martes, 23 de junio de 2015

RANCAGUA 1º DE OCTUBRE 1814: LA TRINCHERA ESTE

                        Los combates de la trinchera este en la jornada del 1º de octubre de la batalla de Rancagua son los que menos huellas han dejado en los relatos de esta batalla. El coronel Manuel Montoya, que dirigía a los chilotes no se caracterizaba por tener una pluma muy ágil, y el capitán Hilario Vial, que comandaba a los artilleros e infantes del batallón Nº 3 que defendían la trinchera, murió en los combates del 2 de octubre.
                        El diseño del escenario para el wargame es similar al de la Trinchera sur, con la diferencia en que los batallones Veterano de Chiloé y Auxiliar de Chiloé son de línea y su número es menor que el Talavera. En consecuencia, la ventaja realista es bastante menor que en el escenario anterior. Tampoco cuentan con caballería, pero si pueden utilizar su artillería. Las condiciones de victoria son las mismas.
La disposición inicial de independentistas y realistas. La distribución de casas y parapetos es la misma de la trinchera sur, pero en este escenario el norte está a la izquierda y el sur a la derecha.

La defensa independentista
El Veterano de Chiloé encabezando el ataque realista


                        El combate comienza con el avance del batallón Chiloé en orden abierto, gracias a esta disposición, la primera descarga independentista no produce bajas. El avance chilote se efectúa en abanico: El grueso del batallón sigue avanzando por la calle, mientras algunas compañías suben a los techos y penetran en las casas que bordean la calle. Montoya ordena que el Auxiliar de Chiloé avance por la calle lateral hacia el norte, con la intención de rodear la manzana y atacar la trinchera independentista por el flanco. La artillería realista se ubica protegiendo la retaguardia. Los independentistas continúan disparando a cuanto realista se pone a tiro. Aunque las bajas son escasas, el desorden producido por un avance en frente amplio obliga a Montoya a detener momentáneamente el avance para reorganizar sus líneas. Si bien logra que los soldados del Chiloé ocupen en número respetable y orden adecuado los patios interiores de las manzanas norte y sur, la demora ha permitido que los independentistas concentren su fuego en los soldados que avanzan por la calle, obligando a los diezmados restos a retirarse. Montoya pude detener la retirada de los pocos chilotes sobrevivientes, pero ya no pueden considerarse una fuerza combativa efectiva.
El Veterano de Chiloé avanza en frente amplio
Mientras Montoya reorganiza el despliegue del Veterano de Chiloé, Los Auxiliares inician su marcha de flanqueo.
El ataque realista en cuatro agrupaciones. Se ve impresionante, pero Montoya ya no puede coordinar sus fuerzas. Todo dependerá de los oficiales subordinados y suboficiales.
Los veteranos de Chiloé que avanzan por la calle serán víctimas del fuego concentrado independentista.
                        En estos momentos, luego de 24 minutos de combate, Montoya ha perdido el control de sus hombres: El batallón de Auxiliares de Chiloé avanza en busca del flanco izquierdo independentista y ya están fuera del alcance y vista del coronel realista. Las compañías del veterano de Chiloé que se encuentran en los patios interiores de las manzanas norte y sur también están fuera de su alcance, aunque podría ordenar a las compañías de la manzana norte, pero sin más efectividad que el oficial que las manda directamente. Tampoco puede dar órdenes a su artillería. Podría desplazarse junto a sus cañones, pero sería imprudente iniciar un duelo artillero a corta distancia contra cañones apoyados por fusileros tras un parapeto.
Los Auxiliares de Chiloé girando la esquina en orden abierto. El avance es más lento que lo que hubiera deseado su comandante. .. El reglamento obliga a cambiar de frente para avanzar 2 cuadros por turno...

Para que avance todo el batallón, bajo una misma orden, debe lateralizar un cuadro, hasta que todas las bases estén en línea.
                        Dejados a su propia iniciativa, los oficiales y suboficiales realistas mantienen el combate: Mientras los Auxiliares de Chiloé siguen avanzando por la calle paralela, los hombres del veterano de Chiloé mantienen un fuego de desgaste contra los fusileros independentistas de los techos. Como los soldados de ambos bandos están resguardados por muros y tejados las bajas son mínimas. A los 30 minutos de iniciado el combate, los Auxiliares de Chiloé empiezan a aparecer frente al parapeto norte de la trinchera independentista. El Capitán Vial (Que actúa con grado de coronel) despliega 60 soldados tras este parapeto y alcanzan a realizar una descarga contra los auxiliares antes que estos estén en condiciones de atacar la trinchera. Sin embargo, esta descarga  no es suficiente para desorganizar a los realistas, quienes atacan a la carrera. Los independentistas mantienen una alta moral y efectúan una nueva descarga, esta vez a quemarropa, logrando detener el ataque. Los realistas, desordenados, quedan expuestos frente a la trinchera independentista, sin posibilidad de ser reorganizados (solo un coronel o comandante puede realizar esta acción y Montoya está muy, muy lejos). Vial aprovecha para llamar a sus refuerzos y comienza a fusilar a los chilotes, preparando una carga a la bayoneta. Los oficiales realistas saben lo que se les viene encima y, luego de comprobar lo ineficaz del fuego de tropas desordenadas contra un enemigo tras un parapeto, ordenan la retirada. A pesar de ser acosados por los disparos independentistas, los auxiliares de Chiloé pueden completar su retirada sin mayor desorganización de sus filas, pudiendo resguardarse en las calles laterales en desorden.
Los Auxiliares aparecen en la boca-calle y Vial puede organizar la defensa de su parapeto norte.
La primera descarga independentista no logra desorganizar a los realistas y...

