miércoles, 18 de mayo de 2016

LA INCURSIÓN DEL TENIENTE MOLINA

                                Para descansar un poco la vista de la pintura de miniaturas, últimamente he estado confeccionando algunas piezas de terreno modulares para darle un poco más de brillo a mis wargames. Siempre he sido muy esquemático con lo que respecta al terreno de mis escenarios, pero a medida que he ido escribiendo entradas para este Blog, me he empezado a preocupar un poco más de la estética (por respeto a Uds. fieles lectores). Y, justamente para evaluar la visual de las piezas confeccionadas armé el siguiente escenario:
                                  Después de la negativa de los chilotes para cruzar el río Maule, el ejército de Pareja comenzo un lento peregrinar por la ribera sur de este río, para salir del terreno montuoso y volver a Linares. Una de las guerrillas independentistas que observaba sus movimientos estaba comandada por el teniente Francisco Molina, de origen catalán y que al mando de un destacamento de 30 húsares nacionales tuvo una activa participación durante la campaña de 1813 (como capitán comandó la defensa de la trinchera oeste en la batalla de Rancagua, pero esa es otra historia... y otro wargame y futura entrada de este blog). El 1° de mayo de 1813, molina se decidió a cruzar el Maule para evaluar de cerca la marcha realista, protegido por los bosques que cubrían las riberas del río. Viendo que practicamente toda la caballería miliciana había desertado y que la retaguardia de Pareja estaba rezagada, decidió dar un golpe de mano para capturar algún ganado y pertrechos al enemigo. La incursión fue todo un éxito y regresó a su campo con vacunos y caballares, aumentando la desmoralización y confusión de los realistas.

Escenario (ESMOSACA): Es un pequeño escenario de 12 x 6 cuadros; al norte una línea de bosques ligeros y densos, al medio el camino que termina en un estero con un vado (este debería estar al oeste, pero, por razones de espacio lo puse al este) representado por una pasarela de troncos.

Orden de Batalla: Independentistas     : 4 bases de húsares
                             Realistas                  : 12 bases del batallón Concepción
                             Ganado                    : 3 bases de vacunos
                                                                1 base de arrieros
                                                                2 bases de mulas (una con arriero)

Reglas especiales: Se activan suscesivamente independentistas, realistas y ganado. Este mueve independientemente guiado por los arrieros que "empujan" una base en su cuadro y 2 bases en un cuadro por delante. No pueden variar su dirección a menos que sean capturados (cargados por los húsares, se rinden sin combatir -los arrieros son civiles-, quedando en desorden; al siguiente turno se alínean en dirección al punto de entrada de la fuerza atacante y al siguiente avanzan en esa dirección a velocidad de infantería). Si no son cargados siguen a la infantería realista, la que puede recuperar el ganado capturado si lo carga antes de salir por el costado norte del campo.

Así se desarrolló la acción:
Despliegue inicial: La columna realista compuesta por el batallón Concepción (240 hombres), seguida por una recua de mulas con su arriero y el ganado vacuno. En el extremo superior izquierdo se ven los húsares entre los árboles de bosque ligero (2 bases por cuadro).

La amenaza que surge a través del bosque

Una borrosa vista desde el otro extremo del estero

Los húsares cargando a través del bosque


Los penquistas avanzan desprevenidos
Los húsares capturan en su primera movida al ganado vacuno. Los soldados realistas tratan de enfrentar la amenaza, pero no pueden formar una línea contínua.

Vista aérea de la captura del ganado realista que queda en desorden (bases dispuestas en sentidos contrarios)

El movimiento automático del ganado: La recua de mulas sigue por el camino, mientras el ganado capturado se ordena en dirección al bosque.

Vista aérea del ganado ya reorientado.


 Molina manda a sus húsares en un ataque frontal contra la mal organizada línea realista. Desgraciadamente para los penquistas, tienen un mal dado de reacción, quedando desordenados frente al ataque de caballería, pierden 3 bases y su test de moral es peor aún: Desbandado... GAME OVER.


                              El escenario fue más corto de lo pensado, así es que tuve tiempo para repetirlo. Esta vez los realistas reaccionan a la carga mejor, recibiéndola en orden, pero su desempeño en la mélèe no es bueno y pierden 4 bases; el test de reacción determina retirada y Molina puede facilmente capturar las mulas y retirarse con su botín... De todas maneras se logra un resultado histórico.

viernes, 29 de abril de 2016

LOS TRES MONTES DE GUAJARDO

                        En el paraje conocido como “Los tres montes de Guajardo” el 7 de abril de 1814 una guerrilla realista comandada por los coroneles Antonio Olate y Clemente Lantaño amenazó la retaguardia del ejército independentista que, bajo las órdenes del coronel Bernardo O’Higgins se preparaba para vadear el río Claro y establecer una posición defensiva que detuviera definitivamente la marcha del brigadier Gabino Gainza contra Santiago.
                        Pensando en recrear este combate, algunos años atrás me propuse estudiar el terreno para diseñar un escenario para ESMOSACA. Aproveché la visita de Fernando Valle para recorrer el camino de Camarico a Cumpeo, que está relativamente cerca de Curicó. La única referencia que teníamos era una descripción que aparece en el Diccionario Geográfico de la República de Chile, escrito por Francisco Solano Astaburuaga y Cienfuegos en 1899:

Guajardo (Montes de).—Alturas bajas del departamento de Talca en su parte del nordeste y allegadas á las últimas faldas occidentales de los Andes. Se hallan cercanas hacia el N. de Cumpeo. No carecen de alto arbolado, y entre ellas se encuentran tierras de cultivo.

