martes, 29 de marzo de 2016

HACE 20 AÑOS TAMPOCO SE CONMEMORABA EL DESEMBARCO DE PAREJA

                        En 1996 un amigo me pidió que escribiera algún tema militar para presentar en una reunión de amigos. Entre las posibilidades que le sugerí, le pareció interesante, recordar el inicio de la guerra de independencia de Chile, puesto que él, siendo militar en retiro, no tenía antecedentes claros respecto a la primera acción de este conflicto.
                        A continuación transcribo dicho artículo. De más está decir que lo había olvidado y que, al igual que el artículo sobre Pedro de Valdivia (ver entrada "Un futuro ideal"), lo encontré entre viejos archivos que estoy eliminando de mi computador. Fue escrito hace 20 años y tiene algunos errores que no he querido corregir, para mantener el espíritu de la narración original; quienes hayan leído la “Crónica Militar de la Patria Vieja” podrán descubrir las inexactitudes que fueron subsanadas en un estudio más profundo que realicé al escribir el libro.

“El primer combate de la Patria Vieja”

Sobre las empinadas calles que recorren las colinas de la península de Tumbes, los habitantes de Talcahuano arrastran su rutinaria vida sin imaginarse que bajo su sucio asfalto y gastados adoquines, reposan olvidadas por la historia, las ensangrentadas balas que atravesaron los corazones de los primeros chilenos que inmolaron sus vidas en pos de un ideal.
Son pocos los compatriotas que recuerdan que el 27 de marzo de 1813, cuando el sol alcanzaba el cénit, su luz fue empañada por el humo de cañones y mosquetes que ascendía al cielo, mezclado con el polvo levantado por cientos de pies, que corrían impulsados por el ansia fratricida de acabar con la vida del hermano que adornaba su sombrero con una escarapela de distinto color.
Ahora, bajo la serena perspectiva de los casi 183 años que nos separan de ese día, vamos a tratar de desentrañar los secretos sepultados en la Península de Tumbes, con la esperanza de que, a través del conocimiento de este primer combate de la Guerra de Independencia, nuestros espíritus se engrandezcan con sus enseñanzas históricas, honremos la memoria de los muertos y permitamos que la luz del sol ilumine  la convivencia nacional, libre de las impurezas de la confrontación fratricida.

Antecedentes:
La independencia americana, corolario del natural deseo de auto determinación de los pueblos, fue precipitada por años de mal gobierno español y las ideas de la Revolución francesa propagadas por los ejércitos napoleónicos. En Chile este deseo de autogobierno sólo se asocia al ideal de independencia absoluta bajo el impulso del gobierno de don J.M. Carrera, quien simbolizó en un escudo y bandera las bases de nuestra incipiente alma nacional.
Para el Virrey del Perú, máximo representante del Rey de España en la América del Sur, que la Capitanía General de Chile enarbolara su propia bandera y tratara de regirse por su propia Constitución Política equivalía a una declaración de guerra. En consecuencia, comisionó al Brigadier don Antonio Pareja para organizar una expedición que volviera al país al vasallaje español.
Pareja salió del Perú con 40 oficiales y suboficiales, reuniendo un ejército de más de 2.000 hombres naturales de Chiloé y Valdivia. Estos chilenos estaban animados por un intenso sentimiento de devoción religiosa hacia la monarquía española y realizaron prodigios de valor y sacrificio por este ideal. Ellos no pelearon por conseguir fortuna como los conquistadores, tampoco defendieron sus hogares como los soldados de la colonia, solo entregaron su vida por un Rey desconocido que simbolizaba, para ellos, el principio rector de la vida y único artífice de la felicidad. Inmolarse en su nombre era un seguro medio de alcanzar la vida eterna.
El soldado patriota era impulsado por sentimientos más personales. Un ideal tan complejo como es el de autodeterminación no podía penetrar en el grueso del pueblo chileno, pero la belicosidad de sus ancestros mapuches despertaba con el ejemplo de los oficiales que sabían ganarse su respeto y cariño. Así, vemos a los patriotas mantenerse, a pecho descubierto, bajo el fuego de 25 cañones por seis horas en San Carlos, seguir al Coronel Spano a la carrera hasta la plaza de Chillán, transformar la sorpresa del Roble en victoria tras Prieto y O'Higgins, etc.

El Combate:
El Brigadier Pareja logró desembarcar solo 1200 hombres y 10 cañones en la bahía de San Vicente durante la noche del 26 y madrugada del 27 de marzo de 1813. Con ellos marchó hacia Talcahuano, a fin de capturar este puerto y poder completar en mejores condiciones el desembarco de su expedición. Sin embargo, El Gobernador patriota don Rafael de la Sotta dispuso sus menguadas fuerzas (180 fusileros, 15 dragones de caballería y 5 cañones) en las alturas que dominan el camino que une San Vicente con Talcahuano. Eran sus intenciones retardar el avance de Pareja hasta obtener ayuda de la guarnición de Concepción y permitir la fuga de los patriotas comprometidos con la revolución.
La relación del combate entregada por los propios protagonistas es contradictoria. Un estudio del terreno y de las características de las armas de la época permiten recrear esta acción, concordando con los relatos de Pareja, Sotta, Rodríguez Ballesteros y José de Berganza:
Al mediodía, la cabeza de la columna realista, dirigida por el Sargento Mayor José Rodríguez Ballesteros, avistó las posiciones patriotas y se aproximó oblicuamente, siendo saludada por las primeras salvas de artillería, cuyas balas rebotaban tras la formación de los Voluntarios de Castro. Concluida la marcha de aproximación, el Comandante José de Berganza montó su artillería respondiendo al fuego patriota. Luego de media hora de cañoneo, de cuyo resultado solo se consigna la herida de dos artilleros realistas, avanzaron los voluntarios de Castro, flanqueados por el batallón Chiloé, dirigido por el propio Berganza y el batallón Valdivia comandado por el Sargento Mayor Lucas Molina. La escarpada ladera y el exasperante fuego de los cañones y mosquetes patriotas fraccionaron las líneas realistas, los hombres  ansiosos de escarmentar a quienes los sometían a tan dura prueba aceleraron el paso, sobrepasaron a sus oficiales y emprendieron una desenfrenada carrera animada por el ancestral chivateo araucano de combate.
Los patriotas vacilaron, veían un alud incontenible de hombres que los superaba en una proporción de seis es a uno, además, luego de una hora de combate, algunos cañones se desmontaron de sus cureñas de madera verde, también los mosquetes cargados con la premura de la acción comenzaban a resentir sus mecanismos. El coronel Sotta, secundado por el Teniente Coronel Manuel Serrano y su  hijo Gregorio aumentaron sus voces de aliento, los soldados apretaron los dientes y multiplicaron sus descargas y la marea realista amainó. Los chilotes y valdivianos resentidos por 3 días de travesía marítima, un azaroso desembarco y más de una hora de combate, miraron con una sombra de temor la cima de la colina que, cual volcán, se coronaba con el humo y fuego patriota y les enviaba un enjambre de plomo incandescente. Instintivamente detuvieron su carrera y se reagruparon en torno a sus banderas y oficiales. Estos al ver que la falta de municiones y desperfecto del armamento hacía menguar las descargas patriotas invocaron a Dios y al Rey, apuntaron sus sables a la línea patriota y ascendieron a la carrera, seguidos por un torrente de soldados electrizados por su ejemplo y el recuerdo de sus más preciados ideales. Esta vez nada los detuvo. Sotta ordenó clavar la artillería y retirarse. Algunos no lo oyeron, otros no pudieron obedecer, las bayonetas realistas fueron más veloces que la voz del jefe que los había inspirado.
El combate y persecución concluyó a las 3 de la tarde. Sus resultados son difíciles de evaluar. Cada protagonista minimiza las pérdidas propias y maximiza las del enemigo. Se sabe que muchos heridos se arrastraron a los bosques vecinos falleciendo, quizás sus cuerpos permanezcan insepultos... Las cifras no importan, con el primer soldado que recibió una bala disparada por un compatriota se había consumado la tragedia de la lucha fratricida... Los hombres no comprendieron esto y la tragedia se repitió miles de veces, tantas veces que ya no fue importante, fue rutina y la rutina hizo olvidar el respeto a la vida humana.

