domingo, 29 de noviembre de 2015

UN FUTURO IDEAL

                   Ordenando los archivos de mi computador, entre antiguas fotos y documentos me encontré con este archivo que estaba rotulado como "FundStgo". Lo escribí en julio de 2007 a petición de mi padre, quien,como buen padre, encontraba que mis habilidades literarias superaban a las suyas (lo que no era cierto) y deseaba darle un toque de originalidad a un "Homenaje a la Patria" que estaba preparando para leer en una reunión formal.
                   Al releerlo me sorprendí a mi mismo por lo esperanzador del mensaje y belleza del lenguaje (esa es mi opinión, el lector tiene toda la libertad de disentir). Creo que también es atingente a este BLOG, así como a la realidad actual de nuestro país.

                        El 15 de septiembre de 1541 don Pedro de Valdivia contemplaba las humeantes ruinas del caserío bautizado como “Santiago del Nuevo Extremo” siete meses atrás. Las lágrimas resbalaban amargas por su garganta, mientras sus ojos secos y compasivos recorrían las heridas de los cuarenta y ocho sobrevivientes de la heroica epopeya… El ataque de los indios los había dejado con lo puesto, tres cerdos, dos pollos y dos puñados de trigo. Casi todo se había perdido y no había posibilidad de recibir ayuda del exterior; estaban solos…
                        El conquistador sintió que su sueño había sido destruido y la angustia se anudó en su garganta. Las lágrimas, sin otra vía de escape, comenzaron a enrojecer y humedecer sus ojos. Para ocultar este momento de desazón, don Pedro descendió de su caballo, hincó una rodilla en tierra y bajó la cabeza fingiendo buscar algo en el suelo. Su vista nublada por la emoción permitió que su olfato percibiera, entre el humo y el olor a muerte, el aroma del poleo, la manzanilla y el romerillo; y pensó que rosas y claveles serían un buen complemento para esta tierra. Sus oídos se aguzaron y escucharon a tencas y jilgueros que competían en cantos de alabanza al sol primaveral; y sus recuerdos volaron con golondrinas, guacamayos y canarios que se sumaron a este coro majestuoso de vida en expansión. Volvió a inhalar profundamente y el aire le trajo gotas de humedad del río cercano, bordeado por pataguas y hualles, entre los que sauces llorones darían sombra a sus hijos, satisfechos por su trabajo diario y pudoroso abrigo al primer beso de amor de sus nietos.
                        Ese día, don Pedro de Valdivia hundió sus dedos en la tierra humedecida con la sangre derramada por aborígenes y españoles y la presión de su palma encontró la suave firmeza del pecho de la mujer que acababa de concebir un hijo. Entonces la brisa perfumó su barba y el sol coloreó la palidez de sus mejillas. El viento y el sol alisaron hasta desvanecer la preocupación que surcaba su frente y, con un largo y liberador suspiro, el Gobernador de Chile se incorporó con una sonrisa de determinación en sus labios.
                        Y la tierra cumplió su promesa… Los cerdos y aves de corral se multiplicaron y los puñados de trigo, sembrados y cultivados con igual esmero por caballeros y sirvientes, rindieron una cosecha de doce fanegas. Conquistadores y aborígenes trabajaron codo a codo y la tierra, regada por el sudor de dos mundos, brotó agradecida con abundancia.
                        Y el sol primaveral volvió a brillar año tras año, iluminando el juego cada vez más concurrido de niños de piel bronceada que crecían fuertes y orgullosos, al cuidado de madres de piel morena y padres de claros cabellos. Y esos niños poblaron el país, abriendo caminos a la sombra de espinos y maitenes que compartían el sol con álamos y eucaliptos, cultivaron la tierra sembrando junto a la papa y el maíz, el trigo y la cebada y plantaron a la sombra de piñoneros y avellanos, aromáticos cerezos y manzanos. Todo era acogido en el seno de la tierra generosa y multiplicado con esplendidez, hasta que ya no era posible distinguir entre las especies autóctonas y aquellas traídas de tierras lejanas.
                        Y así, cuando ya la sangre y la carne del visionario conquistador formaban parte del follaje de un bosque del Arauco indómito, su sueño de crear una patria en la que convivieran en paz el viejo y el nuevo mundo, se convertía poco a poco en una realidad plasmada en la naturaleza del país y en el homogéneo mestizaje de la nación chilena.
                        Pero la vanidad y el egoísmo del ser humano pueden destruir el sueño más hermoso. Por eso, cuando la comodidad y la desidia  amenazaban con derrumbar los logros de tantos sacrificios, la naturaleza con rápidos arrebatos de rebeldía derrumbaba, inundaba o abrasaba las orgullosas obras de los hombres, obligándolos a recordar aquel día en que el abatido conquistador comprendió que nada estaba perdido si se amaba la tierra y  se olvidaban las diferencias entre los hombres, para construir un futuro ideal.
                        De este modo los chilenos templaron su carácter y fueron haciéndose concientes de su propia identidad y, con la misma sonrisa de determinación con que Pedro de Valdivia decidió forjar la patria doscientos setenta años atrás, sus jóvenes descendientes proclamaron su madurez y derecho a la autodeterminación enarbolando un tricolor que simbolizaba un nuevo país y una nación soberana. Nuevamente la madre tierra debió enjugar lágrimas, estremecerse con los gritos de agonía y desesperación, empaparse dolorida con la sangre de sus hijos y recibir amorosa sus cuerpos sin vida. Al fin, cuando la luz de la razón auyentó las tinieblas de la locura fratricida; los hombres, mujeres, niños y ancianos contemplaron la tierra ensangrentada, los campos asolados y las construcciones derruidas por la espada de Marte. Pero la terrible visión no les amedrentó: Por sus narices penetraba el aroma de poleo, rosas, claveles y romerillo; el sol del amanecer era saludado por el canto de tencas, canarios, jilgueros y golondrinas que volaban rozando el agua de ríos bordeados por pataguas y sauces… los chilenos eran testigos del nacimiento de un nuevo país y serían los artífices de su patria.

                        Habían transcurrido  casi tres siglos desde que don Pedro de Valdivia había soñado con lo que se empezaba a materializar en los corazones de los hijos de esta tierra. Ese sueño, que quizás no era el sueño de un solo hombre, sino que las ansias de toda la humanidad, podía hacerse realidad en esta tierra que se simbolizaba ante el resto del mundo en la estrella solitaria que, desafiante y sin más recursos que la voluntad de alcanzar un ideal, brilla serena buscando su lugar en el universo.