¡Ataque a la carrera!

Antes de que se produzca el enfrentamiento, la descarga independentista desorganiza a los chilotes, luego de un corto intercambio de disparos los realistas se retiran en desorden, pero sin desbandarse.
                        Han pasado 52 minutos de combate. Montoya comprende que ha perdido su superioridad numérica y si intenta reorganizar sus tropas los independentistas podrán concentrar sus fuegos inflingiéndole más bajas. Por lo tanto ordena la retirada.

                        El resultado de este escenario es un empate. Las pérdidas realistas son de 100 veteranos de Chiloé y 40 auxiliares de Chiloé. Vial solo perdió 20 hombres. Si bien en tiempo de juego solo transcurrieron 52 minutos, o sea 42 menos que en el de la trinchera sur, el tiempo real empleado fue similar, poco más de 2 horas. La toma de decisiones del bando realista consumió la mayor parte del tiempo y mantuvo la expectativa y ansiedad hasta que la descarga independentista que desorganizó a los Auxiliares de Chiloé decidió el desenlace. Nuevamente un pequeño escenario de ESMOSACA ha mostrado todas las posibilidades y dificultades de los combates callejeros de la época, en que las alternativas de acción son muy variadas, pero a medida de que se va desarrollando el combate, las consecuencias de ciertas decisiones conducen a callejones sin salida, con pérdidas incontrarrestables.

jueves, 14 de mayo de 2015



ACCIONES NAVALES DURANTE LA PATRIA VIEJA

                        Al planificar la “Crónica Militar de la Patria Vieja” pensé incluir un capítulo a apéndice con este título, sin embargo, la táctica y estrategia naval en la época de la navegación a vela tiene características que requieren de un estudio tan concienzudo como el arte de la guerra en tierra. Aunque luego de una rápida revisión me pareció un tema fascinante y entretenido, no me pareció que alcanzaría a dominarlo, como para tratarlo con la profundidad y detalle que el resto del libro. Además, las acciones navales no impactaron directamente las campañas terrestres, más allá de los desembarcos realistas, por lo que preferí no escribir un capítulo al respecto.
                        Siendo mayo el mes del mar, creo que es un buen momento para hacer un somero resumen de los acontecimientos que ocurrieron en el mar durante las campañas de la Patria Vieja. Reitero que no es un tema que domine, cualquier corrección o complemento que los lectores consideren pertinentes son bienvenidos.

LOS BARCOS:
                        A comienzos del siglo XIX el trasporte a través de los mares se realizaba en barcos impulsados por el viento, en consecuencia su velocidad dependería del velamen que tuvieran, pero su maniobrabilidad estaba limitada por el tipo y cantidad de velas, así como por su peso. Como la principal arma de combate era la artillería, el poderío de los barcos estaba dado por el número de cañones que poseían. Obviamente, a mayor cantidad de cañones, mayor tamaño y peso del barco, pero también mayor potencia de fuego. En general todos los barcos que surcaban los mares tenían cañones (incluso los mercantes debían tener algún medio de defensa contra piratas, demás servían para comunicarse con otros barcos) pero los armados en guerra estaban diseñados especialmente para presentar por ambas bordas sus cañones dispuestos en 1 a 3 cubiertas:
-          Navíos: Eran los barcos más grandes y pesados. Formaban la línea de batalla. Tenían tres mástiles (mesana, mayor y trinquete de atrás a delante), con palos cruzados (“vergas” o “perchas”) que permitían desplegar grandes velas cuadradas. Estaban armados con 50 a 120 cañones dispuestos en 2 o 3 cubiertas
-          Fragatas: También tenían tres mástiles, pero su casco más angosto y alargado les permitía mayor velocidad y maniobrabilidad. Sólo tenían una cubierta para la artillería que sumaba 20 a 40 cañones.
-          Corbeta: También llamada Bric o Barca. Más pequeña que la fragata, también tenía tres mástiles, pero en el palo de mesana desplegaba una vela cangrejera, pues no tenía percha. Montaban en una cubierta 12 a 20 cañones y se empleaba como barco de escolta de mercantes.
-          Bergantín: Barco de dos mástiles (mayor y trinquete), ambos con velas cuadradas. Con armamento y funciones similares a la corbeta.
-          Goleta: Dos mástiles, con velas cangrejeras (sin perchas), podían montar hasta 17 cañones.
-          Lanchas cañoneras: Un mástil con vela cangrejera, también se impulsaban por medio de remos. Montaban un cañón de hasta 24 libras en la proa y podían tener otros pequeños “pedreros” en las bordas. Se destinaban a acciones de costas (los navíos y fragatas tenían 1 o 2 para apoyar acciones de desembarco).
Navío "Montblanc" (http://www.todoababor.es/)