********

                        Me parece increíble que ya hayan pasado 20 años desde que escribí esto… Pero también es sorprendente que hoy se cumplan 3 años desde que inicié este Blog. Aunque su objetivo era promocionar mi libro(s), me había autoimpuesto una meta de alcanzar las 10.000 visitas en ese lapso de tiempo… apenas se superaron los 2/3 de esa cifra. Sin embargo, el subir a “la nube” los archivos que voy desechando de mi computador ha sido revelador para mí: Todo lo que ingresa en este Blog queda a disposición de todo el mundo, lo que hace altamente probable que  a alguien le sirva. Es posible que haya algún joven que tenga los mismos intereses que yo tuve a su edad y que pueda encontrar en este sitio las respuestas que yo demoré años en descubrir. De ser así, espero que con la fuerza e ímpetu de su juventud ayude a difundir nuestra historia y contribuya a que el 27 de marzo sea una fecha de reflexión para todos los chilenos, que fortalezca nuestra fraternidad y nos comprometa a temperar nuestras diferencias, haciendo un silencioso juramento, por la memoria de tantos compatriotas inmolados, de nunca levantar nuestras manos armadas contra nuestros hermanos.

domingo, 27 de marzo de 2016

…Y A LOS 3 MESES… RESUCITÓ!!
                                   Un poco irreverente el parafraseado, pero es atingente al día, domingo de Pascua de Resurrección… Efectivamente, hace una semana veo nuevamente. Me han llegado los lentes y ya casi estoy completamente acostumbrado a ellos. Nunca es lo mismo, y añoro aquellos días en que veía y pintaba miniaturas a ojo desnudo, pero, como siempre he dicho, hay que agradecer lo que se tiene y no lamentar lo que nos falta.
                                   He aprovechado el fin de semana largo para reorganizar y basear la infantería de la batalla de Quatre Bras. El proceso fue un poco más largo de lo esperado, porque me di cuenta que el orden de batalla que había usado todos estos años estaba malo. Revisando las figuras para adaptar sus uniformes y posturas a las exigencias de MOSACA, de pronto me pareció raro que hubiera un 85º légère… cotejé la fuente (http://napoleonistyka.atspace.com/index.html) que es extraordinaria en calidad y cantidad de contenido. No me había equivocado al transcribir el orden de batalla, pero era diferente a todos los órdenes de batalla de las otras fuentes. Por último me fui al libro de Siborne y ya no había dudas. Como soy un poco obsesivo, revisé todos los cuerpos de los tres ejércitos y rehice las bases de acuerdo a esta nueva información, corrigiendo algunos uniformes, ya que me guié por el sitio francés: http://centjours.mont-saint-jean.com/index.php. Bien, ya está todo en orden y en marcha.
 
Una vez terminada la "actividad napoleónica", un parte de la cual se ve en la parte superior de la foto, se preparó una nueva paleta (mi paleta húmeda se aprecia a la izquierda, la misma esponja "revivió" con el agua) y ya el batallón Valdivia espera las últimas capas de pintura. Son 32 figuras.

La misma imagen anterior, en una visión más cercana

 
La infantería aliada y francesa de los cuerpos que pelearon en la batalla de Quatre Bras. En primera fila y un poco borrosos, de izquierda a derecha, batallón Grubenhaven hanoveriano, milicia holandesa y 28th foot británico (esta base tiene capacidad de escaramuzadores, por lo que está representada por la compañía ligera)

Vista de conjunto desde arriba; solo faltan 12 bases (aún no les he aplicado la masilla), se puede ver que no se requieren muchas figuras para representar a toda la infantería de la batalla)

                                   Una vez suelta la mano y rodeado por figuras pintadas que estimulan el impulso de seguir pintando a pesar de ojos llorosos y espaldas encorvadas, retomé el batallón Valdivia y completé los colores pendientes: Azul real (celeste) para los faldones, una mezcla a partes iguales de rojo indio con siena tostada para las culatas de fusiles y negro para bicornios, zapatos y cartucheras. Una vez terminada esta primera pintada, viene la fase de retoque, que es tediosa, pero gratificante por los resultados que van decubriendo la figura lista.
Las figuras del batallón Valdivia listas para barnizar y aplicar colores metálicos. A derecha los fusileros usados como ejemplos del progreso de pintura en la entrada anterior; a izquierda un oficial y el tambor (aquí apliqué el dorado, porque el encordado hace un poco difícil aplicar el color, se reforzará con esmalte solo en la parte central).

Los fusileros en primer plano.
                                    Ahora me he detenido para pensar un poco… Como dije en la entrada anterior, voy a innovar y barnizar las figuras mate para después aplicar los colores metálicos dorado (en este batallón solo la punta de la vaina de las bayonetas) y plateado (botones, golas, cañones y bayonetas de fusiles). La duda que me asaltó es si primero pego las figuras a las bases, texturo las bases y luego aplico el barniz opaco en spray y solo entonces pinto los metales; o bien, barnizo figuras individuales a pincel, aplico pintura metálica y luego enbaso… Mientras resuelvo la disyuntiva, les explico gráficamente como enbaso mis figuras:
La infantería ligera de Brunswick, mostrando las bases recortadas de la hoja termolaminada: a izquierda, los datos de la base describiendo la unidad, brigada a la que pertenecen (que corresponde a la unidad operativa en MOSACA), la división y cuerpo al que pertenecen, es decir toda la cadena de mando. Al centro el reverso en blanco, sobre el que se pega la cinta adhesiva de doble contacto como se ve a derecha.