jueves, 29 de octubre de 2015

LOS DRAGONES DE CARLOS IV:
                                   La infantería montada o dragones fueron popularizados en el siglo XVII por Gustavo Adolfo II de Suecia. Sin embargo, durante el siglo XVIII fueron perdiendo paulatinamente la característica de soldados armados con mosquetes que podían actuar montados para atacar o perseguir al enemigo y desmontar en situaciones defensivas, para detener los embates enemigos como infantería.
                                   Cuando Carlos IV asumió el trono en 1788, existían en el ejército metropolitano español 8 regimientos de dragones: Rey, Reina, Almansa, Pavia, Villaviciosa, Sagunto, Numancia y Lusitania; constituidos por tres escuadrones de tres compañías cada uno. Con motivo de la guerra contra la República francesa se varió el número de plazas por compañía, pero se mantuvo el número de escuadrones y compañías inalterados.
                                   Luego de la paz de Basilea y de la guerra de las naranjas, las dificultades económicas obligaron a reestructurar el arma de caballería, constituida por 12 regimientos caballería de línea, 4 de caballería ligera y 8 de dragones. Cada uno de estos institutos tenía una organización distinta que dificultaba su mantenimiento y administración. El 30 de enero de 1803 se reorganizó el arma de caballería, manteniendo los 12 regimientos de caballería de línea, pero suprimiendo el instituto de dragones, cuyos regimientos se convirtieron en los regimientos 1º a 6º de cazadores (Rey, Reina, Almansa, Pavia, Villaviciosa y Sagunto) y los 1º y 2º de húsares (Numancia y Lusitania). Los antiguos regimientos de caballería ligera formaron los regimientos de húsares 3º a 6º.
                        Esta reestructuración solo duró 2 años. El 30 de enero de 1805 los antiguos 8 regimientos de dragones recuperan su condición, con las mismas nominaciones, pero con 5 escuadrones de 2 compañías cada uno, cada compañía contaba con 77 soldados, pero solo 54 caballos. Con esta composición los regimientos de dragones enfrentaron al ejército francés, actuando fundamentalmente como caballería pesada, con la cual compartían el corte del uniforme, pero de color amarillo limón, con divisas regimentales.
                                   Clonard afirma que además de las glorias pasadas, la eficacia de los cuerpos de dragones de América fueron los principales motivos de la reinstauración del instituto de dragones en la Península en 1805. Según este autor (Vol. VII), en América desde 1742 hasta 1799 se formaron 45 cuerpos de dragones, con poco más de 19.000 hombres en los distintos territorios regidos por la corona española. M. Axworthy en El Dorado IV/6 es más explícito y separa los cuerpos de milicias catalogados como dragones y solo menciona las siguientes unidades como parte del ejército regular de América en 1807:
-          Nueva España   : Regs. México y España cada uno con 4 escuadrones; cía. de Presidio del Carmen.
-          Yucatán             : Esc. Yucatán de 4 compañías
-           Cuba                 : Esc. América
-          Luisiana             : Compañía de Luisiana
-          Guatemala          : Esc. Del ejército de 3 compañías
-          Filipinas             : Esc. De Luzón de 3 compañías
-          Perú                    : Compañías de Cuzco, Lima y Chiloé
-          Chile                   : Ocho compañías de la Frontera; una cía. de la Reina
-          La Plata               : Reg. Buenos Aires de 4 escuadrones.
                                   Los caballos europeos no se aclimataban al clima tropical, de ahí la dificultad para formar cuerpos de caballería bajo los estándares de la Península y los pocos cuerpos de caballería regular o dragones, actuaban en la práctica como infantería montada cubriendo, diseminados en piquetes y compañías, las extensas fronteras del Imperio español en América. Por este motivo, en la Capitanía General de Chile y el Virreinato del Río de la Plata, donde el clima era favorable a la crianza de caballos, los cuerpos de dragones no se preocuparon de proveer cabalgaduras que permitieran emplear esta arma en su doble rol de caballería media o pesada y mantuvieron caballos pequeños, pero resistentes a la fatiga y largas jornadas, capaces de transportar al soldado con armamento de infantería.
                                   Con respecto al uniforme, recurriremos al blog de mi amigo Alfons Cánovas (como siempre) para ilustrarlos:

Uniforme de los dragones al inicio del reinado de Carlos IV

Uiforme del reglamento de 1796

En 1800 se cambió el uniforme al color verde, pero al parecer este uniforme no alcanzó a utilizarse, pues en 1803 los dragones adoptaron el uniforme de cazadores y húsares.




Uniforme de 1805 utilizado durante la guerra de independencia española.
                                    Los cuerpos de dragones americanos conservaron el corte de las prenda de sus homólogos de la península (cambiando el diseño con el retraso correspondiente a la distancia y el tiempo de duración del uniforme de más o menos 4 años), pero el color del uniforme fue azul, paño más fácil de conseguir y más barato que el amarillo limón. La divisa fue roja, al igual que la chupa, los dragones de Buenos Aires también usaban calzón de ese color.

lunes, 12 de octubre de 2015

FIGURAS PARA WARGAMES DE LA PATRIA VIEJA

                                   He de emplear la misma disculpa que aducen los “blogers” cuando pasa un  largo tiempo entre entradas: las circunstancias de la “Vida Real” me han mantenido ocupado y en condiciones emocionales incompatibles con este pasatiempo. Aunque este es el mes con mayor carga académica, emocionalmente me encuentro más estable. Algo también ha influido en la publicación de esta entrada un comentario de Roberto Reyes  al wargame de la Trinchera Este de la batalla de Rancagua. Si bien le contesté (a su mail), quedé intranquilo por retrasar tanto el inicio de esta serie de entradas destinadas a satisfacer su inquietud. Pues bien, ahora empezaré a contarles como me las ingenio para recrear los soldados que combatieron durante la Patria Vieja.
                                   Empezaremos por lo más sencillo: La infantería independentista de la campaña de Rancagua:
                                   Presionado por las disponibilidades del mercado nacional, hubo un momento en que me encontré con una gran cantidad de figuras napoleónicas de plástico en escala 1/72. A pesar de que internet ha puesto a nuestro alcance TODO lo que se pueda desear para desarrollar el Hobby, me pareció que primero debía utilizar lo que tenía, modificando lo necesario. Asi es como elegí el set de infantería francesa de ESCI (Set 227) como base para el uniforme de la infantería independentista de 1814.
                                   Las modificaciones fueron: Recortar los shacós, que son más altos que los usados en Chile, con cuchilla de hobby; cerrar las solapas en la cintura con un pirograbador casero; eliminar el sable y portabayoneta, reemplazándolo con uno hecho con Green stuff y varilla de poliestireno (plastruct 0.8 mm); eliminar las mochilas, marcando las bandoleras y dando forma al dorso de la figura con pirograbador; con el mismo instrumento “rebajar” las polainas bajo la rodilla.

Un ejemplo de las figuras Esci originales junto a las conversiones. El tambor original fue reemplazado por un tambor de infantería HAT,
Lo mismo, en vista posterior, se aprecia el trabajo de reemplazo de la bayoneta y la eliminación de la mochila, con remodelado del dorso.
                                   Los sargentos son del set 8042 de HAT (French ligth infantry), con cabeza Esci, se debe cortar la banderola dejando la bayoneta que se modela presionando el plástico con un alicate liso) y darle forma a las polainas.
Los sargentos HAT antes y después
Vista posterior
.                                  El coronel independentista (O´Higgins si es necesario) es el coronel austriaco del set 6005 de Italeri (austrians grenadiers and infantry) con cabeza del set 6007 (prussian cuirassiers) de Italeri. El caballo es de este mismo set, al que se le modeló la pistolera derecha de la silla de montar con Green stuff.
Coronel independentista y el caballo original, se aprecia el trabajo de la silla de montar.
En esta vista se puede ver de donde viene la cabeza del coronel independentista.

                                   Los últimos elementos de la trinchera independentista son los artilleros, que se pintaron sin modificación del set 8230 de HAT (1806 prussian artillery), aunque en rigor debí haber modificado el morral, que debe llevar 2 botones y reemplazar los pantalones largos por calzones con polainas bajo la rodilla… me di la licencia histórica.