Fragata española (http://www.todoababor.es/)
Bergantín francés (https://nauticajonkepa.wordpress.com/2010/03/14/el-oriflama/)

LA FLOTILLA DE PAREJA:
                        Al comienzo de la Patria Vieja no se vieron navíos en las aguas de Chile. Las más grandes embarcaciones presentes fueron las fragatas. La flotilla que condujo al brigadier Pareja a Chiloé estaba compuesta por la  fragata “Trinidad”, Los bergantines “Machete” y “Nieves” y dos goletas. Los cinco barcos hicieron la travesía del Callao a Ancud en 37 días. No dispongo de mayores datos de cada embarcación, ni con respecto a su tamaño, ni armamento, pero es altamente probable que no fueran buques armados en guerra. En Chiloé se agregaron 5 Dalcas o piraguas chilotas para poder transportar al ejército realista hasta Valdivia. Esta travesía, de 7 días, tampoco tuvo inconvenientes, excepto el extravío de una dalca que llegó con sus tripulantes sin novedad a Talcahuano.

Dalca chilota

                        A fin de dar cabida a la guarnición de Valdivia que se uniría a la expedición, se sumaron a las embarcaciones de Pareja la fragata “Gaditana” (Al parecer no estaba artillada) y una lancha cañonera, conformando la flotilla de 11 naves (dos fragatas, dos bergantines, dos goletas, una cañonera y cuatro piraguas) que fondearon en la bahía de San Vicente el 26 de marzo de 1813, tras tres días de navegación.
                        Es curioso que esta flotilla haya circulado por 47 días entre El Callao y Chiloé sin ser avistada por otras embarcaciones que diera la alarma a las autoridades independentistas de Chile. Así, la sorpresa fue total y el desembarco realista solo fue dificultado por las condiciones del mar, que estrellaron contra las rocas a 4 lanchas. Estas fueron, junto a dos marineros muertos por enfermedad antes de llegar a Chiloé, las únicas pérdidas de la flotilla del brigadier Pareja.