A izquierda, la base con el 79rd foot (higlanders) vista desde abajo, al centro una base de milicia hanoveriana con las figuras pegadas a la cinta de doble contacto y a derecha, una base de foot guards británicos con la masilla que se fija facilmente gracias a la cinta adhesiva.
                                    Una vez seca la masilla, se textura con arena fina y pinta con acrílico siena natural que se destaca con una mano de blanco aplicada con la técnica de pincel seco. Por último se aplica en manchones pasto confeccionado con serrín verde. Por el tamaño de las bases he preferido no texturar con rocas o hierba alta (pasto estático), Aunque cada base puede parecer una viñeta, se ven un poco "fuera de lugar" en cruces de ríos y combates en áreas urbanas.

domingo, 6 de marzo de 2016

FIGURAS PARA WARGAMES DE LA PATRIA VIEJA (2)

                                   ¡Ha pasado muchísimo tiempo desde que subí la última entrada!. Los motivos son variados y no creo que le interesen a nadie más que a mí. Pero el principal es que ¡Estoy ciego!... o casi. Hace más de un mes que estoy tratando de cambiar mis lentes y no hay caso que en la óptica le achunten a la receta del oftalmólogo… sigo esperando.
                                   Y mientras espero, así está mi “Central de Trabajo” (los gringos siempre le dan nombres muy precisos a todo, pero en español suenan cursis):
 
Nunca he sido muy ordenado... y eso que no se ve la caja con pinturas.

Un acercamiento de las figuras a medio pintar. Preferí guardarlas para evitar que se llenen de polvo.
      
                            Estaba tratando de renovar mi infantería de línea de la Patria Vieja, es decir los batallones Valdivia y Concepción. Durante años usé las figuras ESCI de Jägers prusianos (set 220, uno de los primeros sets que compré, justamente por los bicornios), que me funcionaron hasta que la investigación histórica me demostró que la infantería chilena de la época usaba faldones cortos y no tenía mochilas. Estuve años esperando que llegaran a Chile los set de infantería española napoleónica de HAT (sets 8300, 8301, 8302 y 8303)… Nunca llegaron y, en el intertanto apareció el set de infantería española de EMHAR (set 7215) que fue muy bien evaluado en http://www.plasticsoldierreview.com/. Como los set de HAT tenían muy pocas variantes en las posiciones y, aparentemente las proporciones de HAT y EMHAR eran compatibles, me decidí por comprar un par de cajas de EMHAR y el comando de HAT (8303). Los encargué por internet (desgraciadamente perdí el link) a un precio razonable. Efectivamente, las figuras EMHAR son fantásticas, pero… ¡¡2/3 tienen mochilas!!. Además, los bicornios de las figuras HAT son notoriamente más grandes que las de EMHAR. Esto no fue mucho problema, pues cortando la pluma (que es gigante) disminuye el efecto visual y los bicornios de oficiales y sargentos eran realmente más grandes que el de la tropa. Sacar las mochilas ya fue más doloroso; el plástico de EMHAR es más duro y embota rápidamente el filo de las cuchillas, con las consiguientes consecuencias… literalmente me costó sangre y sudor tallar estas figuras. El resultado fue mediocre, pero con mi vista no me di cuenta hasta que saqué las fotos que les muestro. La idea era ir documentando el progreso, como una especie de tutorial para la pintura de miniaturas. Pero los primeros resultados me hicieron detenerme.
 
Las 3 figuras de la izquierda son HAT: Tambor, oficial y sargento. Las 3 de la derecha son EMHAR. La diferencia de manufactura disminuye al cortar la pluma y cubrir con esmalte negro opaco. Con el pincel seco blanco, las figuras de ambos extremos se ven casi iguales

Las figuras EMHAR: A la izquierda como vienen en la caja, al medio sin rebabas, conos de inyección del plástico, ni mochila. A la derecha una de las figuras que originalmente vienen sin mochila. A esta figura le destaqué los correajes con pincel seco para que me sirva de guía de como pintar las correas en la figura del medio.
Primeros dos colores. A la derecha el azul parece que no tiñe nada (hay que usar un azul claro, yo uso el ARTEL 444), pero al aplicar el rojo, como que "surge" con el contraste. Como los acrílicos son transparentes, el pincel seco blanco destaca sobre el fondo azul oscuro. Con esta técnica no se requiere sombreado, ni aclarado posterior... es ideal para figuras de wargames.

Dos nuevos colores: blanco y carne. Nótese como el rojo deja de brillar y adquiere un tinte más opaco y real. Preferí las polainas blancas para mayor contraste.

Las mismas figuras en la vista posterior y... hasta aquí no más llegué. Falta el negro, celeste o rojo para los faldones y marrón para la culata del fusil. Creo que haré una innovación. después de pegarlos a las bases y texturar estas. Voy a barnizarlas mate y después voy a pintar con esmalte brillante (que tengo hace muchos años) el fusil plateado y los botones y metales dorados.
                                   Como no podía pintar, ni trabajar en estructuras de terreno para wargames. Desvié mi atención a mis intereses iniciales: La Segunda Guerra Mundial (WW2) y la época Napoleónica. Revisando mis cachureos y releyendo libros, decidí centrar mi interés y escaso tiempo a la guerra en el Norte de África, con algunos desvíos hacia la primera campaña de Francia. Luego de una larga búsqueda de reglamentos de escaramuzas de la WW2, siempre prefiriendo aquellos que requieran de pocas figuras y vehículos, me había decidido por CROSSFIRE, pero como es mandatorio un terreno con muchas estructuras, no me pareció que se adaptara bien a la guerra del desierto, así es que decidí diseñar un reglamento casero… en eso estoy y… Mientras tanto he empezado a darle a MOSACA un formato similar a ESMOSACA, a ver si lo publico. MOSACA es el reglamento original, que terminé en 2010 luego de testearlo solo y con Fernando Valle con la batalla de Quatre Brass. Al igual que ESMOSACA usa una grilla para el terreno y las figuras informan del tipo de unidad, pero cada base representa 600 infantes, 300 jinetes o 12 cañones; por lo tanto es para batallas grandes, aunque utilice relativamente pocas figuras. Por ejemplo: para las tropas francesas que combatieron en Quatre Brass se requieren 42 figuras de infantería; 9 de caballería (16 si se incluye la brigada de la Guardia Imperial) y 5 cañones con 5 artilleros.

                                   Espero que la próxima semana me lleguen los lentes y… ¡pueda ver con ellos!. Entonces podré reiniciar la pintura (la esponja de mi “Paleta Húmeda” se achurrascó como hoja seca)… es posible que en la línea de pintado se formen el resto de los cuerpos de ejército francés y aliado para empezar a pensar en Waterloo…

domingo, 29 de noviembre de 2015

UN FUTURO IDEAL

                   Ordenando los archivos de mi computador, entre antiguas fotos y documentos me encontré con este archivo que estaba rotulado como "FundStgo". Lo escribí en julio de 2007 a petición de mi padre, quien,como buen padre, encontraba que mis habilidades literarias superaban a las suyas (lo que no era cierto) y deseaba darle un toque de originalidad a un "Homenaje a la Patria" que estaba preparando para leer en una reunión formal.
                   Al releerlo me sorprendí a mi mismo por lo esperanzador del mensaje y belleza del lenguaje (esa es mi opinión, el lector tiene toda la libertad de disentir). Creo que también es atingente a este BLOG, así como a la realidad actual de nuestro país.