                        Siempre que nos juntamos con Fernando no nos falta tema de conversación, así es que no nos dimos cuenta como llegamos a Cumpeo y empezamos a recorrer Pelotillehue…Si!! El pueblo se ha organizado para recrear el pueblo de Condorito, lo que hace muy entretenida la visita, pero nos produjo algo de desazón al imaginarnos que, probablemente, sus habitantes habrían olvidado las viejas tradiciones, volcándose en esta nueva aventura (muy bien lograda por lo demás). Preguntamos y preguntamos… nadie había oído hablar del los Tres montes de Guajardo. Finalmente se reunió una concurrencia de unas seis personas y llegaron a la conclusión de que andábamos busca el sector de Los Montes:
  
Esta es la imagen de Google earth de la ruta Camarico-Cumpeo. Yo puse el nombre de Cumpeo y completé la ruta K51. La flecha roja indica el lugar que sospechamos era los tres montes de Guajardo.
                        Aquí nos falló nuestro conocimiento del lenguaje antiguo; mal interpretamos la frase “…se hallan cercanas hacia el N. (norte) de Cumpeo.” Como que estaban al norte de Cumpeo, que es precisamente donde se ubica el sector de Los Montes. Seguimos por la ruta K-25 hasta una colina, donde nos bajamos y comprobamos (en realidad nos imaginamos) que a la derecha de esta colina había otra más baja y que un bosque de eucaliptus ocultaba el tercer monte.
Ampliación del lugar indicado en la imagen anterior. Las flechas rojas indican los dos montes evidentes y la amarilla el "tercer monte" cubierto por un bosque de eucaliptus.
                         Sin embargo, estábamos equivocados y el error lo vine a descubrir un tiempo después, cuando encontré un mapa que debía haber estado en el Tomo XI de la Historia Jeneral de Chile de Barros Arana. Digo “debía haber estado”, porque en la copia que bajé de internet el mapa que muestra las operaciones militares de 1818 y la batalla de Cancha Rayada fue reemplazado (probablemente error de compaginación) por el mapa Talcahuano y del sitio de Talcahuano de 1818.


Los Tres Montes al sur de Cumpeo.
                         No hay dudas sobre el nombre y su ubicación. Por lo tanto la frase “…Se hallan cercanas hacia el N. (norte) de Cumpeo.” En realidad se debe leer como “Cumpeo está un poco al norte”. Siguiendo los cursos de agua dibujados en el mapa, me parece que la ubicación real de los famosos montes de Guajardo se puede localizar en Google Earth en el siguiente sector:
El contorno blanco muestra el sitio real de los Tres Montes de Guajardo. Cumpeo sale etiquetado como Río Claro.
                        Y poniendo la vista de Google Map, con relieves es más evidente el parecido con el mapa de 1818:
 
Los Tres Montes rodeando la ruta K 247. En algún lugar de este camino, entre los montes y la ruta K 25 se desarrolló el combate.


                        Uno de estos días recorreré la zona para hacerme una idea del terreno y confeccionar un escenario que podría constituir un entretenido wargame.
                        Como la mayoría de los combates de la Patria Vieja, las fuerzas involucradas son escasas, pero la acción es fluida con ataques y contra-ataques. Tenemos una descripción más o menos detallada hecha por el teniente de artillería Nicolás García y por el coronel Benavente (ambas relaciones disponibles en los documentos del Diario de J.M. Carrera). Lantaño (Conversaciones históricas de Claudio Gay) se limita a decir que se atacó muy temprano (que contradice a Benavente) y reconoce la toma y pérdida de un cañón.
                        Según los oficiales independentistas, el ejército de O’Higgins se encontraba en marcha hacia el río Claro y la caballería se estaba terminando su almuerzo, cuando se avistó que el enemigo presionaba la retaguardia de la columna y capturaba algunas mulas. O’Higgins ordenó a 50 granaderos y 2 piezas de artillería (de a 4 libras, pues las de 8 son llamadas “piezas dobles”) que marcharan hacia el sur para enfrentar a los realistas. La guerrilla de Olate y Lantaño estaba formada por unos 400 fusileros montados (normalmente las guerrillas realistas estaban formadas por 200 a 300 hombres voluntarios de los batallones de infantería) que luchaban a pie.
                        Cuando Benavente logró montar sus húsares y ordenar al coronel Alcázar que lo siguiera con sus dragones, ya los granaderos estaban siendo superados por el fuego realista. Los húsares se desplegaron a la derecha de la infantería y desmontaron para enfrentar una nueva carga realista junto a los pocos granaderos que permanecían en las filas. En este combate los hombres de Olate lograron capturar un cañón y lo arrastraron hacia sus filas. Si bien la carga realista fue rechazada, la superioridad numérica de su fusilería amenazaba con desbandar al resto de los granaderos y los húsares de Benavente. Alcázar mantuvo a sus dragones en retaguardia, protegidos en una barranca a media cuadra de la línea independentista (este dato me será de mucha ayuda cuando busque en terreno el lugar del combate).
                        Sin embargo, O’Higgins viendo que se prolongaba el combate empezaba a contramarchar con el resto del ejército para apoyar su retaguardia. La moral de los hombres de Benavente se mantuvo alta ante la expectativa de los refuerzos y conservaron su posición. El teniente García fue el primero en llegar con un cañón y 30 fusileros que se desplegaron a la izquierda de los granaderos y flanquearon la derecha realista sometiéndola a un fuego cruzado que compensó la inferioridad numérica independentista. Los realistas intentaron dos avances generales, pero solo llegaron a menos de 50 metros, retirándose.
                        El resto del combate está sujeto a especulación. Ni García, ni Benavente reconocen la captura del cañón, ni la persecución de los realistas que menciona Lantaño. Hemos de suponer que las pasiones han ocultado la historia: Los oficiales independentistas (carrerinos) no mencionan al teniente Barros que mandaba la compañía de granaderos. Incluso, Benavente dice que al llegar con sus húsares solo 6 a 8 granaderos se mantenían en filas (poco probable, considerando la superioridad numérica realista, esto habría significado la captura de los 2 cañones y el arrollamiento de los húsares antes de que pudieran desmontar) y que Alcázar “…fue a desplegar el valor que le es característico, media cuadra a retaguardia, protegido por un barranco.” Consideramos que Alcázar mantuvo su cuerpo montado para proteger una eventual retirada y que, al comprobar el repliegue realista, inició la persecución que obligó a Olate y Lantaño a abandonar el cañón capturado.