                                   Por último, los cañones son las venerables piezas de Airfix (Waterloo french artillery, set 01737) que me parecen las más apropiadas para representar las piezas de bajo calibre y mediocres armones utilizados en Chile en esa época.
Algunos artilleros y los temibles cañones Airfix,
Vista lateral del cañón para apreciar el bronce y al color del roble nativo oscurecido con el barniz a base de aceite de lobo marino.
Aprovechando el impulso, Completé la base de comando con la bandera de guerra independentista.
Vista contralateral.

viernes, 31 de julio de 2015

LA “ESSEX” Y LA PATRIA VIEJA
                        Las guerras napoleónicas fueron un elemento catalizador del movimiento emancipador americano, al remover la monarquía española. Otra consecuencia de estas guerras en América fue la llamada “Guerra de 1812”. El 18 de junio de 1812 Estados Unidos declaró la guerra al Imperio Británico, puesto que impedía a los mercantes estadounidenses comerciar con el sistema continental de Napoleón, llegando a capturar varios barcos y aprisionar a sus tripulantes, para obligarlos a servir en la marina inglesa.
                        La joven marina estadounidense no podía medirse con la poderosa British Navy, pero contaba con fragatas sólidas y ligeras que produjeron grandes daños al comercio británico e hicieron tambalear el prestigio de la marina de guerra inglesa. Esta es la historia de una de dichas fragatas, que llevó el conflicto entre los anglosajones a las aguas chilenas.
La fragata "Essex" rumbo a las islas Galápagos
                        La “Essex” era una fragata de 47 metros de eslora por 12 metros de manga. Desplazaba 860 toneladas, tenía una tripulación asignada de 300 hombres y estaba armada con 26 cañones de 12 libras y 16 carronadas de 24 libras. Fue mandada a construir a fines del siglo XVIII por los patriotas estadounidenses de Salem (Massachusetts) que reunieron US$ 80.000 mediante una colecta popular. La nave, construida con roble blanco de Nueva Inglaterra era ágil y resistente y a comienzos del siglo XIX, bajo el mando del capitán Edward Preble convoyó a los buques mercantes estadounidenses que comerciaban con la Indias Holandesas Occidentales. En 1810 Asume su mando el capitán John Smith, ferviente partidario del combate naval a corta distancia, quien ordena cambiar los cañones de 24 libras por carronadas de 32 libras, con lo que dobló la potencia de fuego de la nave, pero redujo su alcance a la mitad. El exceso de peso, además redujo la velocidad de la fragata. Estos cambios no fueron del agrado del nuevo capitán que asumió en el verano de 1811, David Porter, pero no pudo convencer al gobierno para que reinstalara los cañones largos de 24 libras y debió iniciar su campaña en el Mar Caribe con este armamento el 3 de julio de 1812.
                        En dos semanas la “Essex” logra capturar 5 mercantes británicos, manteniendo prudente distancia de la fragata inglesa de 32 cañones “Minerve”. Dos presas fueron enviadas a Baltimore, dos fueron hundidas por no poder tripularlas y un barco fue destinado a llevar a las tripulaciones prisioneras a Terranova. El 13 de agosto captura la corbeta de 20 cañones “Alert”, luego de un breve cañoneo a corta distancia posible gracias a la estratagema usada por Porter de “disfrazar” su barco y tripulación de balleneros indefensos, ocultando los cañones para que el barco enemigo se acercara confiado en lograr una presa fácil.
                        Después de esta victoria, la primera que la marina estadounidense lograba contra la armada británica, Porter logró deslizarse entre el bloqueo inglés y anclar en la bahía de Delawere el 7 de septiembre de 1812. Luego de un mes de descanso, la tripulación de la “Essex” despliega nuevamente las velas, para dirigirse a las costas de Brasil a reunirse a las fragatas “Constitution” y “Hornet” que estaban atacando el comercio inglés con la América del Sur. Sin embargo, Porter no pudo encontrar a sus compatriotas y luego de capturar dos mercantes británicos se le informó que una importante flota enemiga venía desde el norte con la misión de eliminar a las fragatas estadounidenses que acosaban a los barcos comerciales ingleses. Ante esta noticia (que resultó ser falsa), Porter decidió pasar al océano Pacífico y reiniciar sus actividades contra los barcos balleneros, muchos de ellos armados en corso, enemigos.
Comodoro David Porter
1780-1843
                        En su travesía por el Cabo de Hornos la “Essex” casi naufraga azotada por una violenta tempestad que le causó severos daños, obligando a su capitán a dirigirse a Valparaíso para efectuar urgentes e imprescindibles reparaciones. El 15 de marzo los estadounidenses eran recibidos en el puerto chileno con repique de campanas y grandes demostraciones de amistad. La tradicional hospitalidad chilena estaba alentada por el cónsul estadounidense Joel S. Poinsett y la esperanza del gobierno de José Miguel Carrera de que Estados Unidos sería un aliado con la causa de la emancipación americana. Los tripulantes de la “Essex” fueron agasajados en Valparaíso y los salones de la sociedad santiaguina se abrieron a la oficialidad estadounidense. También la obtención provisiones y ayuda para la reparación de los daños de la fragata fue expedita y el 23 de marzo estaba en condiciones de reiniciar sus correrías.
                        Su primera presa fue el bergantín peruano “Nereyda”, que había hundido un ballenero estadounidense, cuya tripulación fue liberada. Entre estos estadounidenses estaba el piloto del ballenero, que ayudó a Porter en el resto de su travesía por el Pacífico. La nave peruana fue desarmada y  se le permitió volver al Perú con su tripulación. Ya en el archipiélago de las Galápagos, la “Essex” inició sus ataques contra los balleneros británicos. El 29 de abril capturó tres barcos: “Montezuma”, “Georgiana” y “Politics”. El “Georgiana” de 280 toneladas se armó como balandro de guerra con 10 cañones (6 de 18 libras y 4 de 6 libras) y bajo el mando del teniente  John Downes partió el 9 de mayo hacia la isla James (actual isla Santiago), en cuyas aguas el 28 de mayo capturó los bergantines “Catherine” de 270 toneladas y “Rose” de 220 ambos armados con 8 cañones y que actuaban como balleneros o corsarios según las circunstancias. Al anochecer del mismo día apareció el “Héctor”, de similares características y armado con 11 cañones. Luego de una larga persecución y un corto combate nocturno, el corsario inglés perdió la mayoría de sus velas y el palo mayor, siendo abordado por los estadounidenses. El  mismo día, Porter había capturado al “Atlantic”, ballenero armado con 6 cañones de 18 libras y al “Greenwich” de 338 toneladas, que debió ser desarbolado con una andanada de las carronadas cuando intentaba escapar. Estos barcos estaban cargados con abundantes materiales para reparar embarcaciones y muchos marineros estadounidenses capturados o enrolados a la fuerza, por lo que Porter se encontró al mando de una importante flotilla. A fin de liberar a los más de 100 prisioneros ingleses que tenía en su poder se dirigió a las costas peruanas (Tumbes en el extremo norte del litoral del actual Perú), donde aprovechó, el 19 de junio, de vender uno de los barcos capturados.  El 24 de junio se le reunió Downes con sus tres presas. En dos meses los estadounidense habían captura 8 barcos enemigos y Porter decidió reorganizar su flotilla, rebautizado el “Atlantic” como “Essex junior”, fue armado con 20 cañones y al mando de Downes fue enviado a Valparaíso para vender la carga de aceite de los balleneros y 4 presas. La “Essex” y los balandros de guerra “Georgiana” y “Greenwich”, ambos armados con 10 cañones retomaron rumbo a las Galápagos.
Imagen satelital de las islas Galápagos
                        Downes llegó a Valparaíso el 12 de agosto y, aunque se reiteraron los agasajos y muestras de amistad, no pudo cumplir su propósito. El país estaba en guerra y el general Carrera con el cónsul Poinsett se encontraban con el ejército en el sur. Aunque algunos entusiastas patriotas consideraron la posibilidad de adquirir algunos barcos para reconstituir la flotilla perdida, se encontraron con que la guerra  tenía al borde de la ruina al gobierno y a los particulares, además la Junta de Gobierno chilena recibió una advertencia de su homónima argentina, en el sentido de mantener la neutralidad y evitar la molestia (y posibles represalias militares) de la corona británica al permitir la venta en puertos chilenos de los buques y mercancías capturadas. La advertencia argentina estaba acompañada por la noticia del arribo a Buenos Aires de la flotilla del comodoro Hillyar destinada a pasar al Pacífico para detener las actividades de la “Essex”. Downes era un hombre de iniciativa y cargó al “Politics” con todo el aceite capturado y lo envió por el Cabo de Hornos de vuelta a estados Unidos. Dejó los tres barcos restantes anclados en Valparaíso e izó las velas en dirección a las Galápagos para llevar las infaustas noticias a Porter.
                        La fragata “Essex” y sus dos compañeros encontraron en las aguas de las islas Charles (Actual Floreana) a tres balleneros/corsarios ingleses e iniciaron una rápida persecución el 14 de julio de 1813.  El bergantín de 10 cañones “Charlton” fue el primero en ser alcanzado y arrió su bandera a la “Essex” sin combate. El “Georgiana” al mando del capellán de la “Essex” Mr. Adams fue quedándose atrás y solo el “Greenwich” al mando del teniente de “marines” John Gamble y con solo 14 tripulantes logró dar alcance a la “Seringapatan” de 357 toneladas, 14 cañones de 9 libras y 41 tripulantes. Viendo el escape imposible, el capitán Stavers se dirigió en un resuelto ataque contra el barco de Gamble, pero este detuvo su andar para esperar al “Georgiana” y transbordar algunos tripulantes para empeñar la acción. Stavers creyó tener una nueva oportunidad de fuga y largo sus velas, pero el “Greenwich” le dio alcance y luego de un intenso combate con cañones y armas ligeras a distancia de tiro de pistola, los ingleses arriaron su bandera. Mientras, la “Essex” había capturado sin combate al pequeño “New Zealander” armado con 8 cañones.