                        El 15 de septiembre de 1541 don Pedro de Valdivia contemplaba las humeantes ruinas del caserío bautizado como “Santiago del Nuevo Extremo” siete meses atrás. Las lágrimas resbalaban amargas por su garganta, mientras sus ojos secos y compasivos recorrían las heridas de los cuarenta y ocho sobrevivientes de la heroica epopeya… El ataque de los indios los había dejado con lo puesto, tres cerdos, dos pollos y dos puñados de trigo. Casi todo se había perdido y no había posibilidad de recibir ayuda del exterior; estaban solos…
                        El conquistador sintió que su sueño había sido destruido y la angustia se anudó en su garganta. Las lágrimas, sin otra vía de escape, comenzaron a enrojecer y humedecer sus ojos. Para ocultar este momento de desazón, don Pedro descendió de su caballo, hincó una rodilla en tierra y bajó la cabeza fingiendo buscar algo en el suelo. Su vista nublada por la emoción permitió que su olfato percibiera, entre el humo y el olor a muerte, el aroma del poleo, la manzanilla y el romerillo; y pensó que rosas y claveles serían un buen complemento para esta tierra. Sus oídos se aguzaron y escucharon a tencas y jilgueros que competían en cantos de alabanza al sol primaveral; y sus recuerdos volaron con golondrinas, guacamayos y canarios que se sumaron a este coro majestuoso de vida en expansión. Volvió a inhalar profundamente y el aire le trajo gotas de humedad del río cercano, bordeado por pataguas y hualles, entre los que sauces llorones darían sombra a sus hijos, satisfechos por su trabajo diario y pudoroso abrigo al primer beso de amor de sus nietos.
                        Ese día, don Pedro de Valdivia hundió sus dedos en la tierra humedecida con la sangre derramada por aborígenes y españoles y la presión de su palma encontró la suave firmeza del pecho de la mujer que acababa de concebir un hijo. Entonces la brisa perfumó su barba y el sol coloreó la palidez de sus mejillas. El viento y el sol alisaron hasta desvanecer la preocupación que surcaba su frente y, con un largo y liberador suspiro, el Gobernador de Chile se incorporó con una sonrisa de determinación en sus labios.
                        Y la tierra cumplió su promesa… Los cerdos y aves de corral se multiplicaron y los puñados de trigo, sembrados y cultivados con igual esmero por caballeros y sirvientes, rindieron una cosecha de doce fanegas. Conquistadores y aborígenes trabajaron codo a codo y la tierra, regada por el sudor de dos mundos, brotó agradecida con abundancia.
                        Y el sol primaveral volvió a brillar año tras año, iluminando el juego cada vez más concurrido de niños de piel bronceada que crecían fuertes y orgullosos, al cuidado de madres de piel morena y padres de claros cabellos. Y esos niños poblaron el país, abriendo caminos a la sombra de espinos y maitenes que compartían el sol con álamos y eucaliptos, cultivaron la tierra sembrando junto a la papa y el maíz, el trigo y la cebada y plantaron a la sombra de piñoneros y avellanos, aromáticos cerezos y manzanos. Todo era acogido en el seno de la tierra generosa y multiplicado con esplendidez, hasta que ya no era posible distinguir entre las especies autóctonas y aquellas traídas de tierras lejanas.
                        Y así, cuando ya la sangre y la carne del visionario conquistador formaban parte del follaje de un bosque del Arauco indómito, su sueño de crear una patria en la que convivieran en paz el viejo y el nuevo mundo, se convertía poco a poco en una realidad plasmada en la naturaleza del país y en el homogéneo mestizaje de la nación chilena.
                        Pero la vanidad y el egoísmo del ser humano pueden destruir el sueño más hermoso. Por eso, cuando la comodidad y la desidia  amenazaban con derrumbar los logros de tantos sacrificios, la naturaleza con rápidos arrebatos de rebeldía derrumbaba, inundaba o abrasaba las orgullosas obras de los hombres, obligándolos a recordar aquel día en que el abatido conquistador comprendió que nada estaba perdido si se amaba la tierra y  se olvidaban las diferencias entre los hombres, para construir un futuro ideal.
                        De este modo los chilenos templaron su carácter y fueron haciéndose concientes de su propia identidad y, con la misma sonrisa de determinación con que Pedro de Valdivia decidió forjar la patria doscientos setenta años atrás, sus jóvenes descendientes proclamaron su madurez y derecho a la autodeterminación enarbolando un tricolor que simbolizaba un nuevo país y una nación soberana. Nuevamente la madre tierra debió enjugar lágrimas, estremecerse con los gritos de agonía y desesperación, empaparse dolorida con la sangre de sus hijos y recibir amorosa sus cuerpos sin vida. Al fin, cuando la luz de la razón auyentó las tinieblas de la locura fratricida; los hombres, mujeres, niños y ancianos contemplaron la tierra ensangrentada, los campos asolados y las construcciones derruidas por la espada de Marte. Pero la terrible visión no les amedrentó: Por sus narices penetraba el aroma de poleo, rosas, claveles y romerillo; el sol del amanecer era saludado por el canto de tencas, canarios, jilgueros y golondrinas que volaban rozando el agua de ríos bordeados por pataguas y sauces… los chilenos eran testigos del nacimiento de un nuevo país y serían los artífices de su patria.

                        Habían transcurrido  casi tres siglos desde que don Pedro de Valdivia había soñado con lo que se empezaba a materializar en los corazones de los hijos de esta tierra. Ese sueño, que quizás no era el sueño de un solo hombre, sino que las ansias de toda la humanidad, podía hacerse realidad en esta tierra que se simbolizaba ante el resto del mundo en la estrella solitaria que, desafiante y sin más recursos que la voluntad de alcanzar un ideal, brilla serena buscando su lugar en el universo.

