domingo, 23 de marzo de 2014

BICENTENARIO DEL COMBATE DE EL QUILO

                        El 19 de marzo de 2014 se cumplieron 200 años del combate de El Quilo. Estuve presente con María de los Ángeles en la ceremonia de conmemoración organizada por la I. Municipalidad de Ranquil. Salimos de Curicó a las 7:30 de la mañana para estar seguros de llegar a la hora (sabíamos que a las 11:00 se realizaría la ceremonia, pero no estábamos seguros de cómo llegar al lugar del combate, por lo tanto primero debíamos hacer averiguaciones in situ). No hubo inconvenientes en el trayecto hasta Chillán, más al sur tomamos la carretera del Itata y, pasado el río, salimos hacia Nueva Aldea. Luego de poco más de 30 kilómetros por camino lateral pavimentado llegamos a Ñipas, la capital de la comuna de Ranquil. No fue muy difícil encontrar la municipalidad y, para sorpresa nuestra, fue el mismo alcalde, don Carlos Garrido Cárcamo, quien nos recibió en su oficina y nos mostró con destacador cómo llegar al lugar de la ceremonia. Aprovechando que él iba saliendo en esos momentos para presidir el acto, preferimos seguirlo. Tragamos un poco de polvo, pero fuimos a la segura. En este mapa de la comuna de Ranquil (facilitado por el alcalde) se aprecia el trayecto: Desde Puente Amarillo hasta El Quilo es camino de tierra, pero bastante suave y bien mantenido a pesar del intenso tráfico de camiones madereros.
Mapa de la comuna de Ranquil. La línea gris corresponde a la carretera del Itata que llega a Concepción. Destacado en amarillo el camino seguido de Ñipas hasta El Quilo.

                        Llegando a El Quilo, encontramos todo preparado para la ceremonia. Los anfitriones eran las Juntas de Vecinos del sector, principalmente la Junta de Vecinos de Paso del León (recordé que en el sitio de la batalla de San Carlos, también hay una sede de una Junta de Vecinos, la de San Miguel). Se aprovechaba la ocasión para inaugurar una multi-cancha iluminada, de esta manera, se recordaba el pasado y proyectaba el futuro de la comunidad. A continuación el programa de la ceremonia y las fotos de sus momentos destacados.
 
Sector oriente de la multi-cancha. Entre los pinos de la izquierda se visualiza el sector por donde avanzaron los húsares de Benavente. A pesar del tiempo y las sequías, se aprecia lo montuoso del terreno.

La ceremonia se realizó al surponiente de la multi-cancha, es decir en la retaguardia de la posición de Barañao.
El monolito instalado para el bicentenario
Las autoridades: Delegación del Regimiento de infantería Nº 9 "Chillán", eL alcalde y consejales de Ranquil y representantes de bomberos y juntas de vecinos.
La mujer más linda y con más paciencia de todas las presentes.
El programa de la ceremonia.
Las delegaciones escolares: Escuela de Nueva aldea





Escuela de San Ignacio de Palomares
Escuela de Vegas de Concha





Escuela de Ñipas

Liceo Virginio Arias.
El teniente Marcos Muñoz Villarroel estuvo a cargo de la descripción histórica del combate
El alcalde de Ranquil Carlos Garrido Cárcamo y el mayor Juan Sagarra Baez instalan una ofrenda floral en el monolito. La ofrenda representaba el escudo de la comuna de Ranquil. Entre las flores destacaba el racimo de uvas naturales.

La banda del Regimiento "Chillán"interpretando "Adios al 7º de línea"
El conjunto folcklorico "Renacer" brindando un esquinazo a los presentes.
Siendo zona agrícola, no faltaron bailarines para acompañar  a los integrantes del conjunto folcklorico en animados pies de cueca.
Mientras las autoridades cortan la cinta de la multi-cancha (a la izquierda), En la sede de la Junta de Vecinos "Paso el León" se prepara el cocktail. En esta vista se aprecia lo empinado de la falda del cerro de El Quilo. 

 
Don Carlos Garrido dando el comienzo del champañazo con un sonoro descorche de botella. Hace 200 años los estampidos eran más peligrosos y abundantes. Seguramente los semblantes eran menos alegres que los actuales.
                        Una vez terminada la ceremonia y cortada la cinta de la multicancha, compartimos un champañazo con las autoridades, con abundantes bocadillos, entre los que destacaban deliciosas sopaipillas. Luego se nos invitó a un cocktail en la sede de la Junta de Vecinos, pero con María de los Ángeles nos despedimos y nos fuimos antes. Nos habían confirmado que el bicetenario del combate de El Membrillar no se realizaría al día siguiente, sino que el sábado 22, por lo tanto decidimos cambiar nuestro itinerario: En vez de alojar en Chillán, partimos hacia Concepción (destino final de nuestro viaje), con la idea de volver el sábado en la mañana, para recorrer Ñipas y atravesar el Itata por el puente de esta localidad, en vez de llegar al Membrillar desde Portezuelo.
Llenando el estanque antes de seguir camino a Concepción. Las cintas tricolores corresponden a recuerdos de la inauguración de la multi-cancha.
                        Antes de llegar a Concepción pasamos a almorzar en el Casino Oriente de Penco… Recordé aquellos sábados en que llegando de Santiago, íbamos con mis viejos a almorzar. Como estaba estudiando en la capital, esas arrancadas de fin de semana eran para recuperar peso. El menú para mí era siempre el mismo: Vaina en jerez con entrada de erizos al pil-pil; congrio frito “a lo pobre” (para los extranjeros, la guarnición es papas fritas, cebollas fritas y dos huevos fritos), con vino Rihn Carmen o “Los Robles” de San Pedro. De postre “Banana Split”. Esta vez solo me alcanzó estómago para la vaina y el congrio a lo pobre… la vejez pesa. Así es que llegamos a dormir siesta a la casa de mi madre. Aquí nos enteramos que hay problemas con el Wi-Fi, lo que motiva que esta entrada vaya a salir el domingo, cuando vuelva a Curicó.


miércoles, 5 de marzo de 2014

PARTICIPACIÓN DE JOSÉ MIGUEL CARRERA EN LA GUERRA PENINSULAR (3 y final).