LA PRIMERA ESCUADRA NACIONAL:
                        El estado de guerra amenazaba con debilitar aún más la lánguida economía chilena con el deterioro del comercio. Se había perdido el segundo puerto en importancia del país (Talcahuano) y el principal puerto, Valparaíso, estaba bloqueado por la fragata corsaria “Warren” (Buque norteamericano capturado en 1807 en Talcahuano, bajo el pretexto de haberse dedicado al contrabando, fue armada en corso por el virrey Abascal para agotar la economía chilena) que desplazaba 390 toneladas y armada con 14 cañones.
                        Carrera había instruido a Francisco de la Lastra, gobernador del puerto de Valparaíso para que armara dos barcos en guerra que rompieran el bloqueo realista y luego bloquearan el puerto de Talcahuano, cortando los suministros que el ejército de Pareja pudiera recibir del Perú o Chiloé. En esta empresa la Junta de Gobierno fue especialmente activa apoyando la iniciativa con oportunos aportes de las sumas de dinero necesarias para adquirir los buques, comprar los cañones para armarlos y reclutar y vestir a las tripulaciones. Los buques que formaron esta primera escuadra que navegó con pabellón chileno fueron de origen norteamericano: La fragata “Pearl”, arrendada a su propietario y rebautizada “Perla”, de 400 toneladas y el bergantín “Colt”, rebautizado “Potrillo”,  de 260 toneladas, comprado a su capitán Munson por $ 16.000 (una suma tan baja hace suponer que este buque en realidad fue comprado a los armadores de Baltimore por el gobierno de Carrera con al apoyo del cónsul Poinsett). El armamento se requisó de la fragata portuguesa “San José de la Fama” y se distribuyó de la siguiente forma: Fragata “Perla” 2 cañones de 24 libras y 22 cañones de 12 libras. Bergantín “Potrillo” 8 cañones de 12 libras, 10 de 8 libras y 2 de 6 libras.
                        La marinería se reclutó entre los pescadores y estibadores del puerto, siendo reforzados por marinos portugueses (de la fragata “San José de la Fama”), algunos ingleses y una veintena de norteamericanos, entre los que se encontraban el capitán del “Potrillo”, Eduardo Barnewald y su teniente, Samuel Johnston (tipógrafo que llegó a Chile con la primera imprenta comprada por Carrera). Desafortunadamente, a la marinería se le enlistó con la promesa del beneficio económico de las posibles presas capturadas, por lo que la lealtad a la bandera estaba muy supeditada a su codicia, lo que influyó en el desenlace de la primera aventura naval de Chile.
                        La prisa e improvisación con la que se preparó esta primera escuadra nacional queda reflejada en que entre la adquisición de los buques y su salida del puerto solo pasaron 10 días (del 22 de abril al 2 de mayo de 1813). En este lapso los realistas de Valparaíso también realizaron una febril actividad, poniéndose en contacto con el teniente Agustín Ibarra, segundo comandante de la “Warren”, quien dirigía los periódicos desembarcos secretos en la caleta de Punta Ángeles mediante los cuales la fragata se reabastecía de agua, alimentos y noticias que les proporcionaban los comerciantes realistas del puerto. Ibarra permaneció varios días oculto en las casas del puerto y ayudo a sobornar a la marinería portuguesa, a algunos ingleses y chilenos y, al italiano Carlos Magi, quien lideraría el motín destinado a capturar los barcos chilenos y llevarlos al Callao.
                        Al mediodía del 2 de mayo de 1813 la fragata “Warren” se mostró en la boca del puerto y disparó un cañonazo de desafío. Las tripulaciones de la “Perla” y el “Potrillo” después de oír misa subieron a sus barcos y soltaron amarras para dar caza a la fragata realista. La “Perla” tomó la delantera y fue seguida por el bergantín, cuyo capitán vio extrañado como ambas fragatas navegaban en paralelo, sin dispararse a pesar de estar a distancia de tiro. Repitió las señales convenidas para iniciar el combate, pero al no obtener respuesta se acercó para preguntar a viva voz que ocurría. Sin embargo para acercarse a la “Perla”, el “Potrillo” se situó entre las dos fragatas. En ese momento Carlos Magi que había iniciado el motín poco después de soltar amarras, capturando rápidamente a la oficialidad y marinería independentista, ordenó disparar contra el bergantín: Tres “¡Viva Fernando VII!” fueron seguidos por una descarga cerrada, que fue contestada por otra de la “Warren” contra la otra borda del “Potrillo”. Barnewald, comprendiendo la traición trató de maniobrar, saliendo de la trampa y volviendo al puerto, pero los conspiradores entre su tripulación cortaron las drizas de la vela cangrejera del palo mayor (esta vela mencionada en los relatos nos permite suponer que el “Potrillo” era en realidad un Bergantín-Goleta”). La confusión por las descargas de los cañones enemigos y la brusca desaceleración e ingobernabilidad del buque permitió que los amotinados apresaran rápidamente a la oficialidad y marineros no comprometidos. Con las últimas luces del atardecer los tres buques desaparecieron de la vista de los habitantes del Valparaíso que habían subido a los cerros para contemplar el combate. En los días siguientes, las noticias traídas por barcos neutrales confirmaron la pérdida definitiva de la “Perla” y el “Potrillo” que siguieron rumbo al Callao para incorporarse a los corsarios del virrey Abascal.

LAS CAÑONERAS DE TALCAHUANO:
                        El 25 de mayo de 1813, el brigadier José Miguel Carrera ingresaba a Concepción, dejando a los restos del ejército realista encerrados en Chillán. Los soldados realistas que guarnecían la ciudad, así como sus autoridades se habían refugiado en Talcahuano. Carrera intimó la rendición, la que fue rechazada por el gobernador coronel Manuel Tejeiros, quien aprovechó de comenzar a desmontar los cañones de las baterías de costa y de los fuertes, al tiempo que organizaba la huida de civiles y militares.
                        Sabedor Carrera de la debilidad de la guarnición de Talcahuano, ordenó el ataque el 29 de mayo. Los realistas se posicionaron en las alturas que flanquean el camino al puerto. En la altura de la derecha (El Morro de Talcahuano) 50 fusileros estaban apoyados por 2 lanchas cañoneras que se aventuraban por la desembocadura del Andalién entre El Morro y la Isla de Rocuant. Los granaderos independentistas rápidamente desalojaron a los infantes realistas y ayudaron al capitán Juan Morla a emplazar sus dos cañones en la altura. Un corto duelo artillero con las lanchas realistas terminó con el hundimiento de una y la retirada de la otra con algún daño.
                        Una vez capturado el puerto, los independentistas vieron que la fragata “Bretaña” no podía superar el viento norte y abandonar la bahía de Talcahuano con los fugitivos realistas. Carrera comisionó al teniente de artillería Nicolás García y al teniente de dragones Ramón Freire para que alistaran dos lanchas cañoneras para capturar a la fragata que esperaba el cambio de viento fondeada cerca de la isla Quiriquina. García había sido piloto y Freire había navegado como sobrecargo de una fragata mercante en su juventud. Estos fueron los primeros oficiales de la “infantería de marina” chilena.
Cañonera española (http://dioramadetrafalgar.blogspot.com) Vale la pena revisar este diorama en escala 1/50.