jueves, 29 de octubre de 2015

LOS DRAGONES DE CARLOS IV:
                                   La infantería montada o dragones fueron popularizados en el siglo XVII por Gustavo Adolfo II de Suecia. Sin embargo, durante el siglo XVIII fueron perdiendo paulatinamente la característica de soldados armados con mosquetes que podían actuar montados para atacar o perseguir al enemigo y desmontar en situaciones defensivas, para detener los embates enemigos como infantería.
                                   Cuando Carlos IV asumió el trono en 1788, existían en el ejército metropolitano español 8 regimientos de dragones: Rey, Reina, Almansa, Pavia, Villaviciosa, Sagunto, Numancia y Lusitania; constituidos por tres escuadrones de tres compañías cada uno. Con motivo de la guerra contra la República francesa se varió el número de plazas por compañía, pero se mantuvo el número de escuadrones y compañías inalterados.
                                   Luego de la paz de Basilea y de la guerra de las naranjas, las dificultades económicas obligaron a reestructurar el arma de caballería, constituida por 12 regimientos caballería de línea, 4 de caballería ligera y 8 de dragones. Cada uno de estos institutos tenía una organización distinta que dificultaba su mantenimiento y administración. El 30 de enero de 1803 se reorganizó el arma de caballería, manteniendo los 12 regimientos de caballería de línea, pero suprimiendo el instituto de dragones, cuyos regimientos se convirtieron en los regimientos 1º a 6º de cazadores (Rey, Reina, Almansa, Pavia, Villaviciosa y Sagunto) y los 1º y 2º de húsares (Numancia y Lusitania). Los antiguos regimientos de caballería ligera formaron los regimientos de húsares 3º a 6º.
                        Esta reestructuración solo duró 2 años. El 30 de enero de 1805 los antiguos 8 regimientos de dragones recuperan su condición, con las mismas nominaciones, pero con 5 escuadrones de 2 compañías cada uno, cada compañía contaba con 77 soldados, pero solo 54 caballos. Con esta composición los regimientos de dragones enfrentaron al ejército francés, actuando fundamentalmente como caballería pesada, con la cual compartían el corte del uniforme, pero de color amarillo limón, con divisas regimentales.
                                   Clonard afirma que además de las glorias pasadas, la eficacia de los cuerpos de dragones de América fueron los principales motivos de la reinstauración del instituto de dragones en la Península en 1805. Según este autor (Vol. VII), en América desde 1742 hasta 1799 se formaron 45 cuerpos de dragones, con poco más de 19.000 hombres en los distintos territorios regidos por la corona española. M. Axworthy en El Dorado IV/6 es más explícito y separa los cuerpos de milicias catalogados como dragones y solo menciona las siguientes unidades como parte del ejército regular de América en 1807:
-          Nueva España   : Regs. México y España cada uno con 4 escuadrones; cía. de Presidio del Carmen.
-          Yucatán             : Esc. Yucatán de 4 compañías
-           Cuba                 : Esc. América
-          Luisiana             : Compañía de Luisiana
-          Guatemala          : Esc. Del ejército de 3 compañías
-          Filipinas             : Esc. De Luzón de 3 compañías
-          Perú                    : Compañías de Cuzco, Lima y Chiloé
-          Chile                   : Ocho compañías de la Frontera; una cía. de la Reina
-          La Plata               : Reg. Buenos Aires de 4 escuadrones.
                                   Los caballos europeos no se aclimataban al clima tropical, de ahí la dificultad para formar cuerpos de caballería bajo los estándares de la Península y los pocos cuerpos de caballería regular o dragones, actuaban en la práctica como infantería montada cubriendo, diseminados en piquetes y compañías, las extensas fronteras del Imperio español en América. Por este motivo, en la Capitanía General de Chile y el Virreinato del Río de la Plata, donde el clima era favorable a la crianza de caballos, los cuerpos de dragones no se preocuparon de proveer cabalgaduras que permitieran emplear esta arma en su doble rol de caballería media o pesada y mantuvieron caballos pequeños, pero resistentes a la fatiga y largas jornadas, capaces de transportar al soldado con armamento de infantería.
                                   Con respecto al uniforme, recurriremos al blog de mi amigo Alfons Cánovas (como siempre) para ilustrarlos:

Uniforme de los dragones al inicio del reinado de Carlos IV

Uiforme del reglamento de 1796

En 1800 se cambió el uniforme al color verde, pero al parecer este uniforme no alcanzó a utilizarse, pues en 1803 los dragones adoptaron el uniforme de cazadores y húsares.




Uniforme de 1805 utilizado durante la guerra de independencia española.
                                    Los cuerpos de dragones americanos conservaron el corte de las prenda de sus homólogos de la península (cambiando el diseño con el retraso correspondiente a la distancia y el tiempo de duración del uniforme de más o menos 4 años), pero el color del uniforme fue azul, paño más fácil de conseguir y más barato que el amarillo limón. La divisa fue roja, al igual que la chupa, los dragones de Buenos Aires también usaban calzón de ese color.

lunes, 12 de octubre de 2015

FIGURAS PARA WARGAMES DE LA PATRIA VIEJA

                                   He de emplear la misma disculpa que aducen los “blogers” cuando pasa un  largo tiempo entre entradas: las circunstancias de la “Vida Real” me han mantenido ocupado y en condiciones emocionales incompatibles con este pasatiempo. Aunque este es el mes con mayor carga académica, emocionalmente me encuentro más estable. Algo también ha influido en la publicación de esta entrada un comentario de Roberto Reyes  al wargame de la Trinchera Este de la batalla de Rancagua. Si bien le contesté (a su mail), quedé intranquilo por retrasar tanto el inicio de esta serie de entradas destinadas a satisfacer su inquietud. Pues bien, ahora empezaré a contarles como me las ingenio para recrear los soldados que combatieron durante la Patria Vieja.
                                   Empezaremos por lo más sencillo: La infantería independentista de la campaña de Rancagua:
                                   Presionado por las disponibilidades del mercado nacional, hubo un momento en que me encontré con una gran cantidad de figuras napoleónicas de plástico en escala 1/72. A pesar de que internet ha puesto a nuestro alcance TODO lo que se pueda desear para desarrollar el Hobby, me pareció que primero debía utilizar lo que tenía, modificando lo necesario. Asi es como elegí el set de infantería francesa de ESCI (Set 227) como base para el uniforme de la infantería independentista de 1814.
                                   Las modificaciones fueron: Recortar los shacós, que son más altos que los usados en Chile, con cuchilla de hobby; cerrar las solapas en la cintura con un pirograbador casero; eliminar el sable y portabayoneta, reemplazándolo con uno hecho con Green stuff y varilla de poliestireno (plastruct 0.8 mm); eliminar las mochilas, marcando las bandoleras y dando forma al dorso de la figura con pirograbador; con el mismo instrumento “rebajar” las polainas bajo la rodilla.

Un ejemplo de las figuras Esci originales junto a las conversiones. El tambor original fue reemplazado por un tambor de infantería HAT,
Lo mismo, en vista posterior, se aprecia el trabajo de reemplazo de la bayoneta y la eliminación de la mochila, con remodelado del dorso.
                                   Los sargentos son del set 8042 de HAT (French ligth infantry), con cabeza Esci, se debe cortar la banderola dejando la bayoneta que se modela presionando el plástico con un alicate liso) y darle forma a las polainas.
Los sargentos HAT antes y después
Vista posterior
.                                  El coronel independentista (O´Higgins si es necesario) es el coronel austriaco del set 6005 de Italeri (austrians grenadiers and infantry) con cabeza del set 6007 (prussian cuirassiers) de Italeri. El caballo es de este mismo set, al que se le modeló la pistolera derecha de la silla de montar con Green stuff.
Coronel independentista y el caballo original, se aprecia el trabajo de la silla de montar.
En esta vista se puede ver de donde viene la cabeza del coronel independentista.

                                   Los últimos elementos de la trinchera independentista son los artilleros, que se pintaron sin modificación del set 8230 de HAT (1806 prussian artillery), aunque en rigor debí haber modificado el morral, que debe llevar 2 botones y reemplazar los pantalones largos por calzones con polainas bajo la rodilla… me di la licencia histórica.