                        El 22 de abril de 1809, nueve días después del ascenso a capitán de José Miguel Carrera Verdugo, sir Arthur Wellesley llegaba a Lisboa a asumir el mando del cuerpo expedicionario británico en Portugal. Luego de una brillante campaña de movimientos, logró expulsar al VI cuerpo del mariscal Soult de Portugal. Esta retirada obligó a su vez al mariscal Ney a retirar a su II cuerpo de Galicia. Ambos cuerpos franceses, sumados al V cuerpo del mariscal Mortier adoptaron posiciones defensivas en el valle del Duero, frente al cuerpo anglo-portugués del general Beresford, permitiendo a Welleslley iniciar una ofensiva conjunta con el ejército de Cuesta en el valle del río Tajo.
                        El mariscal Victor, siempre preocupado por su línea de comunicaciones y las dificultades de aprovisionamiento, retiró el I cuerpo de ejército desde la ribera del Guadiana el 13-14 de junio, replegándose lentamente al norte del Tajo seguido de cerca por Cuesta. El 20 de julio Cuesta y Wellesley se juntaban en Oropesa y comenzaban a presionar a Victor que se encontraba tras la ciudad de Talavera desde el 26 de junio.
                        Luego de las escaramuzas ocurridas en los arrabales de Talavera (Velada, El Casar, Gamonal) los días 20 y 21 de julio, Los dragones franceses de la división de Latour-Maubourg, apoyados por infantería ligera hicieron un reconocimiento en fuerza el 22 de julio, que se encontró con la vanguardia del ejército de Cuesta que cargaba con la división de Alburquerque a la cabeza (con el capitán Carrera en sus filas). Los franceses se retiraron combatiendo hasta que sintieron al ejército de Wellesley que avanzaba contra su flanco derecho, entonces precipitaron su repliegue hasta repasar el río Alberche donde estaba todo el I cuerpo de Víctor. Sin embargo, los aliados no pudieron ponerse de acuerdo para cruzar el río hasta el 24 de julio, fecha en que Víctor ya se retiraba hacia Toledo para unirse a las tropas que José Bonaparte traía de Madrid y Sebastiani, que no había sido fijado, ni hostigado por el ejército de Venegas, de La Mancha. Mientras, solo Cuesta perseguía a Víctor, encontrándose de pronto en inferioridad numérica y su vanguardia (divisiones Zayas y Alburquerque) atacada en fuerza entre Torrijos y Alcabón (Barros Arana menciona “Alcobón”). En este combate de vanguardias las pérdidas españolas fueran abultadas, incluyendo a todo el regimiento de dragones de Villaviciosa, que debió rendirse al quedar atrapado en un monte de arbustos espinosos (cambroneras) en medio del combate. Los Voluntarios de Madrid, que las relaciones mencionan como “Cazadores de Madrid” lograron seguir la retirada con la división del duque de Alburquerque, que se mantuvo cubriendo la retaguardia de Cuesta hasta el río Alberche, donde se unió a los británicos.
Medalla otorgada a José Miguel Carrera
 por su participación  en la batalla de Talavera
                        Al día siguiente, 27 de julio de 1809 la vanguardia de Víctor precipitó el cruce del Alberche por los aliados, quienes adoptaron una posición defensiva entre Talavera y el cerro Medellín. Hacia este punto Víctor dirigió su ataque al caer la tarde, pero los británicos resistieron, lo mismo en la mañana del día siguiente y en la tarde ante un ataque general francés. La división de Alburquerque estuvo el día 28 cubriendo el flanco izquierdo de Wellesley y solo contuvo por presencia a la caballería de Merlín que acababa de destrozar al 23º de dragones ligeros ingleses. Con la noche cesaron los combates y Víctor, en consejo de guerra con el mariscal Jourdan y José Bonaparte (comandantes nominales del ejército francés) optó por la retirada. Sin embargo la victoria anglo-española solo sirvió para que Wellesley fuera nombrado duque de Wellington. La amenaza de los cuerpos de Soult, Mortier y Ney sobre su flanco izquierdo hizo que el inglés optara por retirarse a proteger Portugal. Obligando a Cuesta a seguirlo. Ambos ejércitos cruzaron el río Tajo por el Puente del Arzobispo, donde las vanguardias de los cuerpos de Mortier y Soult forzaron el paso del río aplastando con su superioridad numérica la resistencia que opusieron la 5ª división de infantería española y la división de caballería del duque de Alburquerque. En esta acción, el capitán José Miguel Carrera perdió su caballo, siendo hecho prisionero momentáneamente, pero gracias a la confusión del combate, pudo reintegrarse a su unidad. Para una clara y detallada descripción de esta campaña recomiendo el sitio de José Manuel Rodriguez, que cuenta con excelentes mapas y esquemas. 
                        Cuesta, luego de adoptar posiciones defensivas en Mesa de Ibor, dejó su ejército al mando del general Eguía y presentó su renuncia a la Junta Central. Mientras tanto, el general Venegas, luego de ser derrotado en Almonacid el 11 de agosto retiraba al ejército de La Mancha a la Sierra Morena.