                        El 31 de mayo, el cambio de viento arrebato su presa a la flotilla de cañoneras independentistas, sin embargo, pudieron liberar a los prisioneros retenidos en la fragata “San José”, buque demasiado viejo para navegar, utilizado como pontón-prisión. Asimismo, el 7 de junio una nueva presa se puso a su alcance:
                        El virrey Abascal, cumpliendo su compromiso con Pareja, había preparado un refuerzo para la expedición del malogrado brigadier consistente en dinero, municiones y oficiales que se embarcaron en la fragata Thomas (ballenera inglesa capturada en Talcahuano en 1805 cuando España estaba en guerra con Inglaterra y que había sido adquirida por el comerciante chileno Javier Manzano) con rumbo a Talcahuano que se suponía estaba en control de las tropas del Rey. Carrera había ordenado que se mantuviera el estandarte real flameando en el puerto, sin embargo el capitán Pedro Colmenares prefirió anclar en Tomé y envió al teniente Villavicencio en una lancha a tierra para averiguar sobre cuál era la situación militar en tierra. Los tripulantes de la lancha fueron capturados en cuanto tocaron tierra y García rodeó la fragata con sus dos cañoneras y algunos faluchos (botes pequeños y angostos). Al amanecer del 8 de junio de 1813 intimaron la rendición a la fragata, cuya tripulación, sin medios de defensa se rindió a discreción. El único acto violento de esta captura, fue el chapuzón que se dio el teniente Freire para rescatar del agua la correspondencia realista que algunos oficiales habían tratado de liberar de la captura lanzándola al mar. Este esfuerzo le valió al futuro presidente de Chile la suma de $ 1.200, como parte de una libranza (cheque al portador) por $ 4.000 que estaba dentro de las cartas rescatadas de las aguas por él y que Carrera le entregó al hacer efectivo el pago.

ACTIVIDAD NAVAL REALISTA EN 1814:
                        El bergantín “Potrillo” por sus excelentes cualidades de navegación fue empleado como barco correo entre El Callao y Chiloé y junto a la corbeta de guerra “Sebastiana” condujo al brigadier Gainza con los refuerzos de artillería, municiones, víveres y dos compañías del Real de Lima. Saliendo del Callao el 1º de enero de 1814, llegaron el 30 al puerto de Arauco. A este puerto había llegado el batallón Auxiliar de Chiloé el 15 del mismo mes, conducido por las fragatas mercantes “Trinidad” y “Mercedes”.
                        No habiendo oposición independentista, los buques realistas navegaban libremente llevando mensajes y abastecimientos a los ejércitos realistas.
                        El 19 de julio salían del Callao el bergantín “Potrillo”, la corbeta “Sebastiana” y el navío “Asia” conduciendo la expedición del brigadier Osorio y el batallón “Talavera” que desembarcó en Talcahuano el 13 de agosto de 1814.

Navío ASIA (http://www.todoababor.es/)

                        El navío “Asia” de dos puentes y 74 cañones fue el barco más poderoso de la marina de guerra española que navegó por aguas chilenas, zarpó de Cádiz el 25 de diciembre de 1813, llegando a El Callao el 25 de abril de 1814. Una travesía sin novedades para la época…

ALGUNAS REFERENCIAS:
                        La navegación a vela del siglo XVIII y primera mitad del s. XIX es un tema en sí apasionante. Su compleja influencia en la táctica y estrategia de la guerra naval hacen del tema una ciencia aparte. Recomiendo el sitio: http://www.todoababor.es/ que está lleno de detalles de la marina española de la época. Naveguen por sus páginas, no se arrepentirán.