                        Lo que es cierto, es que el mayor Enrique Campino se negó a apoyar la retaguardia con el resto de los granaderos, lo que significó que fuera depuesto del cargo y que el cuerpo de granaderos dejara de existir, distribuyéndose sus hombres entre los otros cuerpos. 

domingo, 10 de abril de 2016

BATALLONES CONCEPCIÓN Y VALDIVIA ¡COMPLETOS!

                        No sabía cómo titular esta entrada; pensé en “figuras para wargames de la patria vieja 3”, pero en realidad debería ser “4”, pues algo se adelantó en la entrada del 27.3.2016, además no se mencionan nuevas figuras, así es que decidí este título que es más gráfico.
                        Me decidí por poner las figuras en sus bases, texturarlas y barnizarlas, para luego pintar los metales dorado y plateado con esmalte. Para tomar esta decisión, barnicé una media figura (un oficial bávaro que nunca me convenció mucho) con Matt coat Humbrol. Luego de dejar secar, me di cuenta que el acabado es similar a la Laca mate que uso para fijar el texturado de las bases (ojo: ¡¡No acercar a menos de 15 cms de la figura, porque deja un tinte gris!!) y, como es más rápido usar spray que pincel…
                        Luego de años pintando con acrílicos en tubo (pintura espesa y trasparente que en ocasiones requiere de varias capas), al comienzo me sorprendió agradablemente el esmalte por la facilidad de aplicación y capacidad de cobertura. Sin embargo, estas mismas virtudes hacen que el acabado sea MUY parejo, quitándole realismo a la figura. Por eso es que hay que aplicar luces y sombras, o sea: varias capas de pinturas diluidas y mezcladas. Esto es lo que no voy a hacer nunca, pero de todas maneras se podría seguir con la técnica mixta para los metales (es posible que sea la solución a la poca definición de las carrilleras doradas en relación al color carne). Creo que haré un wargame para apreciar la diferencia en el terreno de juego antes de regalar mis botes de esmalte.

                        Bueno, ha llegado el momento de mostrar las últimas imágenes del proceso de pintado de los batallones Concepción y Valdivia:

Las bases con su primer texturado: arena fina que se adhiere con cola fría diluida (50/50)en agua

Se pinta con una mezcla de acrílico (siena natural), cola fría y agua (25/25/50)

Vista más amplia; luego se hace una pasada de blanco con pincel seco y se aplican manchones de cola fría diluida para texturar con pasto.

Una visión de la mesa de trabajo. En la paleta de la izquierda se puede apreciar la mezcla con acrílico y la mezcla de cola fría diluida para texturar con pasto (en la bolsa)

Luego se aplica el pasto y deja secar
Batallón Concepción y, detrás, el batallón Valdivia. Por el momento solo se diferencian por los faldones. Cuando se pinten los botones se distinguirán con más facilidad.

Close up. Ya se ha aplicado el barniz mate.
Las figuras terminadas. Se han pintado los metales, inclusive las charreteras y cordones de sombreros de oficiales. De derecha a izquierda: Batallón Valdivia (base de fusileros y base con oficial) y batallón Concepción las mismas bases se distinguen por color de botones.

Visión posterior de las mismas figuras

Tambor de batallón Valdivia

La misma base con su homónima del batallón Concepción,

Por último una base de cada batallón.

martes, 29 de marzo de 2016

HACE 20 AÑOS TAMPOCO SE CONMEMORABA EL DESEMBARCO DE PAREJA

                        En 1996 un amigo me pidió que escribiera algún tema militar para presentar en una reunión de amigos. Entre las posibilidades que le sugerí, le pareció interesante, recordar el inicio de la guerra de independencia de Chile, puesto que él, siendo militar en retiro, no tenía antecedentes claros respecto a la primera acción de este conflicto.
                        A continuación transcribo dicho artículo. De más está decir que lo había olvidado y que, al igual que el artículo sobre Pedro de Valdivia (ver entrada "Un futuro ideal"), lo encontré entre viejos archivos que estoy eliminando de mi computador. Fue escrito hace 20 años y tiene algunos errores que no he querido corregir, para mantener el espíritu de la narración original; quienes hayan leído la “Crónica Militar de la Patria Vieja” podrán descubrir las inexactitudes que fueron subsanadas en un estudio más profundo que realicé al escribir el libro.