Mapa de la provincia de Toledo y alrrededores de 1831. En rojo se destacan los lugares mencionados en el texto de las campañas de talavera y Ocaña.

                        En septiembre de 1809, las operaciones militares en el sur de España se detuvieron. Los ejércitos españoles debían recuperarse de sus derrotas y retiradas y los franceses reorganizarse y esperar los refuerzos que empezaban a llegar, como resultados de la paz que se estaba negociando con Austria después de la batalla de Wagram.
                        La Junta Central en Sevilla previó que Napoleón iba a descargar todo su poder contra España y decidió efectuar un nuevo intento de liberar Madrid. Con este fin, reforzó el ejército de La Mancha con unidades del ejército de Extremadura y cuerpos de nueva formación, llegando a constituir un ejército de más de 50.000 hombres, entre los cuales 7.000 eran de caballería y se encuadraban en cuatro divisiones bajo el mando del mariscal Manuel Freire. En una de estas divisiones marchaban los Cazadores de Madrid. Este flamante ejército estaba al mando del general Juan Carlos Areizaga e inició su marcha hacia Madrid, planeando cruzar el río Tajo por Aranjuez a comienzos de noviembre de 1809. En este punto, nuevamente debo hacer algunas aclaraciones:
Primero: No he podido encontrar un orden de batalla detallado de este ejército de La Mancha, por lo tanto, no puedo determinar con cuántos hombres iniciaron esta campaña los Cazadores de Madrid, ni tampoco a cuál división pertenecían (Rivas o Bermuy?).
Segundo: Barros Arana (op.cit.) menciona que Carrera participo en el mes de octubre en “los lijeros (sic) ataques de Camuña, Madrigalejos (sic) y Villarubias”. Todas estas localidades están en las cercanías de Ocaña (Madrigallejo está en la ribera norte del Guadiana, frente a La Serena, pero creemos que se debe referir a Madridejos ubicado al oeste de Camuña) por lo tanto son acciones de vanguardia ocurridas en noviembre.
Tercero: No encontré referencias a la acción de Villarubias, ni al “ataque de Mora” que Barros Arana menciona como ocurrido el 12 de noviembre.
Cuarto: La campaña de Ocaña es tratada muy superficialmente por los historiadores españoles en general y por Muñoz Maldonado en particular. Desgraciadamente no dispongo del tomo VII de la historia de Gómez Arteche (¿Hay alguien por ahí que lo tenga en PDF?) que trata el tema, por lo tanto los datos son muy someros.
                        Lo que ha podido encontrar es lo siguiente: A comienzos de noviembre Areizaga movilizó su ejército hacia el Tajo, librando con éxito algunos encuentros de caballería, logró tender unos puentes sobre el río en Santa Cruz de la Zarza, incluso hizo pasar una división, cuando un fuerte temporal le paralizó. Mientras tanto, el mariscal Soult, con un ejército de unos 43.000 hombres había pasado el Tajo en Toledo y Aranjuez, obligando a Areizaga a retirarse para hacerle frente al sur del río. Entre el 6 y el 8 de noviembre la caballería de Freire hizo retroceder a la vanguardia francesa en Consuegra, Madridejos y Camuñas, persiguiéndolos hasta Ocaña. El 18 de noviembre, cerca de la localidad de Ontígola se produjo el mayor enfrentamiento de caballería de la guerra, donde los cazadores de Madrid perdieron 2/3 de sus efectivos y 9 oficiales (Barros Arana lo menciona como “combate de Ocaña”). Este combate está muy bien descrito en el Blog de Alfons Cánovas donde es este excelente esquema:


                             En el mismo blog se puede ver un mapa de la batalla de Ocaña, ocurrida al día siguiente, 19 de noviembre de 1809, en que el ejército español, terriblemente mal dirigido por Areizaga fue destrozado por Soult, dejando en el campo más de 10.000 bajas y 15.000 prisioneros. La caballería española fue desbandada por los dragones franceses y las pocas unidades que se mantuvieron en formación fueron aniquiladas tratando de proteger la retirada de los bagajes. En uno de estos encuentros, el capitán José Miguel Carrera recibió una profunda herida de sable en el muslo derecho. Esta herida tardó más de un año en recuperarse, cursando con anquilosis (perdida de movilidad) de la rodilla derecha. En un certificado firmado por el médico Francisco Flores Moreno de noviembre de 1810 se estima que la rehabilitación podría ser completa (se destaca lo condicional) en diciembre de ese año.