                        Porter desarmó el “Charlton” y embarcó a 48 de los 98 prisioneros ingleses que bajo palabra se dirigieron a Río de Janeiro a entregarse a la primera autoridad estadounidense que encontraran (bajo la ley náutica de la época estos barcos se llamaban “Cartel” y no podían ser atacados, ni capturados, hasta que sus tripulantes cumplieran con su palabra empeñada). El “Georgiana”, dada su escasa capacidad combativa se cargó con el aceite de ballena capturado y se envió de vuelta a los Estados Unidos, pero la flotilla de Porter fue nuevamente aumentada con la captura del “Sir Andrew Hammond” el 15 de septiembre. El 30 del mismo mes la “Essex junior” alcanzó a Porter y le informó de la próxima presencia de los barcos de guerra ingleses. El capitán estadounidense, viendo el cansancio de su tripulación y el deterioro de su fragata decidió poner rumbo al oeste para reacondicionar sus buques en las Islas Marquesas (actual Polinesia Francesa).
                        El 25 de octubre de 1813 los buques estadounidenses anclaban en una bahía de la isla Nuku Hiva, la mayor de las Marquesas. Sin considerar que estaba habitada por varias tribus, tomo posesión de ella en nombre de los Estados Unidos y la bautizó como “Isla Madison” en honor a su presidente, la bahía se nombró de “Massachusetts” y construyó en una altura un fuerte (Fort Madison) de 4 cañones para proteger la villa en que vivía su tripulación (Madisonville). Gracias a un inglés de apellido Wilson que vivía en la isla e hizo de intérprete, Logró que Gattanewa, jefe de los Te L’is, autorizara su permanencia a cambio de aliarse en su guerra contra la tribu de los Happah. Así, luego de limpiar los fondos de la “Essex” y eliminar con humo más de 1000 ratones que consumían los aparejos de repuesto y provisiones en sus bodegas, Porter se involucró en la guerra de los lugareños.
La flotilla de Porter en la bahía de Massachusetts de la isla Nuku Hiva. Fort Madison con la bandera estadounidense sirve de protección de Madisonville a derecha.
                        En una primera expedición a través de la jungla y empinadas montañas, el teniente Gamble con 40 marines y un cañón de 6 libras, junto a varios miles de Te L’is asaltaron y capturaron un fuerte defendido por cerca de 4000 Happah. Luego de esta derrota, los Happah pidieron la paz y se unieron como aliados para luchar contra la tribu de los Tai Pi.
Teniente John Gamble
1791-1836
                       Esta vez la flotilla estadounidense y 200 canoas transportaron a 5000 guerreros hasta la costa de los Tai Pi. Luego de un desembarco sin oposición los guerreros y 36 estadounidenses y un cañón dirigidos por Porter fueron emboscados en la selva y luego rechazados en un ataque a un fuerte. Los hombres de Porter se retiraron luego de agotar sus municiones y del desbande de los guerreros Happah y Te L’i quedaron inermes, pero lograron volver a sus barcos, luego de perder un hombre, arrastrando a dos heridos (uno de ellos era el teniente Downes con una pierna fracturada). Porter regresó a Madisonville, pero debió reiniciar la campaña para confirmar a los guerreros locales la superioridad de sus fuerzas y evitar ser masacrado. Esta vez avanzó por tierra, solo con los Te L’i, pero llevando casi todos sus marinos y marines. El 30 de noviembre fueron nuevamente emboscados, pero lograron ocupar un buen lugar estratégico para iniciar una ofensiva que devastó al país Tai Pi, obligando a sus habitantes a pedir la paz.
                        Considerando la situación controlada, Porter se dispuso a reiniciar sus ataques al comercio británico, pero hubo un conato de motín en la “Essex junior”, pues algunos marineros deseaban quedarse a vivir en aquel paraíso tropical. Porter demostró su temple, caminando tranquilamente entre los amotinados con un barril de pólvora bajo el brazo hasta la escotilla del arsenal del barco. Encendiendo la mecha del barril les gritó a los amotinados que si no deponían su actitud “volarían todos juntos hacia la eternidad”. Los amotinados reafirmaron su lealtad al capitán y entregaron al marino inglés Robert White como instigador del motín. Porter blandiendo su espada le gritó que huyera por su vida y White no se hizo de rogar, saltando por la borda y nadando hasta la costa.
                        El 9 de diciembre de 1813 la “Essex”, junto al “Essex junior” y el”New Zealander” partieron hacia las costas de Chile, dejando en Madisonville al teniente Gamble, 2 guardiamarinas, 19 marinos y 6 prisioneros ingleses. En la bahía de Massachusetts permanecieron anclados el “Seringapatan”, el “Sir Andrew Hammond” y el “Greenwich”.
                        Juego de una corta estadía en la isla Mocha, Porter envió al “New Zealander” de vuelta a Estados Unidos y se dirigió a Valparaíso a recuperar los 3 barcos que no habían podido ser vendidos, sin embargo su suerte lo había abandonado: Ingresó al puerto el 3 de febrero de 1814 y 5 días después fue sorprendido por la llegada de la fragata de 36 cañones “Phoebe” y el balandro de 18 cañones “Cherub” mandados por el comodoro Hillyar. Los 4 barcos permanecieron anclados en la bahía casi por 2 meses. Los capitanes enemigos se reunían en la casa del cónsul poinsett y las tripulaciones rivalizaban cantando  “Yankee Doodle” los estadounidenses y “The sweet Little cherub that sits up aloft” los ingleses. Los primeros enarbolaban una bandera con la consigna “Libertad de comercio y los derechos de la gente de mar” y los británicos la “Union Jack” con el logo “Dios y patria. Los marineros británicos tienen la mejor ley. Los traidores nos insultan”. La neutralidad del puerto chileno impedía entablar combate, pero la situación era tensa. A fines de marzo, empezaron a arreciar los vientos del sur y Porter decidió intentar la fuga. A mediodía del 28 de marzo de 1814 despegó todas sus velas y dirigió a la “Essex”, seguida por la “Essex junior” hacia la salida de la bahía de Valparaiso, pero al abandonar el reparo del puerto el fuerte viento quebró el palo mayor de la fragata, quedando prácticamente inmovilizada. Los buques británicos supieron mantener su distancia e iniciaron un implacable cañoneo que no podía ser contestado por las carronadas de corto alcance de la fragata inmovilizada. El desigual y unilateral combate se mantuvo por dos horas y media, hasta que la explosión del polvorín de la “Essex” convenció a su capitán que todo estaba perdido y arrió su bandera. Habían muerto 58 de sus hombres y 45 estaban heridos, los ingleses tomaron 156 prisioneros (Porter cuenta 31 desaparecidos, entre los que pueden haber algunos que fugaron nadando hacia la costa, pero lo más probable es que fueran destrozados por la explosión del polvorín) incluyendo la tripulación de la “Essex junior” que se entregó sin combate y, convertida en Cartel trasladó a los heroicos sobrevivientes de vuelta a su país. Los ingleses perdieron 5 muertos y 10 heridos.
                        Así termina la historia de Porter y la fragata “Essex” en aguas chilenas durante la Patria Vieja, pero ¿Cuál fue el destino final de estos “Hombres de hierro y barcos de madera”?:
  •           El teniente John Gamble fue sorprendido el 7 de mayo de 1814 por un motín encabezado por sus marineros ingleses que liberaron a sus connacionales prisioneros y escaparon en el “Seringapatan” hacia Australia y de ahí a Inglaterra, donde devolvieron el buque a sus dueños. Gamble fue herido en un pie y mientras se recuperaba a bordo del “Sir Andrew Hammond” Los Te L’i atacaron, azuzados por Wilson, a los marinos estadounidense en la playa el 9 de mayo, matando a un guardiamarina de 16 años y 4 marineros. Gamble recogió a los 7 sobrevivientes y luego de quemar al “Greenwich” levó anclas y se dirigió a Hawai. Luego de una travesía de 2500 millas fue capturado por el “Cherub”. En 1815 pudo regresar a su país. En 1827 alcanzó el grado de teniente coronel y falleció en New York en 1836, tenía 45 años.
  •      El teniente John Downes Fue ascendido a capitán a su vuelta a Estados Unidos y tuvo una provechosa carrera naval, enriqueciéndose y alcanzando el grado de comodoro. Murió en Charleston, Massachusetts a los 68 años de edad.
  •     El capitán David Porter fue ascendido a comodoro y en 1815 inició una campaña contra los piratas de las Indias occidentales. Debido a un ataque no autorizado al pueblo de Fajardo en Puerto Rico (para rescatar un oficial retenido por las autoridades locales) fue enjuiciado por una corte marcial y obligado a renunciar en 1826. Desde este año hasta 1829 fue comandante en jefe de la marina mexicana, volviendo a Estados Unidos para ser nombrado embajador ante el Imperio Otomano. Falleció en Constantinopla en 1943 a la edad de 63 años.
  •      El Comodoro James Hillyar continuó una brillante carrera naval hasta 1830, retirándose con el grado de almirante y con los títulos de caballero de la Real orden Guelfica y de la Real orden del Baño. Murió el mismo año que Porter. Tenía 74 años.
  •      La fragata “Essex” continuó sirviendo en la marina británica como HMS “Essex”, navío de 42 cañones, pero no tuvo servicio activo, sino que se destinó como barco-prisión hasta 1837 en que fue vendida a particulares… Cruel y muy británico castigo para esta orgullosa nave. La marina Estadounidense ha perpetuado su nombre en 4 buques, incluido un porta-aviones.
  •      El “Essex junior” llegó a New York en julio de 1814 y fue vendido a privados en agosto del mismo año en US$ 25.000.
  •          El “Cherub” continuó activo y en 1818, en una de sus travesías capturó El “Josefa”, transporte de esclavos español, liberando a 35 esclavos en Freetown, Sierra Leona. Sin embargo, al no existir tratado anti-esclavista entre Inglaterra y España, el propietario del “Josefa” ganó una demanda por £ 21.180 contra el capitán George Willies. En 1820 el Cherub fue vendido en £ 940.
  •           La fragata “Phoebe” Siguió el destino de su enemiga (la “Essex”) y no volvió a servir en el mar después de su retorno a Inglaterra en 1814. Fue vendida en 1841 por £ 1750.