“El primer combate de la Patria Vieja”

Sobre las empinadas calles que recorren las colinas de la península de Tumbes, los habitantes de Talcahuano arrastran su rutinaria vida sin imaginarse que bajo su sucio asfalto y gastados adoquines, reposan olvidadas por la historia, las ensangrentadas balas que atravesaron los corazones de los primeros chilenos que inmolaron sus vidas en pos de un ideal.
Son pocos los compatriotas que recuerdan que el 27 de marzo de 1813, cuando el sol alcanzaba el cénit, su luz fue empañada por el humo de cañones y mosquetes que ascendía al cielo, mezclado con el polvo levantado por cientos de pies, que corrían impulsados por el ansia fratricida de acabar con la vida del hermano que adornaba su sombrero con una escarapela de distinto color.
Ahora, bajo la serena perspectiva de los casi 183 años que nos separan de ese día, vamos a tratar de desentrañar los secretos sepultados en la Península de Tumbes, con la esperanza de que, a través del conocimiento de este primer combate de la Guerra de Independencia, nuestros espíritus se engrandezcan con sus enseñanzas históricas, honremos la memoria de los muertos y permitamos que la luz del sol ilumine  la convivencia nacional, libre de las impurezas de la confrontación fratricida.

Antecedentes:
La independencia americana, corolario del natural deseo de auto determinación de los pueblos, fue precipitada por años de mal gobierno español y las ideas de la Revolución francesa propagadas por los ejércitos napoleónicos. En Chile este deseo de autogobierno sólo se asocia al ideal de independencia absoluta bajo el impulso del gobierno de don J.M. Carrera, quien simbolizó en un escudo y bandera las bases de nuestra incipiente alma nacional.
Para el Virrey del Perú, máximo representante del Rey de España en la América del Sur, que la Capitanía General de Chile enarbolara su propia bandera y tratara de regirse por su propia Constitución Política equivalía a una declaración de guerra. En consecuencia, comisionó al Brigadier don Antonio Pareja para organizar una expedición que volviera al país al vasallaje español.
Pareja salió del Perú con 40 oficiales y suboficiales, reuniendo un ejército de más de 2.000 hombres naturales de Chiloé y Valdivia. Estos chilenos estaban animados por un intenso sentimiento de devoción religiosa hacia la monarquía española y realizaron prodigios de valor y sacrificio por este ideal. Ellos no pelearon por conseguir fortuna como los conquistadores, tampoco defendieron sus hogares como los soldados de la colonia, solo entregaron su vida por un Rey desconocido que simbolizaba, para ellos, el principio rector de la vida y único artífice de la felicidad. Inmolarse en su nombre era un seguro medio de alcanzar la vida eterna.
El soldado patriota era impulsado por sentimientos más personales. Un ideal tan complejo como es el de autodeterminación no podía penetrar en el grueso del pueblo chileno, pero la belicosidad de sus ancestros mapuches despertaba con el ejemplo de los oficiales que sabían ganarse su respeto y cariño. Así, vemos a los patriotas mantenerse, a pecho descubierto, bajo el fuego de 25 cañones por seis horas en San Carlos, seguir al Coronel Spano a la carrera hasta la plaza de Chillán, transformar la sorpresa del Roble en victoria tras Prieto y O'Higgins, etc.