                        Esta fue la última acción en que participó Carrera en la guerra de independencia española. Gracias a Ramón Errazuriz, chileno residente en Sevilla, con propiedades en Cádiz, pudo convalecer de su herida durante todo el año de 1810 en Cádiz, a la sazón,  único baluarte de la península que no estaba ocupado por los franceses. En enero de 1811 se le ascendió a sargento mayor (este es un dato de Barros Arana, pero en el certificado de Francisco Flores, con fecha 8-11-1810, ya se le confiere el grado de sargento mayor de los Húsares de Galicia ), para que se hiciera cargo de la organización del regimiento de Húsares de Galicia que integraba al Sexto Ejército español. Sin embargo Carrera prefirió pedir su retiro para volver a su país. En consecuencia, nunca se integró a los Húsares de Galicia, unidad que es bastante oscura y de la cual las noticias son muy escasas, no existiendo ninguna referencia de uniformes. Clonard especifica su fecha de creación el 1º de enero de 1811 y su primer comandante, el coronel Francisco Mahy. Otro dato curioso: Mahy estaba al mando de un escuadrón (en realidad menos de una compañía) de Húsares de Asturias desde noviembre de 1809, luego de algunos combates entre junio y agosto de 1811 esta unidad se incorpora a los Húsares de Galicia el 15 de septiembre de 1811, pasando a constituir los Cazadores de Galicia con elementos del tercer escuadrón de los dragones de Soria y el primer escuadrón de los Cazadores de Castilla... otro tópico interesante para investigar. 

sábado, 22 de febrero de 2014

PARTICIPACIÓN DE JOSÉ MIGUEL CARRERA EN LA GUERRA PENINSULAR (2).



                        Me pareció adecuado incluir este mapa (sacado de Wikipedia, modificado con Photoshop) para ejemplificar los primeros movimientos de la segunda campaña de 1808 en la Península. Los ejércitos españoles en amarillo (avances en flechas, retiradas en líneas punteadas, posiciones finales en cuadros sólidos) muestran sus sucesivas retiradas tras las batallas descritas en la entrada anterior y marcadas con sables cruzados, con sus reorganizaciones luego de cambios de mando (Blake por La Romana; Castaños por Infantado y Belvedere por Cuesta). Continuaremos solo refiriendo las acciones de los ejércitos de Extremadura y de La Mancha, enfrentados a los cuerpos de Lefebre y Victor respectivamente, mientras Napoleón con el grueso de su ejército perseguía al ejército inglés de Moore hacia Galicia.
                        El teniente José Miguel Carrera, luego de su bautismo de fuego en la defensa de Madrid, había seguido la retirada del ejército del Centro luego de la derrota de Uclés (en la que no alcanzó a llegar, ya que formaba con el cuerpo de Infantado) hasta su reorganización en Tobarra y posterior avance a Manzanares, formando parte del regimiento de caballería de Farnesio.
                        Cartaojal, comandante del ejército de La Mancha, Formó una vanguardia de 9.000 infantes, 2.000 jinetes (incluido Farnesio) y 10 cañones, con el objeto de incursionar hacia Toledo y llamar la atención de Victor que se dirigía hacia Extremadura para atacar a Cuesta. El duque de Alburquerque tomó el mando de esta división e inició con su acostumbrada eficiencia su campaña sorprendiendo a un cuerpo de dragones franceses al mando del general Dijón en la ciudad de Mora el 18 de febrero de 1809. Farnesio formaba brigada con el regimiento de Borbón y, junto a los otros cuerpos de caballería, persiguieron a los dragones hasta el grueso de la división de Sebastiani. La retirada de la caballería española fue seguida por el cuerpo francés, pero Alburquerque inició una ordenada retirada en escalones, con su caballería desplegada en ambas alas. En Consuegra debió hacer frente a los franceses el 22 de febrero (23 de febrero según Barros Arana), acción en la cual Farnesio y Borbón resistieron ordenadamente el fuego de la artillería enemiga y rechazaron una carga de dragones, persiguiéndolas hasta distancia de tiro de metralla (300 mts.) de los cañones franceses. Después de esta acción, Alburquerque prosiguió su retirada, sin ser hostigado, hasta Ciudad real.

Lancero de Julián Sánchez, unidad de guerrillas españolas vestida con  los uniformes de los lanceros polacos capturados en Yébenes

Estandarte del segundo escuadrón de los lanceros del Vístula, uno de los 4 capturados en Yébenes. Es posible que Carrera haya tenido en sus manos estos trofeos obtenidos por su unidad junto al resto de la caballería de Cartaojal.

                       La incursión de Alburquerque produjo la concentración de 4 divisiones francesas en los alrededores de Toledo, este IV Cuerpo de ejército fue puesto al mando de Sebastiani, pero también hizo que Cartaojal, celoso de su subalterno, redujera la vanguardia a 3.500 infantes y 200 jinetes y la enviara a reforzar al ejército de Cuesta. Farnesio, reducido a 70 caballos, al retirarse los lanceros de Jerez y Utreras a Andalucía para formar nuevos cuerpos de esa arma, forma un escuadrón de 150 hombres junto a los restos del regimiento España. En esta unidad el teniente José Miguel Carrera enfrentó a los lanceros polacos de la legión del Vístula el 24 de marzo en el combate de Yébenes, Sin embargo, esta victoria significó que se abalanzara contra Cartaojal todo el cuerpo de ejército de Sebastiani, derrotándolo decisivamente en Ciudad Real el 27 de marzo. Farnesio no participa en esta acción por estar guarneciendo Miguelturra a 4 km. de distancia. Los restos del ejército de La Mancha se retiraron desordenadamente buscando el refugio de la Sierra Morena. En esta retirada los restos de la caballería española, incluido Farnesio, lograron contener la persecución de los dragones franceses antes de Santa Cruz de Mudela el 28 de marzo, pero luego abandonaron el campo en una desordenada retirada general. Luego de internarse en la Sierra Morena el ejército de la Mancha, al mando del general Venegas, por renuncia de Cartaojal, dejó de ser una fuerza combativa y comenzó su reorganización con los escasos recursos disponibles en la región.
                        Mientras tanto,  el mismo día 28 de marzo de 1809, Víctor derrotaba decisivamente a Cuesta en Medellín. En esta cruenta batalla, más de 10.000 españoles perdieron la vida (50% del ejército de Cuesta), sin embargo Víctor no explotó su victoria por la debilidad de su línea de comunicaciones y Cuesta pudo reorganizar y reforzar su ejército en la ciudad de Monasterio, protegiendo el camino a Sevilla.