                        La base de esta recopilación de datos es el libro de Henry Gruppe: “The Frigates (The Seafarers)”. Las imágenes y mucha información complementaria se obtuvo de Wikipedia (English). En la “Historia Jeneral de Chile”, Barros Arana comenta los aspectos de la relación del gobierno de Chile con Porter en los capítulos 12 y 17. Por último, Piero Castagneto publicó “Batalla de Valparaíso. 28 de marzo de 1814” (Legatum Editores), que no he leído, pero está disponible en la Feria Chilena del libro. Es una versión bilingüe en español e inglés.

martes, 23 de junio de 2015

RANCAGUA 1º DE OCTUBRE 1814: LA TRINCHERA ESTE

                        Los combates de la trinchera este en la jornada del 1º de octubre de la batalla de Rancagua son los que menos huellas han dejado en los relatos de esta batalla. El coronel Manuel Montoya, que dirigía a los chilotes no se caracterizaba por tener una pluma muy ágil, y el capitán Hilario Vial, que comandaba a los artilleros e infantes del batallón Nº 3 que defendían la trinchera, murió en los combates del 2 de octubre.
                        El diseño del escenario para el wargame es similar al de la Trinchera sur, con la diferencia en que los batallones Veterano de Chiloé y Auxiliar de Chiloé son de línea y su número es menor que el Talavera. En consecuencia, la ventaja realista es bastante menor que en el escenario anterior. Tampoco cuentan con caballería, pero si pueden utilizar su artillería. Las condiciones de victoria son las mismas.
La disposición inicial de independentistas y realistas. La distribución de casas y parapetos es la misma de la trinchera sur, pero en este escenario el norte está a la izquierda y el sur a la derecha.