El Combate:
El Brigadier Pareja logró desembarcar solo 1200 hombres y 10 cañones en la bahía de San Vicente durante la noche del 26 y madrugada del 27 de marzo de 1813. Con ellos marchó hacia Talcahuano, a fin de capturar este puerto y poder completar en mejores condiciones el desembarco de su expedición. Sin embargo, El Gobernador patriota don Rafael de la Sotta dispuso sus menguadas fuerzas (180 fusileros, 15 dragones de caballería y 5 cañones) en las alturas que dominan el camino que une San Vicente con Talcahuano. Eran sus intenciones retardar el avance de Pareja hasta obtener ayuda de la guarnición de Concepción y permitir la fuga de los patriotas comprometidos con la revolución.
La relación del combate entregada por los propios protagonistas es contradictoria. Un estudio del terreno y de las características de las armas de la época permiten recrear esta acción, concordando con los relatos de Pareja, Sotta, Rodríguez Ballesteros y José de Berganza:
Al mediodía, la cabeza de la columna realista, dirigida por el Sargento Mayor José Rodríguez Ballesteros, avistó las posiciones patriotas y se aproximó oblicuamente, siendo saludada por las primeras salvas de artillería, cuyas balas rebotaban tras la formación de los Voluntarios de Castro. Concluida la marcha de aproximación, el Comandante José de Berganza montó su artillería respondiendo al fuego patriota. Luego de media hora de cañoneo, de cuyo resultado solo se consigna la herida de dos artilleros realistas, avanzaron los voluntarios de Castro, flanqueados por el batallón Chiloé, dirigido por el propio Berganza y el batallón Valdivia comandado por el Sargento Mayor Lucas Molina. La escarpada ladera y el exasperante fuego de los cañones y mosquetes patriotas fraccionaron las líneas realistas, los hombres  ansiosos de escarmentar a quienes los sometían a tan dura prueba aceleraron el paso, sobrepasaron a sus oficiales y emprendieron una desenfrenada carrera animada por el ancestral chivateo araucano de combate.
Los patriotas vacilaron, veían un alud incontenible de hombres que los superaba en una proporción de seis es a uno, además, luego de una hora de combate, algunos cañones se desmontaron de sus cureñas de madera verde, también los mosquetes cargados con la premura de la acción comenzaban a resentir sus mecanismos. El coronel Sotta, secundado por el Teniente Coronel Manuel Serrano y su  hijo Gregorio aumentaron sus voces de aliento, los soldados apretaron los dientes y multiplicaron sus descargas y la marea realista amainó. Los chilotes y valdivianos resentidos por 3 días de travesía marítima, un azaroso desembarco y más de una hora de combate, miraron con una sombra de temor la cima de la colina que, cual volcán, se coronaba con el humo y fuego patriota y les enviaba un enjambre de plomo incandescente. Instintivamente detuvieron su carrera y se reagruparon en torno a sus banderas y oficiales. Estos al ver que la falta de municiones y desperfecto del armamento hacía menguar las descargas patriotas invocaron a Dios y al Rey, apuntaron sus sables a la línea patriota y ascendieron a la carrera, seguidos por un torrente de soldados electrizados por su ejemplo y el recuerdo de sus más preciados ideales. Esta vez nada los detuvo. Sotta ordenó clavar la artillería y retirarse. Algunos no lo oyeron, otros no pudieron obedecer, las bayonetas realistas fueron más veloces que la voz del jefe que los había inspirado.
El combate y persecución concluyó a las 3 de la tarde. Sus resultados son difíciles de evaluar. Cada protagonista minimiza las pérdidas propias y maximiza las del enemigo. Se sabe que muchos heridos se arrastraron a los bosques vecinos falleciendo, quizás sus cuerpos permanezcan insepultos... Las cifras no importan, con el primer soldado que recibió una bala disparada por un compatriota se había consumado la tragedia de la lucha fratricida... Los hombres no comprendieron esto y la tragedia se repitió miles de veces, tantas veces que ya no fue importante, fue rutina y la rutina hizo olvidar el respeto a la vida humana.

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                        Me parece increíble que ya hayan pasado 20 años desde que escribí esto… Pero también es sorprendente que hoy se cumplan 3 años desde que inicié este Blog. Aunque su objetivo era promocionar mi libro(s), me había autoimpuesto una meta de alcanzar las 10.000 visitas en ese lapso de tiempo… apenas se superaron los 2/3 de esa cifra. Sin embargo, el subir a “la nube” los archivos que voy desechando de mi computador ha sido revelador para mí: Todo lo que ingresa en este Blog queda a disposición de todo el mundo, lo que hace altamente probable que  a alguien le sirva. Es posible que haya algún joven que tenga los mismos intereses que yo tuve a su edad y que pueda encontrar en este sitio las respuestas que yo demoré años en descubrir. De ser así, espero que con la fuerza e ímpetu de su juventud ayude a difundir nuestra historia y contribuya a que el 27 de marzo sea una fecha de reflexión para todos los chilenos, que fortalezca nuestra fraternidad y nos comprometa a temperar nuestras diferencias, haciendo un silencioso juramento, por la memoria de tantos compatriotas inmolados, de nunca levantar nuestras manos armadas contra nuestros hermanos.

domingo, 27 de marzo de 2016

…Y A LOS 3 MESES… RESUCITÓ!!
                                   Un poco irreverente el parafraseado, pero es atingente al día, domingo de Pascua de Resurrección… Efectivamente, hace una semana veo nuevamente. Me han llegado los lentes y ya casi estoy completamente acostumbrado a ellos. Nunca es lo mismo, y añoro aquellos días en que veía y pintaba miniaturas a ojo desnudo, pero, como siempre he dicho, hay que agradecer lo que se tiene y no lamentar lo que nos falta.
                                   He aprovechado el fin de semana largo para reorganizar y basear la infantería de la batalla de Quatre Bras. El proceso fue un poco más largo de lo esperado, porque me di cuenta que el orden de batalla que había usado todos estos años estaba malo. Revisando las figuras para adaptar sus uniformes y posturas a las exigencias de MOSACA, de pronto me pareció raro que hubiera un 85º légère… cotejé la fuente (http://napoleonistyka.atspace.com/index.html) que es extraordinaria en calidad y cantidad de contenido. No me había equivocado al transcribir el orden de batalla, pero era diferente a todos los órdenes de batalla de las otras fuentes. Por último me fui al libro de Siborne y ya no había dudas. Como soy un poco obsesivo, revisé todos los cuerpos de los tres ejércitos y rehice las bases de acuerdo a esta nueva información, corrigiendo algunos uniformes, ya que me guié por el sitio francés: http://centjours.mont-saint-jean.com/index.php. Bien, ya está todo en orden y en marcha.
 