                        En el tomo 9 de la “Historia General de Chile” de Diego Barros Arana se describen las evoluciones navales en forma más o menos detallada. Para profundizar en el tema de la captura de la “Perla” y el “Potrillo” recomiendo el tomo 9 de la “Colección de Documentos e Historiadores de la Independencia Nacional”, en las págs 186-320 están las declaraciones del proceso que se siguió para esclarecer la conspiración que llevó a su pérdida. Ambas obras se pueden descargan en el sitio: http://www.memoriachilena.cl/  Por último, las peripecias de Samuel Johnston y el cautiverio de los prisioneros en El Callao están relatadas en las “Cartas de un tipógrafo yanqui”. Editorial Antártica 1997.

sábado, 4 de abril de 2015

RANCAGUA 1º DE OCTUBRE 1814: LA TRINCHERA SUR

                        Siendo los combates en la trinchera sur de Rancagua los más emblemáticos  de esta batalla el 1º de octubre de 1814, me ha parecido lógico usarlos para probar y modificar ESMOSACA cuando diseñaba este reglamento. Es un escenario simple en cuanto a unidades involucradas, pero con la complejidad de la lucha callejera y en áreas edificadas, en que se mezclan pequeñas escaramuzas con movimientos y descargas masivas, Habiendo terminado de construir los elementos del escenario (Los techos fueron una pesadilla. No encontré ninguna fórmula para cortar los ángulos, hasta que al final pude pillar el truco), hice un nuevo wargame para probar la facilidad/dificultad de desplazar las bases en recintos estrechos y lucir mis nuevos dados… Este es el resultado:

El escenario está armado. A la izquierda, fuera del tablero, está la plaza de Rancagua. Por la derecha, en la calle del centro (San Francisco) avanzarán los realistas.

Las posiciones iniciales: Al fondo la trinchera independentista y escaramuzadores sobre los tejados e interior de casas-esquinas.  Los talaveras en columna, comandados por Maroto en el borde del tablero más cercano a la cámara. A la izquierda al fondo, el "batallón" (5 bases) Nº 1 de Chile en reserva. La hoja de referencia rápida de ESMOSACA, Los dados y la caja (Me la confeccionó María de los Ángeles) para guardarlos junto a marcadores y otros elementos. En el extremo izquierdo, los Húsares de la Concordia. 

Vista aérea de las posiciones iniciales independentistas. Aún no decido cual bandera usar... Los parapetos son rectos por comodidad. La forma de bastión histórica ocupa mucho espacio y no permite el adecuado posicionamiento de las bases... Me parece que así no se ven mal y cumplen con su cometido.

Vista a ras de piso de la posición inicial de los realistas. Tampoco he elegido la bandera del Talavera...
                          Como lo establece el escenario, Maroto ordena al batallón Talavera avanzar en columna por la calle de San Francisco, frente a la trinchera enemiga. La descarga independentista no logra detener el avance y luego de un corto intercambio de disparos, con bajas en ambos lados, los talaveras cargan contra la trinchera independentista. Los veteranos españoles hacen valer su experiencia y el ímpeto del asalto superan la protección de la trinchera. Las bajas se acumulan, pero al final ceden los defensores retirándose ante la presión realista. Los artilleros dejados a su suerte son exterminados por los victoriosos talaveras, pero esta pausa significa el fin del ataque: Una vez superado el parapeto, la cabeza de la columna realista es recibida por una descarga de flanco de los soldados independentistas parapetados en las casas y tejados de ambos lados de la trinchera. La pérdida del oficial que los dirigía y de toda la línea de vanguardia es demasiado para la moral de los veteranos españoles y se baten en retirada.

Los talavera avanzan, siendo recibidos por una descarga masiva independentistas. La misma orden de avanzar de Maroto hace entrar a los Húsares de la Concordia (al fondo)
A pesar de las pérdidas, los realistas atacan la trinchera...
Y la conquistan, pero reciben intenso fuego de fusilería por ambos flancos...

Y se retiran
                        Aprovechando el respiro, O’Higgins reorganiza a los soldados que se habían retirado, haciéndolos retomar sus posiciones en la trinchera, también llama a la compañía del batallón Nº 1 que estaba en reserva, pero ya no dispone de artilleros…
                        Maroto también reorganiza a los talaveras disponiéndolos en las calles laterales y ordena a las Húsares de la Concordia que carguen contra la trinchera independentista, sin embargo, los jinetes de Barañao no alcanzan a cumplir su objetivo, una descarga cerrada los detiene y reduce su moral hasta el nivel de retirada. En estos momentos, Maroto toma una decisión que le dará la victoria, en vez de distraerse tratando de detener la retirada de los Húsares, ordena un avance general a través de casas (usando zapadores) y sobre los tejados de las construcciones a ambos lados de la calle de San Francisco. De esta manera gana la iniciativa sobre O’Higgins, que debe reforzar a sus hombres que deben frenar este avance en inferioridad numérica, impidiendo que pueda, mediante descargas de fusilería desordenar el inminente ataque.
La carga de Barañao y sus Húsares.