Mapa de Nueva Castilla y parte de Extremadura y Murcia de 1821. En rojo se destacan los lugares mencionados en el texto.

                        Los escasos sobrevivientes del regimiento de caballería de Farnesio pasaron a Bailén, para unirse al tercer y cuarto escuadrón del regimiento que se estaba reorganizando en dicha localidad. Con respecto a los Voluntarios de Madrid, fueron solicitados por Cuesta, junto a otros contingentes del ejército de La Mancha, para reforzar al ejército de Extremadura e iniciar una nueva campaña en conjunción con el ejército inglés que operaba en Portugal. El regimiento de caballería de Voluntarios de Madrid escasamente alcanzaba a constituir un escuadrón y fue incorporado a la división de caballería del duque de Alburquerque. Entre sus filas marchaba el recientemente ascendido (13.4.1809) capitán José Miguel Carrera. Si bien no hemos podido encontrar muchos detalles de las acciones en las que participó Carrera, en tres de ellas: Mora, Consuegra y Yébenes, el resultado fue favorable para los españoles, por lo tanto tuvo oportunidad de destacarse al punto de ser considerado para el ascenso que le ponía a la cabeza de una compañía de su escuadrón. En esta posición iniciaría, con el ejército de Extremadura, la campaña de Talavera.

Continuará…

lunes, 17 de febrero de 2014

PARTICIPACIÓN DE JOSÉ MIGUEL CARRERA EN LA GUERRA PENINSULAR.