Una vez terminada la "actividad napoleónica", un parte de la cual se ve en la parte superior de la foto, se preparó una nueva paleta (mi paleta húmeda se aprecia a la izquierda, la misma esponja "revivió" con el agua) y ya el batallón Valdivia espera las últimas capas de pintura. Son 32 figuras.

La misma imagen anterior, en una visión más cercana

 
La infantería aliada y francesa de los cuerpos que pelearon en la batalla de Quatre Bras. En primera fila y un poco borrosos, de izquierda a derecha, batallón Grubenhaven hanoveriano, milicia holandesa y 28th foot británico (esta base tiene capacidad de escaramuzadores, por lo que está representada por la compañía ligera)

Vista de conjunto desde arriba; solo faltan 12 bases (aún no les he aplicado la masilla), se puede ver que no se requieren muchas figuras para representar a toda la infantería de la batalla)

                                   Una vez suelta la mano y rodeado por figuras pintadas que estimulan el impulso de seguir pintando a pesar de ojos llorosos y espaldas encorvadas, retomé el batallón Valdivia y completé los colores pendientes: Azul real (celeste) para los faldones, una mezcla a partes iguales de rojo indio con siena tostada para las culatas de fusiles y negro para bicornios, zapatos y cartucheras. Una vez terminada esta primera pintada, viene la fase de retoque, que es tediosa, pero gratificante por los resultados que van decubriendo la figura lista.
Las figuras del batallón Valdivia listas para barnizar y aplicar colores metálicos. A derecha los fusileros usados como ejemplos del progreso de pintura en la entrada anterior; a izquierda un oficial y el tambor (aquí apliqué el dorado, porque el encordado hace un poco difícil aplicar el color, se reforzará con esmalte solo en la parte central).

Los fusileros en primer plano.
                                    Ahora me he detenido para pensar un poco… Como dije en la entrada anterior, voy a innovar y barnizar las figuras mate para después aplicar los colores metálicos dorado (en este batallón solo la punta de la vaina de las bayonetas) y plateado (botones, golas, cañones y bayonetas de fusiles). La duda que me asaltó es si primero pego las figuras a las bases, texturo las bases y luego aplico el barniz opaco en spray y solo entonces pinto los metales; o bien, barnizo figuras individuales a pincel, aplico pintura metálica y luego enbaso… Mientras resuelvo la disyuntiva, les explico gráficamente como enbaso mis figuras:
La infantería ligera de Brunswick, mostrando las bases recortadas de la hoja termolaminada: a izquierda, los datos de la base describiendo la unidad, brigada a la que pertenecen (que corresponde a la unidad operativa en MOSACA), la división y cuerpo al que pertenecen, es decir toda la cadena de mando. Al centro el reverso en blanco, sobre el que se pega la cinta adhesiva de doble contacto como se ve a derecha.

A izquierda, la base con el 79rd foot (higlanders) vista desde abajo, al centro una base de milicia hanoveriana con las figuras pegadas a la cinta de doble contacto y a derecha, una base de foot guards británicos con la masilla que se fija facilmente gracias a la cinta adhesiva.
                                    Una vez seca la masilla, se textura con arena fina y pinta con acrílico siena natural que se destaca con una mano de blanco aplicada con la técnica de pincel seco. Por último se aplica en manchones pasto confeccionado con serrín verde. Por el tamaño de las bases he preferido no texturar con rocas o hierba alta (pasto estático), Aunque cada base puede parecer una viñeta, se ven un poco "fuera de lugar" en cruces de ríos y combates en áreas urbanas.

domingo, 6 de marzo de 2016

FIGURAS PARA WARGAMES DE LA PATRIA VIEJA (2)

                                   ¡Ha pasado muchísimo tiempo desde que subí la última entrada!. Los motivos son variados y no creo que le interesen a nadie más que a mí. Pero el principal es que ¡Estoy ciego!... o casi. Hace más de un mes que estoy tratando de cambiar mis lentes y no hay caso que en la óptica le achunten a la receta del oftalmólogo… sigo esperando.
                                   Y mientras espero, así está mi “Central de Trabajo” (los gringos siempre le dan nombres muy precisos a todo, pero en español suenan cursis):
 
Nunca he sido muy ordenado... y eso que no se ve la caja con pinturas.

Un acercamiento de las figuras a medio pintar. Preferí guardarlas para evitar que se llenen de polvo.
      
                            Estaba tratando de renovar mi infantería de línea de la Patria Vieja, es decir los batallones Valdivia y Concepción. Durante años usé las figuras ESCI de Jägers prusianos (set 220, uno de los primeros sets que compré, justamente por los bicornios), que me funcionaron hasta que la investigación histórica me demostró que la infantería chilena de la época usaba faldones cortos y no tenía mochilas. Estuve años esperando que llegaran a Chile los set de infantería española napoleónica de HAT (sets 8300, 8301, 8302 y 8303)… Nunca llegaron y, en el intertanto apareció el set de infantería española de EMHAR (set 7215) que fue muy bien evaluado en http://www.plasticsoldierreview.com/. Como los set de HAT tenían muy pocas variantes en las posiciones y, aparentemente las proporciones de HAT y EMHAR eran compatibles, me decidí por comprar un par de cajas de EMHAR y el comando de HAT (8303). Los encargué por internet (desgraciadamente perdí el link) a un precio razonable. Efectivamente, las figuras EMHAR son fantásticas, pero… ¡¡2/3 tienen mochilas!!. Además, los bicornios de las figuras HAT son notoriamente más grandes que las de EMHAR. Esto no fue mucho problema, pues cortando la pluma (que es gigante) disminuye el efecto visual y los bicornios de oficiales y sargentos eran realmente más grandes que el de la tropa. Sacar las mochilas ya fue más doloroso; el plástico de EMHAR es más duro y embota rápidamente el filo de las cuchillas, con las consiguientes consecuencias… literalmente me costó sangre y sudor tallar estas figuras. El resultado fue mediocre, pero con mi vista no me di cuenta hasta que saqué las fotos que les muestro. La idea era ir documentando el progreso, como una especie de tutorial para la pintura de miniaturas. Pero los primeros resultados me hicieron detenerme.
 