                                   Por último, los cañones son las venerables piezas de Airfix (Waterloo french artillery, set 01737) que me parecen las más apropiadas para representar las piezas de bajo calibre y mediocres armones utilizados en Chile en esa época.
Algunos artilleros y los temibles cañones Airfix,
Vista lateral del cañón para apreciar el bronce y al color del roble nativo oscurecido con el barniz a base de aceite de lobo marino.
Aprovechando el impulso, Completé la base de comando con la bandera de guerra independentista.
Vista contralateral.

viernes, 31 de julio de 2015

LA “ESSEX” Y LA PATRIA VIEJA
                        Las guerras napoleónicas fueron un elemento catalizador del movimiento emancipador americano, al remover la monarquía española. Otra consecuencia de estas guerras en América fue la llamada “Guerra de 1812”. El 18 de junio de 1812 Estados Unidos declaró la guerra al Imperio Británico, puesto que impedía a los mercantes estadounidenses comerciar con el sistema continental de Napoleón, llegando a capturar varios barcos y aprisionar a sus tripulantes, para obligarlos a servir en la marina inglesa.
                        La joven marina estadounidense no podía medirse con la poderosa British Navy, pero contaba con fragatas sólidas y ligeras que produjeron grandes daños al comercio británico e hicieron tambalear el prestigio de la marina de guerra inglesa. Esta es la historia de una de dichas fragatas, que llevó el conflicto entre los anglosajones a las aguas chilenas.
La fragata "Essex" rumbo a las islas Galápagos
                        La “Essex” era una fragata de 47 metros de eslora por 12 metros de manga. Desplazaba 860 toneladas, tenía una tripulación asignada de 300 hombres y estaba armada con 26 cañones de 12 libras y 16 carronadas de 24 libras. Fue mandada a construir a fines del siglo XVIII por los patriotas estadounidenses de Salem (Massachusetts) que reunieron US$ 80.000 mediante una colecta popular. La nave, construida con roble blanco de Nueva Inglaterra era ágil y resistente y a comienzos del siglo XIX, bajo el mando del capitán Edward Preble convoyó a los buques mercantes estadounidenses que comerciaban con la Indias Holandesas Occidentales. En 1810 Asume su mando el capitán John Smith, ferviente partidario del combate naval a corta distancia, quien ordena cambiar los cañones de 24 libras por carronadas de 32 libras, con lo que dobló la potencia de fuego de la nave, pero redujo su alcance a la mitad. El exceso de peso, además redujo la velocidad de la fragata. Estos cambios no fueron del agrado del nuevo capitán que asumió en el verano de 1811, David Porter, pero no pudo convencer al gobierno para que reinstalara los cañones largos de 24 libras y debió iniciar su campaña en el Mar Caribe con este armamento el 3 de julio de 1812.
                        En dos semanas la “Essex” logra capturar 5 mercantes británicos, manteniendo prudente distancia de la fragata inglesa de 32 cañones “Minerve”. Dos presas fueron enviadas a Baltimore, dos fueron hundidas por no poder tripularlas y un barco fue destinado a llevar a las tripulaciones prisioneras a Terranova. El 13 de agosto captura la corbeta de 20 cañones “Alert”, luego de un breve cañoneo a corta distancia posible gracias a la estratagema usada por Porter de “disfrazar” su barco y tripulación de balleneros indefensos, ocultando los cañones para que el barco enemigo se acercara confiado en lograr una presa fácil.
                        Después de esta victoria, la primera que la marina estadounidense lograba contra la armada británica, Porter logró deslizarse entre el bloqueo inglés y anclar en la bahía de Delawere el 7 de septiembre de 1812. Luego de un mes de descanso, la tripulación de la “Essex” despliega nuevamente las velas, para dirigirse a las costas de Brasil a reunirse a las fragatas “Constitution” y “Hornet” que estaban atacando el comercio inglés con la América del Sur. Sin embargo, Porter no pudo encontrar a sus compatriotas y luego de capturar dos mercantes británicos se le informó que una importante flota enemiga venía desde el norte con la misión de eliminar a las fragatas estadounidenses que acosaban a los barcos comerciales ingleses. Ante esta noticia (que resultó ser falsa), Porter decidió pasar al océano Pacífico y reiniciar sus actividades contra los barcos balleneros, muchos de ellos armados en corso, enemigos.
Comodoro David Porter
1780-1843
                        En su travesía por el Cabo de Hornos la “Essex” casi naufraga azotada por una violenta tempestad que le causó severos daños, obligando a su capitán a dirigirse a Valparaíso para efectuar urgentes e imprescindibles reparaciones. El 15 de marzo los estadounidenses eran recibidos en el puerto chileno con repique de campanas y grandes demostraciones de amistad. La tradicional hospitalidad chilena estaba alentada por el cónsul estadounidense Joel S. Poinsett y la esperanza del gobierno de José Miguel Carrera de que Estados Unidos sería un aliado con la causa de la emancipación americana. Los tripulantes de la “Essex” fueron agasajados en Valparaíso y los salones de la sociedad santiaguina se abrieron a la oficialidad estadounidense. También la obtención provisiones y ayuda para la reparación de los daños de la fragata fue expedita y el 23 de marzo estaba en condiciones de reiniciar sus correrías.
                        Su primera presa fue el bergantín peruano “Nereyda”, que había hundido un ballenero estadounidense, cuya tripulación fue liberada. Entre estos estadounidenses estaba el piloto del ballenero, que ayudó a Porter en el resto de su travesía por el Pacífico. La nave peruana fue desarmada y  se le permitió volver al Perú con su tripulación. Ya en el archipiélago de las Galápagos, la “Essex” inició sus ataques contra los balleneros británicos. El 29 de abril capturó tres barcos: “Montezuma”, “Georgiana” y “Politics”. El “Georgiana” de 280 toneladas se armó como balandro de guerra con 10 cañones (6 de 18 libras y 4 de 6 libras) y bajo el mando del teniente  John Downes partió el 9 de mayo hacia la isla James (actual isla Santiago), en cuyas aguas el 28 de mayo capturó los bergantines “Catherine” de 270 toneladas y “Rose” de 220 ambos armados con 8 cañones y que actuaban como balleneros o corsarios según las circunstancias. Al anochecer del mismo día apareció el “Héctor”, de similares características y armado con 11 cañones. Luego de una larga persecución y un corto combate nocturno, el corsario inglés perdió la mayoría de sus velas y el palo mayor, siendo abordado por los estadounidenses. El  mismo día, Porter había capturado al “Atlantic”, ballenero armado con 6 cañones de 18 libras y al “Greenwich” de 338 toneladas, que debió ser desarbolado con una andanada de las carronadas cuando intentaba escapar. Estos barcos estaban cargados con abundantes materiales para reparar embarcaciones y muchos marineros estadounidenses capturados o enrolados a la fuerza, por lo que Porter se encontró al mando de una importante flotilla. A fin de liberar a los más de 100 prisioneros ingleses que tenía en su poder se dirigió a las costas peruanas (Tumbes en el extremo norte del litoral del actual Perú), donde aprovechó, el 19 de junio, de vender uno de los barcos capturados.  El 24 de junio se le reunió Downes con sus tres presas. En dos meses los estadounidense habían captura 8 barcos enemigos y Porter decidió reorganizar su flotilla, rebautizado el “Atlantic” como “Essex junior”, fue armado con 20 cañones y al mando de Downes fue enviado a Valparaíso para vender la carga de aceite de los balleneros y 4 presas. La “Essex” y los balandros de guerra “Georgiana” y “Greenwich”, ambos armados con 10 cañones retomaron rumbo a las Galápagos.