                        Hemos de culpar a San Valentín por el retraso en esta entrada…

                        De acuerdo a los pocos documentos existentes, el motivo del viaje de José Miguel Carrera a España en 1807 fue el de iniciar una carrera militar, ingresando a la compañía americana de las Reales Guardias de Corps. Entre mayo y junio de ese año levanta solicitudes, tratando de  demostrar su calidad de “noble” (indispensable para ingresar a dicho cuerpo), sin embargo, la estricta ley de castas española impide que logre su objetivo y finalmente su solicitud es rechazada.
                        En 1807 España seguía siendo aliada del Imperio francés y, por ende, estaba en guerra con Inglaterra, que mantenía un efectivo bloqueo marítimo entra la metrópolis y sus colonias americanas. Es posible que este hecho haya mantenido a Carrera en España hasta que los acontecimientos le dieron una segunda oportunidad de ingresar al ejército español: El levantamiento popular de Madrid el 2 de mayo de 1808 y de la cruel represión francesa de los días siguientes, fue la señal de la insurrección generalizada, que rápidamente alcanzó a todos los rincones de la península ibérica. Los ejércitos franceses que operaban en Portugal y que ocupaban lentamente a España de pronto se encontraron rodeados por una población hostil que les negaba todo recurso de subsistencia y de cuerpos armados (mezclas de soldados de línea y voluntarios) que los acosaban y ofrecían batalla por todos lados. Sin otra opción que retirarse para reagruparse, luego de numerosos combates y sonadas derrotas (Bailén, Valencia y Zaragoza las más señeras), los franceses lograron consolidar una fuerte posición defensiva tras el río Ebro en agosto de 1808.
                        El pueblo español sublevado empezó a organizarse en cuerpos que se vestían y armaban de acuerdo a sus propios recursos o los proporcionados por las Juntas de Gobierno locales. En Madrid, la Junta de Armamento creó dos regimientos de infantería (ver AQUÍ grupo de recreación español)  y uno de caballería. Este regimiento de 4 escuadrones se denominó: “Regimiento de Caballería de Cazadores-Dragones Voluntarios de Madrid”  y quedó constituido el 15 de septiembre de 1808 al mando del coronel Manuel Freire. El mismo día de su creación, se incorpora el teniente José Miguel carrera Verdugo en calidad de ayudante. En este punto hay que hacer algunas aclaraciones:
Primero: La hoja de servicios de José Miguel Carrera Verdugo no está en el Archivo Militar de Segovia (Los únicos documentos existentes en este archivo, que alcanzan a 28 páginas, corresponden a las solicitudes de incorporación a las Guardias de Corps y los certificados médicos que acompañaron a una solicitud de pago de sueldo en Cádiz durante 1810).
Segundo: En 1872, Diego Barros Arana publicó en el tomo I de la Revista de Santiago (Págs.: 673-684) “Un capitulo para la biografía de don José Miguel Carrera” en el que resume su hoja de servicios (no sé cómo la obtuvo, pero debe ser el original y debiera estar entre sus documentos archivados en la Biblioteca Nacional, fuera del alcance de mis ojos…) la que ha servido de base para todas las biografías del prócer escritas con posterioridad.
Tercero: De acuerdo al artículo de la revista de Santiago (Disponible en la sala de Microformatos de la Biblioteca Nacional: RCH 27) Carrera ingresa al “Regimiento de milicias de Farnesio”. Sin embargo, esta unidad NO EXISTIÓ JAMÁS. Por lo tanto debe existir un error de transcripción o, lo más probable, de interpretación de los documentos.
Cuarto: Con esta hipótesis inicié mi investigación cotejando la información de Barros Arana, con consultas directas al Instituto de Historia y Cultura Militar (IHCM extraordinariamente eficientes y amables, esta es su página) y la historia del regimiento de caballería Farnesio en el tomo 14 de la “Historia Orgánica de las armas de Infantería y Caballería…” de Clonard. Finalmente debí revisar las obras de Muñoz Maldonado y Gómez Arteche para poder seguir los pasos de los Voluntarios de Madrid en las campañas de 1808 y 1809. Otros datos sueltos aparecieron en la biografías de Freire, Historia de los Voluntarios de Madrid y la batalla de Talavera de José Manuel Rodríguez Gómez (excelente sitio). El resultado es la siguiente historia, que, claro está, puede ser revisada si es que se descubre nueva información. 
                        El regimiento de caballería de Manuel Freire es clasificado como cuerpo de dragones en la obra de Clonard, sin embargo, al menos uno de sus escuadrones era de cazadores, es decir, caballería ligera y debía vestir a la usanza, según lámina enviada por el IHCM, corresponde al uniforme que conocemos de José Miguel Carrera. Durante el mes de octubre de 1808 se mantuvo de guarnición en Madrid equipandose e instruyéndose.
                        Mientras, las numerosas Juntas provinciales habían mandado representantes a Madrid para formar una Junta Central que quedó constituida el 25 de septiembre, dándose a la tarea de dar alguna organización a los numerosos cuerpos de ejército existentes y en vías de formación. As así como se formaron 4 ejércitos cubriendo la línea del Ebro: El de la Izquierda mandado por el Marqués de la Romana (al mando interino de Blake hasta que llegara de la Romana con su cuerpo de Dinamarca); el del Centro (general Castaños); el de la Derecha (En Cataluña al mando de Juan de Vives) y el de Reserva a las órdenes del vencedor de Zaragoza, José Palafox. Un quinto ejército, el de Extremadura, debía actuar como nexo entre Blake y Castaños. Desgraciadamente, la Junta Central, preocupada de afianzar su poder y organizar y equipar las ingentes legiones de voluntarios dejó pasar los meses de septiembre y octubre sin decidirse a unificar el mando militar, ni hostigar a los ejércitos enemigos. Esto permitió a los franceses reforzarse aumentando su número de 80.000 a más de 200.000 hombres. El 6 de noviembre Napoleón llegaba a Vitoria e iniciaba personalmente una fulminante campaña con su estrategia favorita de un  cuerpo central con una vanguardia y dos alas. El cuerpo de la derecha al mando del mariscal Víctor derrotó a Blake en Espinosa, obligándolo a retirarse al oeste (los restos de su ejército se reunieron con el cuerpo de la Romana el 15 de noviembre). El mismo día 11 de noviembre, Soult en la vanguardia destrozó al ejército de Extremadura recién llegado a Burgos al mando del inexperto Conde de Belveder en Gamonal. Castaños quedó con su derecha expuesta y se retiró a Tudela pidiendo apoyo a la reserva de Palafox. Ambos ejércitos fueron derrotados por Lannes el 23 de noviembre. Después de la derrota Palafox se encerró en Zaragoza y Castaños fue perseguido por Ney hacia el sur-este por Aragón.
                        De esta manera, en poco más de 2 semanas Napoleón había despejado la marcha de su cuerpo principal hacia Madrid. Sin embargo, la Junta Central pudo reunir unos 12.000 hombres y 20 cañones sumando a los restos del ejército de Extremadura cuerpos de nueva formación bajo las órdenes del general Benito San Juan, quien le disputó el paso de la cordillera de Guadarrama en el paso de Somosierra. Las bisoñas tropas españolas, entre las que se contaban 2 escuadrones de los Voluntarios de Madrid (no estaba incluido el escuadrón de Carrera) no pudieron detener la heroica carga de los polacos de la guardia de Napoleón el 30 de noviembre y la vanguardia francesa llegó a las puertas de Madrid el 1º de diciembre. El Emperador intimó la rendición de la ciudad al día siguiente, pero fue rechazada. Madrid no estaba fortificada, sus muros eran simples tapias que no resistían el fuego de la artillería de campaña, a pesar de esto su guarnición de menos de 4.000 hombres y miles de voluntarios armados incluso con arcabuces y cañones de siglos pasados guardados en museos opusieron una obstinada, pero inútil defensa, siendo desalojados de los puntos que fueron atacados por los veteranos franceses. Era evidente que toda resistencia solo significaría una carnicería y destrucción de la ciudad, motivo por el cual el 4 de diciembre cesaron los combates y los franceses ocuparon la capital de españa. Su guarnición la había abandonado el día anterior a las órdenes del marqués de Castelar en dirección a Extremadura. Reunidos a los restos de los derrotados en Somosierra en Talavera de la Reina, de ahí perseguidos por el la división del general Sebastiani (Cuerpo del mariscal Lefebre) llegaron desordenadamente a Zalamea el 27 de diciembre.