Las 3 figuras de la izquierda son HAT: Tambor, oficial y sargento. Las 3 de la derecha son EMHAR. La diferencia de manufactura disminuye al cortar la pluma y cubrir con esmalte negro opaco. Con el pincel seco blanco, las figuras de ambos extremos se ven casi iguales

Las figuras EMHAR: A la izquierda como vienen en la caja, al medio sin rebabas, conos de inyección del plástico, ni mochila. A la derecha una de las figuras que originalmente vienen sin mochila. A esta figura le destaqué los correajes con pincel seco para que me sirva de guía de como pintar las correas en la figura del medio.
Primeros dos colores. A la derecha el azul parece que no tiñe nada (hay que usar un azul claro, yo uso el ARTEL 444), pero al aplicar el rojo, como que "surge" con el contraste. Como los acrílicos son transparentes, el pincel seco blanco destaca sobre el fondo azul oscuro. Con esta técnica no se requiere sombreado, ni aclarado posterior... es ideal para figuras de wargames.

Dos nuevos colores: blanco y carne. Nótese como el rojo deja de brillar y adquiere un tinte más opaco y real. Preferí las polainas blancas para mayor contraste.

Las mismas figuras en la vista posterior y... hasta aquí no más llegué. Falta el negro, celeste o rojo para los faldones y marrón para la culata del fusil. Creo que haré una innovación. después de pegarlos a las bases y texturar estas. Voy a barnizarlas mate y después voy a pintar con esmalte brillante (que tengo hace muchos años) el fusil plateado y los botones y metales dorados.
                                   Como no podía pintar, ni trabajar en estructuras de terreno para wargames. Desvié mi atención a mis intereses iniciales: La Segunda Guerra Mundial (WW2) y la época Napoleónica. Revisando mis cachureos y releyendo libros, decidí centrar mi interés y escaso tiempo a la guerra en el Norte de África, con algunos desvíos hacia la primera campaña de Francia. Luego de una larga búsqueda de reglamentos de escaramuzas de la WW2, siempre prefiriendo aquellos que requieran de pocas figuras y vehículos, me había decidido por CROSSFIRE, pero como es mandatorio un terreno con muchas estructuras, no me pareció que se adaptara bien a la guerra del desierto, así es que decidí diseñar un reglamento casero… en eso estoy y… Mientras tanto he empezado a darle a MOSACA un formato similar a ESMOSACA, a ver si lo publico. MOSACA es el reglamento original, que terminé en 2010 luego de testearlo solo y con Fernando Valle con la batalla de Quatre Brass. Al igual que ESMOSACA usa una grilla para el terreno y las figuras informan del tipo de unidad, pero cada base representa 600 infantes, 300 jinetes o 12 cañones; por lo tanto es para batallas grandes, aunque utilice relativamente pocas figuras. Por ejemplo: para las tropas francesas que combatieron en Quatre Brass se requieren 42 figuras de infantería; 9 de caballería (16 si se incluye la brigada de la Guardia Imperial) y 5 cañones con 5 artilleros.

                                   Espero que la próxima semana me lleguen los lentes y… ¡pueda ver con ellos!. Entonces podré reiniciar la pintura (la esponja de mi “Paleta Húmeda” se achurrascó como hoja seca)… es posible que en la línea de pintado se formen el resto de los cuerpos de ejército francés y aliado para empezar a pensar en Waterloo…

domingo, 29 de noviembre de 2015

UN FUTURO IDEAL

                   Ordenando los archivos de mi computador, entre antiguas fotos y documentos me encontré con este archivo que estaba rotulado como "FundStgo". Lo escribí en julio de 2007 a petición de mi padre, quien,como buen padre, encontraba que mis habilidades literarias superaban a las suyas (lo que no era cierto) y deseaba darle un toque de originalidad a un "Homenaje a la Patria" que estaba preparando para leer en una reunión formal.
                   Al releerlo me sorprendí a mi mismo por lo esperanzador del mensaje y belleza del lenguaje (esa es mi opinión, el lector tiene toda la libertad de disentir). Creo que también es atingente a este BLOG, así como a la realidad actual de nuestro país.