La defensa independentista
El Veterano de Chiloé encabezando el ataque realista


                        El combate comienza con el avance del batallón Chiloé en orden abierto, gracias a esta disposición, la primera descarga independentista no produce bajas. El avance chilote se efectúa en abanico: El grueso del batallón sigue avanzando por la calle, mientras algunas compañías suben a los techos y penetran en las casas que bordean la calle. Montoya ordena que el Auxiliar de Chiloé avance por la calle lateral hacia el norte, con la intención de rodear la manzana y atacar la trinchera independentista por el flanco. La artillería realista se ubica protegiendo la retaguardia. Los independentistas continúan disparando a cuanto realista se pone a tiro. Aunque las bajas son escasas, el desorden producido por un avance en frente amplio obliga a Montoya a detener momentáneamente el avance para reorganizar sus líneas. Si bien logra que los soldados del Chiloé ocupen en número respetable y orden adecuado los patios interiores de las manzanas norte y sur, la demora ha permitido que los independentistas concentren su fuego en los soldados que avanzan por la calle, obligando a los diezmados restos a retirarse. Montoya pude detener la retirada de los pocos chilotes sobrevivientes, pero ya no pueden considerarse una fuerza combativa efectiva.
El Veterano de Chiloé avanza en frente amplio
Mientras Montoya reorganiza el despliegue del Veterano de Chiloé, Los Auxiliares inician su marcha de flanqueo.
El ataque realista en cuatro agrupaciones. Se ve impresionante, pero Montoya ya no puede coordinar sus fuerzas. Todo dependerá de los oficiales subordinados y suboficiales.
Los veteranos de Chiloé que avanzan por la calle serán víctimas del fuego concentrado independentista.
                        En estos momentos, luego de 24 minutos de combate, Montoya ha perdido el control de sus hombres: El batallón de Auxiliares de Chiloé avanza en busca del flanco izquierdo independentista y ya están fuera del alcance y vista del coronel realista. Las compañías del veterano de Chiloé que se encuentran en los patios interiores de las manzanas norte y sur también están fuera de su alcance, aunque podría ordenar a las compañías de la manzana norte, pero sin más efectividad que el oficial que las manda directamente. Tampoco puede dar órdenes a su artillería. Podría desplazarse junto a sus cañones, pero sería imprudente iniciar un duelo artillero a corta distancia contra cañones apoyados por fusileros tras un parapeto.
Los Auxiliares de Chiloé girando la esquina en orden abierto. El avance es más lento que lo que hubiera deseado su comandante. .. El reglamento obliga a cambiar de frente para avanzar 2 cuadros por turno...

Para que avance todo el batallón, bajo una misma orden, debe lateralizar un cuadro, hasta que todas las bases estén en línea.
                        Dejados a su propia iniciativa, los oficiales y suboficiales realistas mantienen el combate: Mientras los Auxiliares de Chiloé siguen avanzando por la calle paralela, los hombres del veterano de Chiloé mantienen un fuego de desgaste contra los fusileros independentistas de los techos. Como los soldados de ambos bandos están resguardados por muros y tejados las bajas son mínimas. A los 30 minutos de iniciado el combate, los Auxiliares de Chiloé empiezan a aparecer frente al parapeto norte de la trinchera independentista. El Capitán Vial (Que actúa con grado de coronel) despliega 60 soldados tras este parapeto y alcanzan a realizar una descarga contra los auxiliares antes que estos estén en condiciones de atacar la trinchera. Sin embargo, esta descarga  no es suficiente para desorganizar a los realistas, quienes atacan a la carrera. Los independentistas mantienen una alta moral y efectúan una nueva descarga, esta vez a quemarropa, logrando detener el ataque. Los realistas, desordenados, quedan expuestos frente a la trinchera independentista, sin posibilidad de ser reorganizados (solo un coronel o comandante puede realizar esta acción y Montoya está muy, muy lejos). Vial aprovecha para llamar a sus refuerzos y comienza a fusilar a los chilotes, preparando una carga a la bayoneta. Los oficiales realistas saben lo que se les viene encima y, luego de comprobar lo ineficaz del fuego de tropas desordenadas contra un enemigo tras un parapeto, ordenan la retirada. A pesar de ser acosados por los disparos independentistas, los auxiliares de Chiloé pueden completar su retirada sin mayor desorganización de sus filas, pudiendo resguardarse en las calles laterales en desorden.
Los Auxiliares aparecen en la boca-calle y Vial puede organizar la defensa de su parapeto norte.
La primera descarga independentista no logra desorganizar a los realistas y...

¡Ataque a la carrera!

Antes de que se produzca el enfrentamiento, la descarga independentista desorganiza a los chilotes, luego de un corto intercambio de disparos los realistas se retiran en desorden, pero sin desbandarse.
                        Han pasado 52 minutos de combate. Montoya comprende que ha perdido su superioridad numérica y si intenta reorganizar sus tropas los independentistas podrán concentrar sus fuegos inflingiéndole más bajas. Por lo tanto ordena la retirada.

                        El resultado de este escenario es un empate. Las pérdidas realistas son de 100 veteranos de Chiloé y 40 auxiliares de Chiloé. Vial solo perdió 20 hombres. Si bien en tiempo de juego solo transcurrieron 52 minutos, o sea 42 menos que en el de la trinchera sur, el tiempo real empleado fue similar, poco más de 2 horas. La toma de decisiones del bando realista consumió la mayor parte del tiempo y mantuvo la expectativa y ansiedad hasta que la descarga independentista que desorganizó a los Auxiliares de Chiloé decidió el desenlace. Nuevamente un pequeño escenario de ESMOSACA ha mostrado todas las posibilidades y dificultades de los combates callejeros de la época, en que las alternativas de acción son muy variadas, pero a medida de que se va desarrollando el combate, las consecuencias de ciertas decisiones conducen a callejones sin salida, con pérdidas incontrarrestables.

jueves, 14 de mayo de 2015



ACCIONES NAVALES DURANTE LA PATRIA VIEJA

                        Al planificar la “Crónica Militar de la Patria Vieja” pensé incluir un capítulo a apéndice con este título, sin embargo, la táctica y estrategia naval en la época de la navegación a vela tiene características que requieren de un estudio tan concienzudo como el arte de la guerra en tierra. Aunque luego de una rápida revisión me pareció un tema fascinante y entretenido, no me pareció que alcanzaría a dominarlo, como para tratarlo con la profundidad y detalle que el resto del libro. Además, las acciones navales no impactaron directamente las campañas terrestres, más allá de los desembarcos realistas, por lo que preferí no escribir un capítulo al respecto.
                        Siendo mayo el mes del mar, creo que es un buen momento para hacer un somero resumen de los acontecimientos que ocurrieron en el mar durante las campañas de la Patria Vieja. Reitero que no es un tema que domine, cualquier corrección o complemento que los lectores consideren pertinentes son bienvenidos.