Maroto permite que se retiren los Húsares, pero hace avanzar a sus infantes, que coronan los techos y penetran a las casas para avanzar por los patios interiores.
El avance realista por ambos flancos. Los patios interiores en cada manzana, son los cuatro cuadros centrales con muros "techados". Los muros periféricos son en realidad el interior de las casas (así se evita tener que estar levantando techos). Los soldados en esos cuadros están en realidad "bajo techo" y solo pueden disparar hacia la calle o el patio interior adyacente. De ahí la importancia de las casa-esquina...
                        Mientras los escaramuzadores mantienen un continuo duelo con ventaja independentista, los talaveras logran rechazar a los independentistas de los patios interiores en la manzana oeste y llegan a ocupar la casa-esquina que flanquea la trinchera independentista. A pesar de que en la manzana este el ataque ha sido detenido, desordenando a las huestes atacantes, O’Higgins se ve obligado a ordenar un repliegue general, para reunir fuerzas suficientes que le permitan desalojar a los realistas de la casa esquina (tarea casi imposible, pues son tropas veteranas protegidas por construcción, contra tropas de línea en descubierto).

Los independistas se han replegado y deben esperar la ofensiva realista...

                        Ya ha transcurrido una hora y 20 minutos del escenario. O’Higgins se encuentra clavado en su posición, en franca inferioridad numérica. Ya los intercambios de fusilería no causan mayor daño y Maroto decide dar el golpe final. Reúne una compañía que estaba en reserva y, personalmente, la dirige al ataque por la calle de San Francisco.
La ofensiva final es liderada por Maroto en persona.
                       O’Higgins contempla este avance y sabe que es el golpe definitivo, pero con su temeridad habitual decide jugárselo todo a una última carta y ordena cargar a la bayoneta a la columna realista. Sin embargo, los veteranos españoles lograr frenar el impetuoso y desesperado ataque y eliminan sistemáticamente a todos los agresores, incluido su intrépido comandante.
La última jugada de O'Higgins.
                        Los últimos defensores independentistas tratan de cerrar el paso a los triunfantes talaveras, pero ya están agotados y desmoralizados, siendo rápidamente reducidos.
                        Los realistas han obtenido una Victoria Decisiva, pero costosa: Han logrado salir con más de un oficial por el extremo norte de la calle de San Francisco (es decir, entrar en la plaza de Rancagua) luego de menos de 120 minutos de combate (96 para ser exactos). Sus pérdidas suman 220 hombres y 120 húsares desbandados. Los independentistas han perdido los cañones y son bajas los 360 soldados, incluido su comandante, que combatieron.

Esta es la visión que tienen los independentistas desde la plaza: Los talaveras victoriosos se aseguran de que no hay resistencia para seguir avanzando. ¡Victoria Decisiva! 

...y aquí no ha pasado nada. Todo guardado y ordenado, se autoprotege del polvo y ocupa un mínimo espacio.