Imagen satelital de las islas Galápagos
                        Downes llegó a Valparaíso el 12 de agosto y, aunque se reiteraron los agasajos y muestras de amistad, no pudo cumplir su propósito. El país estaba en guerra y el general Carrera con el cónsul Poinsett se encontraban con el ejército en el sur. Aunque algunos entusiastas patriotas consideraron la posibilidad de adquirir algunos barcos para reconstituir la flotilla perdida, se encontraron con que la guerra  tenía al borde de la ruina al gobierno y a los particulares, además la Junta de Gobierno chilena recibió una advertencia de su homónima argentina, en el sentido de mantener la neutralidad y evitar la molestia (y posibles represalias militares) de la corona británica al permitir la venta en puertos chilenos de los buques y mercancías capturadas. La advertencia argentina estaba acompañada por la noticia del arribo a Buenos Aires de la flotilla del comodoro Hillyar destinada a pasar al Pacífico para detener las actividades de la “Essex”. Downes era un hombre de iniciativa y cargó al “Politics” con todo el aceite capturado y lo envió por el Cabo de Hornos de vuelta a estados Unidos. Dejó los tres barcos restantes anclados en Valparaíso e izó las velas en dirección a las Galápagos para llevar las infaustas noticias a Porter.
                        La fragata “Essex” y sus dos compañeros encontraron en las aguas de las islas Charles (Actual Floreana) a tres balleneros/corsarios ingleses e iniciaron una rápida persecución el 14 de julio de 1813.  El bergantín de 10 cañones “Charlton” fue el primero en ser alcanzado y arrió su bandera a la “Essex” sin combate. El “Georgiana” al mando del capellán de la “Essex” Mr. Adams fue quedándose atrás y solo el “Greenwich” al mando del teniente de “marines” John Gamble y con solo 14 tripulantes logró dar alcance a la “Seringapatan” de 357 toneladas, 14 cañones de 9 libras y 41 tripulantes. Viendo el escape imposible, el capitán Stavers se dirigió en un resuelto ataque contra el barco de Gamble, pero este detuvo su andar para esperar al “Georgiana” y transbordar algunos tripulantes para empeñar la acción. Stavers creyó tener una nueva oportunidad de fuga y largo sus velas, pero el “Greenwich” le dio alcance y luego de un intenso combate con cañones y armas ligeras a distancia de tiro de pistola, los ingleses arriaron su bandera. Mientras, la “Essex” había capturado sin combate al pequeño “New Zealander” armado con 8 cañones.
                        Porter desarmó el “Charlton” y embarcó a 48 de los 98 prisioneros ingleses que bajo palabra se dirigieron a Río de Janeiro a entregarse a la primera autoridad estadounidense que encontraran (bajo la ley náutica de la época estos barcos se llamaban “Cartel” y no podían ser atacados, ni capturados, hasta que sus tripulantes cumplieran con su palabra empeñada). El “Georgiana”, dada su escasa capacidad combativa se cargó con el aceite de ballena capturado y se envió de vuelta a los Estados Unidos, pero la flotilla de Porter fue nuevamente aumentada con la captura del “Sir Andrew Hammond” el 15 de septiembre. El 30 del mismo mes la “Essex junior” alcanzó a Porter y le informó de la próxima presencia de los barcos de guerra ingleses. El capitán estadounidense, viendo el cansancio de su tripulación y el deterioro de su fragata decidió poner rumbo al oeste para reacondicionar sus buques en las Islas Marquesas (actual Polinesia Francesa).
                        El 25 de octubre de 1813 los buques estadounidenses anclaban en una bahía de la isla Nuku Hiva, la mayor de las Marquesas. Sin considerar que estaba habitada por varias tribus, tomo posesión de ella en nombre de los Estados Unidos y la bautizó como “Isla Madison” en honor a su presidente, la bahía se nombró de “Massachusetts” y construyó en una altura un fuerte (Fort Madison) de 4 cañones para proteger la villa en que vivía su tripulación (Madisonville). Gracias a un inglés de apellido Wilson que vivía en la isla e hizo de intérprete, Logró que Gattanewa, jefe de los Te L’is, autorizara su permanencia a cambio de aliarse en su guerra contra la tribu de los Happah. Así, luego de limpiar los fondos de la “Essex” y eliminar con humo más de 1000 ratones que consumían los aparejos de repuesto y provisiones en sus bodegas, Porter se involucró en la guerra de los lugareños.
La flotilla de Porter en la bahía de Massachusetts de la isla Nuku Hiva. Fort Madison con la bandera estadounidense sirve de protección de Madisonville a derecha.
                        En una primera expedición a través de la jungla y empinadas montañas, el teniente Gamble con 40 marines y un cañón de 6 libras, junto a varios miles de Te L’is asaltaron y capturaron un fuerte defendido por cerca de 4000 Happah. Luego de esta derrota, los Happah pidieron la paz y se unieron como aliados para luchar contra la tribu de los Tai Pi.
Teniente John Gamble
1791-1836
                       Esta vez la flotilla estadounidense y 200 canoas transportaron a 5000 guerreros hasta la costa de los Tai Pi. Luego de un desembarco sin oposición los guerreros y 36 estadounidenses y un cañón dirigidos por Porter fueron emboscados en la selva y luego rechazados en un ataque a un fuerte. Los hombres de Porter se retiraron luego de agotar sus municiones y del desbande de los guerreros Happah y Te L’i quedaron inermes, pero lograron volver a sus barcos, luego de perder un hombre, arrastrando a dos heridos (uno de ellos era el teniente Downes con una pierna fracturada). Porter regresó a Madisonville, pero debió reiniciar la campaña para confirmar a los guerreros locales la superioridad de sus fuerzas y evitar ser masacrado. Esta vez avanzó por tierra, solo con los Te L’i, pero llevando casi todos sus marinos y marines. El 30 de noviembre fueron nuevamente emboscados, pero lograron ocupar un buen lugar estratégico para iniciar una ofensiva que devastó al país Tai Pi, obligando a sus habitantes a pedir la paz.