LOS BARCOS:
                        A comienzos del siglo XIX el trasporte a través de los mares se realizaba en barcos impulsados por el viento, en consecuencia su velocidad dependería del velamen que tuvieran, pero su maniobrabilidad estaba limitada por el tipo y cantidad de velas, así como por su peso. Como la principal arma de combate era la artillería, el poderío de los barcos estaba dado por el número de cañones que poseían. Obviamente, a mayor cantidad de cañones, mayor tamaño y peso del barco, pero también mayor potencia de fuego. En general todos los barcos que surcaban los mares tenían cañones (incluso los mercantes debían tener algún medio de defensa contra piratas, demás servían para comunicarse con otros barcos) pero los armados en guerra estaban diseñados especialmente para presentar por ambas bordas sus cañones dispuestos en 1 a 3 cubiertas:
-          Navíos: Eran los barcos más grandes y pesados. Formaban la línea de batalla. Tenían tres mástiles (mesana, mayor y trinquete de atrás a delante), con palos cruzados (“vergas” o “perchas”) que permitían desplegar grandes velas cuadradas. Estaban armados con 50 a 120 cañones dispuestos en 2 o 3 cubiertas
-          Fragatas: También tenían tres mástiles, pero su casco más angosto y alargado les permitía mayor velocidad y maniobrabilidad. Sólo tenían una cubierta para la artillería que sumaba 20 a 40 cañones.
-          Corbeta: También llamada Bric o Barca. Más pequeña que la fragata, también tenía tres mástiles, pero en el palo de mesana desplegaba una vela cangrejera, pues no tenía percha. Montaban en una cubierta 12 a 20 cañones y se empleaba como barco de escolta de mercantes.
-          Bergantín: Barco de dos mástiles (mayor y trinquete), ambos con velas cuadradas. Con armamento y funciones similares a la corbeta.
-          Goleta: Dos mástiles, con velas cangrejeras (sin perchas), podían montar hasta 17 cañones.
-          Lanchas cañoneras: Un mástil con vela cangrejera, también se impulsaban por medio de remos. Montaban un cañón de hasta 24 libras en la proa y podían tener otros pequeños “pedreros” en las bordas. Se destinaban a acciones de costas (los navíos y fragatas tenían 1 o 2 para apoyar acciones de desembarco).
Navío "Montblanc" (http://www.todoababor.es/)

Fragata española (http://www.todoababor.es/)
Bergantín francés (https://nauticajonkepa.wordpress.com/2010/03/14/el-oriflama/)

LA FLOTILLA DE PAREJA:
                        Al comienzo de la Patria Vieja no se vieron navíos en las aguas de Chile. Las más grandes embarcaciones presentes fueron las fragatas. La flotilla que condujo al brigadier Pareja a Chiloé estaba compuesta por la  fragata “Trinidad”, Los bergantines “Machete” y “Nieves” y dos goletas. Los cinco barcos hicieron la travesía del Callao a Ancud en 37 días. No dispongo de mayores datos de cada embarcación, ni con respecto a su tamaño, ni armamento, pero es altamente probable que no fueran buques armados en guerra. En Chiloé se agregaron 5 Dalcas o piraguas chilotas para poder transportar al ejército realista hasta Valdivia. Esta travesía, de 7 días, tampoco tuvo inconvenientes, excepto el extravío de una dalca que llegó con sus tripulantes sin novedad a Talcahuano.

Dalca chilota

                        A fin de dar cabida a la guarnición de Valdivia que se uniría a la expedición, se sumaron a las embarcaciones de Pareja la fragata “Gaditana” (Al parecer no estaba artillada) y una lancha cañonera, conformando la flotilla de 11 naves (dos fragatas, dos bergantines, dos goletas, una cañonera y cuatro piraguas) que fondearon en la bahía de San Vicente el 26 de marzo de 1813, tras tres días de navegación.
                        Es curioso que esta flotilla haya circulado por 47 días entre El Callao y Chiloé sin ser avistada por otras embarcaciones que diera la alarma a las autoridades independentistas de Chile. Así, la sorpresa fue total y el desembarco realista solo fue dificultado por las condiciones del mar, que estrellaron contra las rocas a 4 lanchas. Estas fueron, junto a dos marineros muertos por enfermedad antes de llegar a Chiloé, las únicas pérdidas de la flotilla del brigadier Pareja.

LA PRIMERA ESCUADRA NACIONAL:
                        El estado de guerra amenazaba con debilitar aún más la lánguida economía chilena con el deterioro del comercio. Se había perdido el segundo puerto en importancia del país (Talcahuano) y el principal puerto, Valparaíso, estaba bloqueado por la fragata corsaria “Warren” (Buque norteamericano capturado en 1807 en Talcahuano, bajo el pretexto de haberse dedicado al contrabando, fue armada en corso por el virrey Abascal para agotar la economía chilena) que desplazaba 390 toneladas y armada con 14 cañones.
                        Carrera había instruido a Francisco de la Lastra, gobernador del puerto de Valparaíso para que armara dos barcos en guerra que rompieran el bloqueo realista y luego bloquearan el puerto de Talcahuano, cortando los suministros que el ejército de Pareja pudiera recibir del Perú o Chiloé. En esta empresa la Junta de Gobierno fue especialmente activa apoyando la iniciativa con oportunos aportes de las sumas de dinero necesarias para adquirir los buques, comprar los cañones para armarlos y reclutar y vestir a las tripulaciones. Los buques que formaron esta primera escuadra que navegó con pabellón chileno fueron de origen norteamericano: La fragata “Pearl”, arrendada a su propietario y rebautizada “Perla”, de 400 toneladas y el bergantín “Colt”, rebautizado “Potrillo”,  de 260 toneladas, comprado a su capitán Munson por $ 16.000 (una suma tan baja hace suponer que este buque en realidad fue comprado a los armadores de Baltimore por el gobierno de Carrera con al apoyo del cónsul Poinsett). El armamento se requisó de la fragata portuguesa “San José de la Fama” y se distribuyó de la siguiente forma: Fragata “Perla” 2 cañones de 24 libras y 22 cañones de 12 libras. Bergantín “Potrillo” 8 cañones de 12 libras, 10 de 8 libras y 2 de 6 libras.
                        La marinería se reclutó entre los pescadores y estibadores del puerto, siendo reforzados por marinos portugueses (de la fragata “San José de la Fama”), algunos ingleses y una veintena de norteamericanos, entre los que se encontraban el capitán del “Potrillo”, Eduardo Barnewald y su teniente, Samuel Johnston (tipógrafo que llegó a Chile con la primera imprenta comprada por Carrera). Desafortunadamente, a la marinería se le enlistó con la promesa del beneficio económico de las posibles presas capturadas, por lo que la lealtad a la bandera estaba muy supeditada a su codicia, lo que influyó en el desenlace de la primera aventura naval de Chile.
                        La prisa e improvisación con la que se preparó esta primera escuadra nacional queda reflejada en que entre la adquisición de los buques y su salida del puerto solo pasaron 10 días (del 22 de abril al 2 de mayo de 1813). En este lapso los realistas de Valparaíso también realizaron una febril actividad, poniéndose en contacto con el teniente Agustín Ibarra, segundo comandante de la “Warren”, quien dirigía los periódicos desembarcos secretos en la caleta de Punta Ángeles mediante los cuales la fragata se reabastecía de agua, alimentos y noticias que les proporcionaban los comerciantes realistas del puerto. Ibarra permaneció varios días oculto en las casas del puerto y ayudo a sobornar a la marinería portuguesa, a algunos ingleses y chilenos y, al italiano Carlos Magi, quien lideraría el motín destinado a capturar los barcos chilenos y llevarlos al Callao.
                        Al mediodía del 2 de mayo de 1813 la fragata “Warren” se mostró en la boca del puerto y disparó un cañonazo de desafío. Las tripulaciones de la “Perla” y el “Potrillo” después de oír misa subieron a sus barcos y soltaron amarras para dar caza a la fragata realista. La “Perla” tomó la delantera y fue seguida por el bergantín, cuyo capitán vio extrañado como ambas fragatas navegaban en paralelo, sin dispararse a pesar de estar a distancia de tiro. Repitió las señales convenidas para iniciar el combate, pero al no obtener respuesta se acercó para preguntar a viva voz que ocurría. Sin embargo para acercarse a la “Perla”, el “Potrillo” se situó entre las dos fragatas. En ese momento Carlos Magi que había iniciado el motín poco después de soltar amarras, capturando rápidamente a la oficialidad y marinería independentista, ordenó disparar contra el bergantín: Tres “¡Viva Fernando VII!” fueron seguidos por una descarga cerrada, que fue contestada por otra de la “Warren” contra la otra borda del “Potrillo”. Barnewald, comprendiendo la traición trató de maniobrar, saliendo de la trampa y volviendo al puerto, pero los conspiradores entre su tripulación cortaron las drizas de la vela cangrejera del palo mayor (esta vela mencionada en los relatos nos permite suponer que el “Potrillo” era en realidad un Bergantín-Goleta”). La confusión por las descargas de los cañones enemigos y la brusca desaceleración e ingobernabilidad del buque permitió que los amotinados apresaran rápidamente a la oficialidad y marineros no comprometidos. Con las últimas luces del atardecer los tres buques desaparecieron de la vista de los habitantes del Valparaíso que habían subido a los cerros para contemplar el combate. En los días siguientes, las noticias traídas por barcos neutrales confirmaron la pérdida definitiva de la “Perla” y el “Potrillo” que siguieron rumbo al Callao para incorporarse a los corsarios del virrey Abascal.