miércoles, 1 de abril de 2015

ENSEÑANDO HISTORIA MILITAR:
                        El 29 de marzo este Blog cumplió 2 años de existencia… Si, ya sé, la primera entrada, o la “inauguración” fue el 3 de marzo de 2013, pero eso fue porque le pedí a una hija que me lo confeccionara, con una introducción que le dicté… yo empecé a subir entradas el 29 de marzo y desde entonces ha sido visitado casi 4.700 veces. El “Flag Counter” lo instalé algunos meses después, así es que no puedo sacar muchas conclusiones, pero al parecer esas 4.700 visitas corresponden a poco más de 2.600 personas.
                        Aunque Javiera, mi hija mayor, me dice que para Internet es muy poco y me muestra su Blog de recetas de galletas caseras con más de 250.000 visitas en un año. Tampoco se puede comparar con el Blog de mi amigo Alfons Cánovas, que tiene casi 4 millones de visitas en menos de 6 años. Sin embargo, yo sinceramente creo que es un buen número de visitas considerando que es un Blog en español y que el tema es bastante acotado, dentro de la historia militar de la independencia americana, que ha despertado el interés mayoritariamente en los angloparlantes.
                        Y aquí surge una pregunta: ¿Porqué a los latinoamericanos nos importa tan poco nuestra historia militar? Este fenómeno es especialmente notorio en Chile y creo que la razón, sin temor a equivocarme, se encuentra en dos fenómenos: Primero: La larga y reciente dictadura militar que dejó a un importante sector de la población con anticuerpos contra todo lo que tenga que ver con fuerzas armadas, mientras que otro sector de la población, con evidente sentimiento de culpa, trata de hacer alarde de un antimilitarismo o “pacifismo” que repite como slogans mal meditados, para que no se les confunda con los “colaboradores de la dictadura”. El segundo fenómeno, es más antiguo y se refiere a la pésima educación histórica que se ofrece en la enseñanza básica y media nacional (fenómeno transversal). Los programas de estudio repiten en todos los niveles la caricatura Holliwoodense de la guerra de independencia, en que los buenos (pero buenos, buenos) patriotas chilenos, pobres y esforzados derrotaron a los malos (pero malos, remalos) realistas españoles ricos y aprovechadores. Cualquier alumno que profundiza un poco en el tema empieza a ver que la cosa no es tan simple, pero como lo importante es la nota, prefiere aprenderse de memoria los textos del Ministerio de Educación (Plagados de errores, no sé quién los revisa) y termina por considerar que la historia es lo más aburrido que hay…
                        Una anécdota para ejemplificar lo pobre de nuestra educación y las implicancias que esto tiene: En una reunión familiar conocí a una joven señora, profesional universitaria. Por algún motivo la conversación llegó a un punto en que le conté que mi tatarabuelo a los 13 años acompañó a su padre al exilio en la isla de Juan Fernández en 1815. La señora abrió los ojos con sorpresa y comentó admirada: “¿Cómo?, ¿En esa época también habían exiliados?, yo pensaba que los únicos exiliados eran los que había echado Pinochet…”
                        Si no sabemos historia, no podemos aprender del pasado y, si no aprovechamos las experiencias de nuestros predecesores, repetimos una y otra y otra vez los mismos errores. Es posible que si la guerra de independencia se hubiera enseñado como lo que fue: Una guerra civil, en la que chilenos de ambos bandos perdieron todo, para ganar nada, y que la nación solo pudo organizarse después de dos guerras civiles más; los chilenos habríamos comprendido que se deben buscar mejores maneras de negociar las diferencias. También es posible que así nos hubiésemos evitado las guerras civiles de 1841, 1851, 1859, 1891 y las dictaduras del siglo XX.
                        En los textos escolares se describen voluntarios que marchan orgullosos y felices a defender su bandera, pero se ocultan los enganches forzosos y la necesidad de embriagar a los soldados para entrar en combate. Los héroes mueren dichosos, en brazos de sus camaradas animándolos al sacrificio por la patria con su último aliento, pero nadie imagina al soldado anónimo que se desangra con una pierna arrancada y que gasta sus últimas fuerzas en ahuyentar a un perro que se come su miembro amputado a pocos metros de él… Ya lo he comentado en otra entrada, la guerra es terrible con imágenes de horror y destrucción, pero también exalta los valores que distinguen al ser humano del resto de los animales. Ambos aspectos deben ser enseñados, para que cada quien se forme una visión realista y pueda comprender los motivos que impulsan a los humanos a luchar y cometer tantas atrocidades. Comprendiendo se puede prevenir…
                        Creo que la historia militar se debe enseñar en forma realista, dinámica y entretenida. Una de las muchas cosas que me llamaron la atención en Europa fue la cantidad de niños (no adolescentes, niños) que visitaban los museos militares con sus profesores, vean las siguientes fotos:
 
En el Museo del Ejército de París la profesora les explica a sus alumnos la participación de los taxistas en la batalla del Marne durante la Gran Guerra. Para los franceses esta guerra fue mucho más catastrófica que la IIGM y las imágenes de la guerra de trincheras son sobrecogedoras... que envidia poder aprender así... y con esa profesora...

En el Museo Militar de Viena un profesor les muestra a sus alumnos las armas empleadas en la Guerra de los 30 años. Guerra que asoló el centro de Europa con el salvajismo de las conflagraciones religiosas. estos niños podrán tener una idea más realista del conflicto.

En medio de la sala de armaduras del Museo de Viena está este recinto que se arrienda para cumpleaños infantiles... ¡Brillante idea para acercar a los niños a la historia!, La pregunté al guardia si los niños hacían algún destrozo... sonrió y me contestó "hay alguien cuidando, pero no es necesario, nunca hemos tenido problemas"... ¡Otra cultura!

                         Esa es una buena manera de introducir al niño en la historia, también se pueden hacer proyectos de recreación o desarrollar wargames que estimulen el trabajo en equipo investigando uniformes, tipos de armas y manera de luchar. Todos los wargamers hemos experimentado la desesperación de no poder evitar ver una unidad destrozada, porque el reglamento nos impide ponerla a salvo… y esa desesperación se transforma en pena al retirar del tablero a soldados que hemos pintado con dedicación y cariño. Estas emociones tarde o temprano harán que el niño medite en profundidad el significado de la guerra, el heroísmo, sacrificio, muerte y destrucción.

                 Enseñemos historia militar para evitar las guerras. En Europa así lo hacen y sus ciudadanos son bastante responsables al momento de apoyar o rechazar a sus gobiernos en el empleo de sus fuerzas armadas.