuchilla de hobby; cerrar las solapas en la cintura con un pirograbador casero; eliminar el sable y portabayoneta, reemplazándolo con uno hecho con Green stuff y varilla de poliestireno (plastruct 0.8 mm); eliminar las mochilas, marcando las bandoleras y dando forma al dorso de la figura con pirograbador; con el mismo instrumento “rebajar” las polainas bajo la rodilla.

Un ejemplo de las figuras Esci originales junto a las conversiones. El tambor original fue reemplazado por un tambor de infantería HAT,
Lo mismo, en vista posterior, se aprecia el trabajo de reemplazo de la bayoneta y la eliminación de la mochila, con remodelado del dorso.
                                   Los sargentos son del set 8042 de HAT (French ligth infantry), con cabeza Esci, se debe cortar la banderola dejando la bayoneta que se modela presionando el plástico con un alicate liso) y darle forma a las polainas.
Los sargentos HAT antes y después
Vista posterior
.                                  El coronel independentista (O´Higgins si es necesario) es el coronel austriaco del set 6005 de Italeri (austrians grenadiers and infantry) con cabeza del set 6007 (prussian cuirassiers) de Italeri. El caballo es de este mismo set, al que se le modeló la pistolera derecha de la silla de montar con Green stuff.
Coronel independentista y el caballo original, se aprecia el trabajo de la silla de montar.
En esta vista se puede ver de donde viene la cabeza del coronel independentista.

                                   Los últimos elementos de la trinchera independentista son los artilleros, que se pintaron sin modificación del set 8230 de HAT (1806 prussian artillery), aunque en rigor debí haber modificado el morral, que debe llevar 2 botones y reemplazar los pantalones largos por calzones con polainas bajo la rodilla… me di la licencia histórica.

                                   Por último, los cañones son las venerables piezas de Airfix (Waterloo french artillery, set 01737) que me parecen las más apropiadas para representar las piezas de bajo calibre y mediocres armones utilizados en Chile en esa época.
Algunos artilleros y los temibles cañones Airfix,
Vista lateral del cañón para apreciar el bronce y al color del roble nativo oscurecido con el barniz a base de aceite de lobo marino.
Aprovechando el impulso, Completé la base de comando con la bandera de guerra independentista.
Vista contralateral.