LAS CAÑONERAS DE TALCAHUANO:
                        El 25 de mayo de 1813, el brigadier José Miguel Carrera ingresaba a Concepción, dejando a los restos del ejército realista encerrados en Chillán. Los soldados realistas que guarnecían la ciudad, así como sus autoridades se habían refugiado en Talcahuano. Carrera intimó la rendición, la que fue rechazada por el gobernador coronel Manuel Tejeiros, quien aprovechó de comenzar a desmontar los cañones de las baterías de costa y de los fuertes, al tiempo que organizaba la huida de civiles y militares.
                        Sabedor Carrera de la debilidad de la guarnición de Talcahuano, ordenó el ataque el 29 de mayo. Los realistas se posicionaron en las alturas que flanquean el camino al puerto. En la altura de la derecha (El Morro de Talcahuano) 50 fusileros estaban apoyados por 2 lanchas cañoneras que se aventuraban por la desembocadura del Andalién entre El Morro y la Isla de Rocuant. Los granaderos independentistas rápidamente desalojaron a los infantes realistas y ayudaron al capitán Juan Morla a emplazar sus dos cañones en la altura. Un corto duelo artillero con las lanchas realistas terminó con el hundimiento de una y la retirada de la otra con algún daño.
                        Una vez capturado el puerto, los independentistas vieron que la fragata “Bretaña” no podía superar el viento norte y abandonar la bahía de Talcahuano con los fugitivos realistas. Carrera comisionó al teniente de artillería Nicolás García y al teniente de dragones Ramón Freire para que alistaran dos lanchas cañoneras para capturar a la fragata que esperaba el cambio de viento fondeada cerca de la isla Quiriquina. García había sido piloto y Freire había navegado como sobrecargo de una fragata mercante en su juventud. Estos fueron los primeros oficiales de la “infantería de marina” chilena.
Cañonera española (http://dioramadetrafalgar.blogspot.com) Vale la pena revisar este diorama en escala 1/50.


                        El 31 de mayo, el cambio de viento arrebato su presa a la flotilla de cañoneras independentistas, sin embargo, pudieron liberar a los prisioneros retenidos en la fragata “San José”, buque demasiado viejo para navegar, utilizado como pontón-prisión. Asimismo, el 7 de junio una nueva presa se puso a su alcance:
                        El virrey Abascal, cumpliendo su compromiso con Pareja, había preparado un refuerzo para la expedición del malogrado brigadier consistente en dinero, municiones y oficiales que se embarcaron en la fragata Thomas (ballenera inglesa capturada en Talcahuano en 1805 cuando España estaba en guerra con Inglaterra y que había sido adquirida por el comerciante chileno Javier Manzano) con rumbo a Talcahuano que se suponía estaba en control de las tropas del Rey. Carrera había ordenado que se mantuviera el estandarte real flameando en el puerto, sin embargo el capitán Pedro Colmenares prefirió anclar en Tomé y envió al teniente Villavicencio en una lancha a tierra para averiguar sobre cuál era la situación militar en tierra. Los tripulantes de la lancha fueron capturados en cuanto tocaron tierra y García rodeó la fragata con sus dos cañoneras y algunos faluchos (botes pequeños y angostos). Al amanecer del 8 de junio de 1813 intimaron la rendición a la fragata, cuya tripulación, sin medios de defensa se rindió a discreción. El único acto violento de esta captura, fue el chapuzón que se dio el teniente Freire para rescatar del agua la correspondencia realista que algunos oficiales habían tratado de liberar de la captura lanzándola al mar. Este esfuerzo le valió al futuro presidente de Chile la suma de $ 1.200, como parte de una libranza (cheque al portador) por $ 4.000 que estaba dentro de las cartas rescatadas de las aguas por él y que Carrera le entregó al hacer efectivo el pago.

ACTIVIDAD NAVAL REALISTA EN 1814:
                        El bergantín “Potrillo” por sus excelentes cualidades de navegación fue empleado como barco correo entre El Callao y Chiloé y junto a la corbeta de guerra “Sebastiana” condujo al brigadier Gainza con los refuerzos de artillería, municiones, víveres y dos compañías del Real de Lima. Saliendo del Callao el 1º de enero de 1814, llegaron el 30 al puerto de Arauco. A este puerto había llegado el batallón Auxiliar de Chiloé el 15 del mismo mes, conducido por las fragatas mercantes “Trinidad” y “Mercedes”.
                        No habiendo oposición independentista, los buques realistas navegaban libremente llevando mensajes y abastecimientos a los ejércitos realistas.
                        El 19 de julio salían del Callao el bergantín “Potrillo”, la corbeta “Sebastiana” y el navío “Asia” conduciendo la expedición del brigadier Osorio y el batallón “Talavera” que desembarcó en Talcahuano el 13 de agosto de 1814.

Navío ASIA (http://www.todoababor.es/)

                        El navío “Asia” de dos puentes y 74 cañones fue el barco más poderoso de la marina de guerra española que navegó por aguas chilenas, zarpó de Cádiz el 25 de diciembre de 1813, llegando a El Callao el 25 de abril de 1814. Una travesía sin novedades para la época…

ALGUNAS REFERENCIAS:
                        La navegación a vela del siglo XVIII y primera mitad del s. XIX es un tema en sí apasionante. Su compleja influencia en la táctica y estrategia de la guerra naval hacen del tema una ciencia aparte. Recomiendo el sitio: http://www.todoababor.es/ que está lleno de detalles de la marina española de la época. Naveguen por sus páginas, no se arrepentirán.

                        En el tomo 9 de la “Historia General de Chile” de Diego Barros Arana se describen las evoluciones navales en forma más o menos detallada. Para profundizar en el tema de la captura de la “Perla” y el “Potrillo” recomiendo el tomo 9 de la “Colección de Documentos e Historiadores de la Independencia Nacional”, en las págs 186-320 están las declaraciones del proceso que se siguió para esclarecer la conspiración que llevó a su pérdida. Ambas obras se pueden descargan en el sitio: http://www.memoriachilena.cl/  Por último, las peripecias de Samuel Johnston y el cautiverio de los prisioneros en El Callao están relatadas en las “Cartas de un tipógrafo yanqui”. Editorial Antártica 1997.