                        Considerando la situación controlada, Porter se dispuso a reiniciar sus ataques al comercio británico, pero hubo un conato de motín en la “Essex junior”, pues algunos marineros deseaban quedarse a vivir en aquel paraíso tropical. Porter demostró su temple, caminando tranquilamente entre los amotinados con un barril de pólvora bajo el brazo hasta la escotilla del arsenal del barco. Encendiendo la mecha del barril les gritó a los amotinados que si no deponían su actitud “volarían todos juntos hacia la eternidad”. Los amotinados reafirmaron su lealtad al capitán y entregaron al marino inglés Robert White como instigador del motín. Porter blandiendo su espada le gritó que huyera por su vida y White no se hizo de rogar, saltando por la borda y nadando hasta la costa.
                        El 9 de diciembre de 1813 la “Essex”, junto al “Essex junior” y el”New Zealander” partieron hacia las costas de Chile, dejando en Madisonville al teniente Gamble, 2 guardiamarinas, 19 marinos y 6 prisioneros ingleses. En la bahía de Massachusetts permanecieron anclados el “Seringapatan”, el “Sir Andrew Hammond” y el “Greenwich”.
                        Juego de una corta estadía en la isla Mocha, Porter envió al “New Zealander” de vuelta a Estados Unidos y se dirigió a Valparaíso a recuperar los 3 barcos que no habían podido ser vendidos, sin embargo su suerte lo había abandonado: Ingresó al puerto el 3 de febrero de 1814 y 5 días después fue sorprendido por la llegada de la fragata de 36 cañones “Phoebe” y el balandro de 18 cañones “Cherub” mandados por el comodoro Hillyar. Los 4 barcos permanecieron anclados en la bahía casi por 2 meses. Los capitanes enemigos se reunían en la casa del cónsul poinsett y las tripulaciones rivalizaban cantando  “Yankee Doodle” los estadounidenses y “The sweet Little cherub that sits up aloft” los ingleses. Los primeros enarbolaban una bandera con la consigna “Libertad de comercio y los derechos de la gente de mar” y los británicos la “Union Jack” con el logo “Dios y patria. Los marineros británicos tienen la mejor ley. Los traidores nos insultan”. La neutralidad del puerto chileno impedía entablar combate, pero la situación era tensa. A fines de marzo, empezaron a arreciar los vientos del sur y Porter decidió intentar la fuga. A mediodía del 28 de marzo de 1814 despegó todas sus velas y dirigió a la “Essex”, seguida por la “Essex junior” hacia la salida de la bahía de Valparaiso, pero al abandonar el reparo del puerto el fuerte viento quebró el palo mayor de la fragata, quedando prácticamente inmovilizada. Los buques británicos supieron mantener su distancia e iniciaron un implacable cañoneo que no podía ser contestado por las carronadas de corto alcance de la fragata inmovilizada. El desigual y unilateral combate se mantuvo por dos horas y media, hasta que la explosión del polvorín de la “Essex” convenció a su capitán que todo estaba perdido y arrió su bandera. Habían muerto 58 de sus hombres y 45 estaban heridos, los ingleses tomaron 156 prisioneros (Porter cuenta 31 desaparecidos, entre los que pueden haber algunos que fugaron nadando hacia la costa, pero lo más probable es que fueran destrozados por la explosión del polvorín) incluyendo la tripulación de la “Essex junior” que se entregó sin combate y, convertida en Cartel trasladó a los heroicos sobrevivientes de vuelta a su país. Los ingleses perdieron 5 muertos y 10 heridos.
                        Así termina la historia de Porter y la fragata “Essex” en aguas chilenas durante la Patria Vieja, pero ¿Cuál fue el destino final de estos “Hombres de hierro y barcos de madera”?:
  •           El teniente John Gamble fue sorprendido el 7 de mayo de 1814 por un motín encabezado por sus marineros ingleses que liberaron a sus connacionales prisioneros y escaparon en el “Seringapatan” hacia Australia y de ahí a Inglaterra, donde devolvieron el buque a sus dueños. Gamble fue herido en un pie y mientras se recuperaba a bordo del “Sir Andrew Hammond” Los Te L’i atacaron, azuzados por Wilson, a los marinos estadounidense en la playa el 9 de mayo, matando a un guardiamarina de 16 años y 4 marineros. Gamble recogió a los 7 sobrevivientes y luego de quemar al “Greenwich” levó anclas y se dirigió a Hawai. Luego de una travesía de 2500 millas fue capturado por el “Cherub”. En 1815 pudo regresar a su país. En 1827 alcanzó el grado de teniente coronel y falleció en New York en 1836, tenía 45 años.
  •      El teniente John Downes Fue ascendido a capitán a su vuelta a Estados Unidos y tuvo una provechosa carrera naval, enriqueciéndose y alcanzando el grado de comodoro. Murió en Charleston, Massachusetts a los 68 años de edad.
  •     El capitán David Porter fue ascendido a comodoro y en 1815 inició una campaña contra los piratas de las Indias occidentales. Debido a un ataque no autorizado al pueblo de Fajardo en Puerto Rico (para rescatar un oficial retenido por las autoridades locales) fue enjuiciado por una corte marcial y obligado a renunciar en 1826. Desde este año hasta 1829 fue comandante en jefe de la marina mexicana, volviendo a Estados Unidos para ser nombrado embajador ante el Imperio Otomano. Falleció en Constantinopla en 1843 a la edad de 63 años.
  •      El Comodoro James Hillyar continuó una brillante carrera naval hasta 1830, retirándose con el grado de almirante y con los títulos de caballero de la Real orden Guelfica y de la Real orden del Baño. Murió el mismo año que Porter. Tenía 74 años.
  •      La fragata “Essex” continuó sirviendo en la marina británica como HMS “Essex”, navío de 42 cañones, pero no tuvo servicio activo, sino que se destinó como barco-prisión hasta 1837 en que fue vendida a particulares… Cruel y muy británico castigo para esta orgullosa nave. La marina Estadounidense ha perpetuado su nombre en 4 buques, incluido un porta-aviones.
  •      El “Essex junior” llegó a New York en julio de 1814 y fue vendido a privados en agosto del mismo año en US$ 25.000.
  •          El “Cherub” continuó activo y en 1818, en una de sus travesías capturó El “Josefa”, transporte de esclavos español, liberando a 35 esclavos en Freetown, Sierra Leona. Sin embargo, al no existir tratado anti-esclavista entre Inglaterra y España, el propietario del “Josefa” ganó una demanda por £ 21.180 contra el capitán George Willies. En 1820 el Cherub fue vendido en £ 940.
  •           La fragata “Phoebe” Siguió el destino de su enemiga (la “Essex”) y no volvió a servir en el mar después de su retorno a Inglaterra en 1814. Fue vendida en 1841 por £ 1750.

                        La base de esta recopilación de datos es el libro de Henry Gruppe: “The Frigates (The Seafarers)”. Las imágenes y mucha información complementaria se obtuvo de Wikipedia (English). En la “Historia Jeneral de Chile”, Barros Arana comenta los aspectos de la relación del gobierno de Chile con Porter en los capítulos 12 y 17. Por último, Piero Castagneto publicó “Batalla de Valparaíso. 28 de marzo de 1814” (Legatum Editores), que no he leído, pero está disponible en la Feria Chilena del libro. Es una versión bilingüe en español e inglés.