                        Junto con la guarnición de Madrid iban los Voluntarios de Madrid, sin embargo Carrera no se encuentran en el ejército de Extremadura hasta 1809 y si participa en acciones del ejército del Centro. ¿Cómo es posible?. La explicación más plausible es la siguiente: El 2 de diciembre (un día antes de la salida de la guarnición) el duque del Infantado había abandonado Madrid en busca del ejército del Centro que venía en retirada para intentar alguna acción que aliviara la presión contra la capital. Es posible que el duque haya tomado por escolta una compañía de los voluntarios de Madrid, entre los que se encontraba el teniente Carrera. Esta compañía de 40 hombres al mando de un capitán se incorporó a los restos del regimiento de caballería de Farnesio a mediados de enero de 1809 (aquí es donde aparece el nombre de Farnesio al que hace la referencia Barros Arana). Es interesante considerar que Farnesio contaba en esos momentos solo con 2 escuadrones de 3 compañias c/u, pero solo con 80 caballos por escuadrón, sumándose los 40 hombres de Madrid, 30 lanceros de Utrera y 30 lanceros de Jerez.
                                   El ejército del Centro, luego que la junta destituyera a Castaños y una sublevación obligara a dimitir al general de la Peña, fue reorganizado por el duque del Infantado en Cuenca, llegando a sumar 18.000 hombres luego que la división de Valencia se retirara a defender su provincia. La vanguardia al mando del general Venegas dispersó a 800 dragones en Tarrancón el 25 de diciembre de 1808, pero luego fue destrozada en Uclés el 13 de enero de 1809 por todo el cuerpo del mariscal Víctor, antes de que Infantado pudiera llegar a apoyarlo con el grueso de su ejército. En franca inferioridad numérica, el ejército del Centro se retiró a Valencia tras la Sierra Morena. Libres del acoso de Víctor, que marchó a Extremadura contra el ejército de Cuesta, los ejércitos del Centro se unieron a las tropas de Andalucía bajo el mando del conde de Cartaojal, formado el ejército de La Mancha el 12 de febrero de 1809. Este ejército debía iniciar una campaña en coordinación con el ejército de Cuesta, destinada a empujar a los franceses al norte del río Tajo. En esta campaña, el teniente José Miguel Carrera Verdugo ganaría el ascenso a capitán.

Continuará…

jueves, 30 de enero de 2014

RETOMANDO EL CAMINO

                        Han pasado poco más de 2 meses desde que subí la última entrada a este blog. En diciembre, algunos problemas familiares, el término del año académico y las fiestas de fin de año me mantuvieron alejado de estas páginas. Luego 3 semanas de vacaciones (hacía 5 años o más que no tomaba más de una semana de descanso… una de las ventajas de trabajar en lo que a uno le gusta y ser su propio jefe…) en las cuales no encendí el computador y solo leí dos libros: “La sonrisa de Mandela” y “Africanus, el hijo del cónsul”. El libro de John Carlin me lo devoré en una tarde y me tuvo el resto de la semana admirando las cualidades sobrehumanas del gran líder sudafricano… frente a ese ejemplo es muy difícil considerarse un hombre íntegro y uno no puede dejar de avergonzarse de los defectos y pequeñeces que abundan en nuestra personalidad. Por eso, el “Africanus…” de Santiago Posteguillo me sacó un poco de la introspección, que bordeó la depresión, llevándome en alas de una entretenida redacción e impecable uso del español, a los heroicos y crueles años de la Segunda Guerra Púnica… Un placer la lectura, afortunadamente no encontré los otros dos libros que completan la trilogía, si no, habría tenido problemas con María de los Ángeles. Posteguillo es un autor que realmente apasiona.
                        Como pueden ver tuve un verdadero “lavado de cerebro” que me mantuvo sin pensar en wargames napoleónicos, uniformes y guerras de independencia: Una verdadera meditación Zen. Ya a mediados de enero retomé mi actividad habitual y comencé a planificar este año, sin embargo, el proceso fue más difícil de lo esperado. Una autocrítica despiadada le cortaba las alas a proyectos y decisiones manteniendo bloqueado cualquier intento de comenzar alguna iniciativa. Finalmente, opté por escribir esta entrada que me sirva de compromiso y plan de acción.
Este Blog: Me dí cuenta de que trato de publicar pequeños ensayos, en ocasiones difíciles de preparar, que impiden un manejo regular de las entradas. Olvidé que la esencia del Blog es comunicar lo que se hace, pero también lo que se piensa y lo que se duda. Es posible construir un debate acabado sobre cualquier tema intercambiando información con quienes lean una determinada entrada. Hay temas, como por ejemplo las banderas realistas, que no están bien definidos y que podrían clarificarse si es que alguna visita de Argentina dispone de información que yo no he podido obtener… Por el momento, tengo pensado ir subiendo las siguientes entradas (A lo mejor no en el mismo orden): La captura de Carrera en Penco, que muestra en forma clara el tipo de actividad guerrillera en Concepción a fines de 1813. La participación de Carrera en la Guerra peninsular. Los estandartes de combate realistas. Los Dragones de Carlos IV. La artillería de Carlos IV. Las entradas serán semanales (los jueves) y cuando no haya un tema terminado, se harán correcciones, complementos o ediciones a entradas antiguas (he visto bastantes errores ortográficos y de redacción)
Recreación Histórica: Este año debieran conmemorarse los bicentenarios de los combates de El Quilo, Membrillar, Tres Acequias y Rancagua. Espero que las respectivas municipalidades sean tan activas como las de San Carlos, Hualqui y Bulnes… en todo caso, yo estaré en las localidades mencionadas, acompañado o solo, de todas maneras haré mi mini-reportaje para subirlo a estas páginas. Ya lo saben, el 19 y 20 de marzo (miércoles y jueves) voy a estar en las comunas de Ranquil y Portezuelo… capaz que me tome toda la semana en algún centro turístico de la zona. Seguramente Fernando Valle volverá a recrear Yerbas Buenas o ideará otras actividades… también estaremos allí.
Wargames: Ya está completamente definido ESMOSACA, que es mi reglamento para recrear combates y escaramuzas del período, le falta pulir la introducción y mejorar algunos gráficos. Asimismo debo testearlo en juegos de dos o más personas (hasta el momento para wargames en solitario es bien entretenido, claro que no tengo a nadie que me discuta la calidad o realismo del juego). Creo que El Quilo será una buena prueba para hacer un AAR (reporte de juego) con fotos a medida que se va desarrollando el juego. Sin embargo, aquí está el gran pero, ¡¡HAT aún no comercializa sus soldados españoles!! Llevo años esperando que salgan para comprarlos y poder hacer los soldados del Concepción y Valdivia. También los granaderos con una simple modificación del gorro quedarían perfectos para los Granaderos de Chile, sin necesidad de cortar mochilas o modificar solapas… Bueno, si no salen a tiempo, tendré que tomar fotos de lejos de las figuras o bien, considerar que en 1814 ya no quedaban uniformes originales (lo que es más que probable) y vestir a todos como milicianos. Al menos eso es lo que pienso hacer con El Membrillar, Pablo Lillo (un amigo conocido a través de la “Crónica Militar…”) quiere recrearla y ya está fabricando los parapetos y otras características del terreno, yo creo que en febrero tendremos un primer combate. Si las pruebas de a dos o más jugadores son satisfactorias, creo que publicaré el reglamente y podría venderse en formato PDF… el precio lo tendrá que definir María de los Ángeles que es la dueña de mi corazón y de la propiedad intelectual de BETOEDICIONES.
Crónica Militar: En general el libro ha tenido una buena aceptación y los comentarios han sido buenos. Los chilenos me los han hecho llegar vía Email, los extranjeros en la página de “Liberators…” Debo destacar el extenso comentario de John Fletcher en su blogAprovecho la ocasión para recomendarles el libro de John, publicado por OSPREY en su colección Essential Histories. Es un excelente resumen, en un inglés muy fácil de entender, de las Guerras de Independencia de Hispanoamérica. Yo lo encargué antes de su publicación, por lo que no pude aprovechar la oferta especial (ver aquí). Más aún, John me escribió después diciéndome que lo editores habían decidido regalarme una copia por las fotos que le había enviado a John para complementar su libro y que fueron publicadas en él. Esta copia todavía no me ha llegado, pero creo que la podré utilizar como premio a algún tipo de concurso o torneo a realizar en el blog… es una buena idea que se me acaba de ocurrir. Por último, creo que la “Crónica Militar…” debe ser terminada y debo escribir el resto del proceso de independencia de Chile, siguiendo el mismo esquema de la Patria Vieja. En un comienzo pensaba que daba para 2 libros más, pero profundizando el tema, creo que con 1 bastará. En otra entrada les comentaré cual será el plan de este libro que debiera estar listo para el bicentenario de Chacabuco el 12 de febrero de 2017… 