                        El 15 de septiembre de 1541 don Pedro de Valdivia contemplaba las humeantes ruinas del caserío bautizado como “Santiago del Nuevo Extremo” siete meses atrás. Las lágrimas resbalaban amargas por su garganta, mientras sus ojos secos y compasivos recorrían las heridas de los cuarenta y ocho sobrevivientes de la heroica epopeya… El ataque de los indios los había dejado con lo puesto, tres cerdos, dos pollos y dos puñados de trigo. Casi todo se había perdido y no había posibilidad de recibir ayuda del exterior; estaban solos…
                        El conquistador sintió que su sueño había sido destruido y la angustia se anudó en su garganta. Las lágrimas, sin otra vía de escape, comenzaron a enrojecer y humedecer sus ojos. Para ocultar este momento de desazón, don Pedro descendió de su caballo, hincó una rodilla en tierra y bajó la cabeza fingiendo buscar algo en el suelo. Su vista nublada por la emoción permitió que su olfato percibiera, entre el humo y el olor a muerte, el aroma del poleo, la manzanilla y el romerillo; y pensó que rosas y claveles serían un buen complemento para esta tierra. Sus oídos se aguzaron y escucharon a tencas y jilgueros que competían en cantos de alabanza al sol primaveral; y sus recuerdos volaron con golondrinas, guacamayos y canarios que se sumaron a este coro majestuoso de vida en expansión. Volvió a inhalar profundamente y el aire le trajo gotas de humedad del río cercano, bordeado por pataguas y hualles, entre los que sauces llorones darían sombra a sus hijos, satisfechos por su trabajo diario y pudoroso abrigo al primer beso de amor de sus nietos.
                        Ese día, don Pedro de Valdivia hundió sus dedos en la tierra humedecida con la sangre derramada por aborígenes y españoles y la presión de su palma encontró la suave firmeza del pecho de la mujer que acababa de concebir un hijo. Entonces la brisa perfumó su barba y el sol coloreó la palidez de sus mejillas. El viento y el sol alisaron hasta desvanecer la preocupación que surcaba su frente y, con un largo y liberador suspiro, el Gobernador de Chile se incorporó con una sonrisa de determinación en sus labios.
                        Y la tierra cumplió su promesa… Los cerdos y aves de corral se multiplicaron y los puñados de trigo, sembrados y cultivados con igual esmero por caballeros y sirvientes, rindieron una cosecha de doce fanegas. Conquistadores y aborígenes trabajaron codo a codo y la tierra, regada por el sudor de dos mundos, brotó agradecida con abundancia.
                        Y el sol primaveral volvió a brillar año tras año, iluminando el juego cada vez más concurrido de niños de piel bronceada que crecían fuertes y orgullosos, al cuidado de madres de piel morena y padres de claros cabellos. Y esos niños poblaron el país, abriendo caminos a la sombra de espinos y maitenes que compartían el sol con álamos y eucaliptos, cultivaron la tierra sembrando junto a la papa y el maíz, el trigo y la cebada y plantaron a la sombra de piñoneros y avellanos, aromáticos cerezos y manzanos. Todo era acogido en el seno de la tierra generosa y multiplicado con esplendidez, hasta que ya no era posible distinguir entre las especies autóctonas y aquellas traídas de tierras lejanas.
                        Y así, cuando ya la sangre y la carne del visionario conquistador formaban parte del follaje de un bosque del Arauco indómito, su sueño de crear una patria en la que convivieran en paz el viejo y el nuevo mundo, se convertía poco a poco en una realidad plasmada en la naturaleza del país y en el homogéneo mestizaje de la nación chilena.
                        Pero la vanidad y el egoísmo del ser humano pueden destruir el sueño más hermoso. Por eso, cuando la comodidad y la desidia  amenazaban con derrumbar los logros de tantos sacrificios, la naturaleza con rápidos arrebatos de rebeldía derrumbaba, inundaba o abrasaba las orgullosas obras de los hombres, obligándolos a recordar aquel día en que el abatido conquistador comprendió que nada estaba perdido si se amaba la tierra y  se olvidaban las diferencias entre los hombres, para construir un futuro ideal.
                        De este modo los chilenos templaron su carácter y fueron haciéndose concientes de su propia identidad y, con la misma sonrisa de determinación con que Pedro de Valdivia decidió forjar la patria doscientos setenta años atrás, sus jóvenes descendientes proclamaron su madurez y derecho a la autodeterminación enarbolando un tricolor que simbolizaba un nuevo país y una nación soberana. Nuevamente la madre tierra debió enjugar lágrimas, estremecerse con los gritos de agonía y desesperación, empaparse dolorida con la sangre de sus hijos y recibir amorosa sus cuerpos sin vida. Al fin, cuando la luz de la razón auyentó las tinieblas de la locura fratricida; los hombres, mujeres, niños y ancianos contemplaron la tierra ensangrentada, los campos asolados y las construcciones derruidas por la espada de Marte. Pero la terrible visión no les amedrentó: Por sus narices penetraba el aroma de poleo, rosas, claveles y romerillo; el sol del amanecer era saludado por el canto de tencas, canarios, jilgueros y golondrinas que volaban rozando el agua de ríos bordeados por pataguas y sauces… los chilenos eran testigos del nacimiento de un nuevo país y serían los artífices de su patria.

                        Habían transcurrido  casi tres siglos desde que don Pedro de Valdivia había soñado con lo que se empezaba a materializar en los corazones de los hijos de esta tierra. Ese sueño, que quizás no era el sueño de un solo hombre, sino que las ansias de toda la humanidad, podía hacerse realidad en esta tierra que se simbolizaba ante el resto del mundo en la estrella solitaria que, desafiante y sin más recursos que la voluntad de alcanzar un ideal, brilla serena buscando su lugar en el universo.