sábado, 23 de noviembre de 2013

LAS PRIMERAS ESPADAS DE LA PATRIA VIEJA

                        Durante la guerra de guerrillas que siguió al Sitio de Chillán y hasta la batalla de El Membrillar, tanto los independentistas, como los realistas destacaron numerosas partidas de fusileros montados y lanceros que recorrían la asolada provincia de Concepción requisando cuanto podían para mantener sus ejércitos y evitar que el enemigo los aprovechara. En esta guerra semi-informal, los comandantes de las guerrillas debían actuar en forma autónoma, permitiendo que destacaran sus características individuales de astucia, inteligencia, valor y carisma. Los protagonistas e historiadores de la época han destacado a dos oficiales como las “Primeras Espadas”, es decir los mejores sableadores, de sus respectivos ejércitos: José María Benavente y Manuel Barañao. Ambos combatieron en casi todos los encuentros mayores y menores de la guerra, pero nunca se enfrentaron entre ellos, por lo tanto nunca podremos saber quien fue el campeón de la Patria Vieja… Estas son sus historias.

                        José María Benavente y Bustamante nación en Concepción el 10 de septiembre de 1785. Hijo del entonces subteniente de dragones Pedro José Benavente y Roa y de Mariana Bustamante y Roa-Guzmán. A los 10 años ingresó como cadete a los Dragones de la Frontera, retirándose en 1801 para hacerse cargo de una propiedad familiar, reingresa al ejército como capitán de milicias en 1810 con motivo del movimiento revolucionario. En abril de 1811 pasó a Buenos Aires con la expedición auxiliadora de Alcázar, pudo volver a Chile para integrarse al Ejército Restaurador de Carrera en abril de 1813. Se le destinó a comandar el escuadrón de Húsares de la Gran Guardia Nacional, cuerpo que dirigió durante todas las campañas de la Patria Vieja. Íntimo amigo del general José Miguel Carrera, su profesionalismo y valor le permitieron mantenerse en su puesto bajo las órdenes de O’Higgins. Sin embargo, después de Rancagua, cuando las pasiones dividieron al ejército en dos bandos irreconciliables, mantuvo su lealtad por Carrera, rehusando el mando del regimiento de caballería de exiliados chilenos que le ofreció San Martín y siguió a Carrera en todo su derrotero por la guerra civil argentina hasta su derrota final y captura en Punta del Médano. Su destacada actuación como brazo derecho y comandante de la caballería de Carrera le valió ser condenado a muerte junto a él. Sin embargo, a último minuto fue indultado gracias a las gestiones e su hermano Juan José Benavente, que ejercía el comercio en Mendoza, estaba casado con una mendocina y era amigo del coronel Manuel de Olazábal, quien intercedió por Benavente ante el gobernador Godoy Cruz.
                        A pesar de salvar la vida, José María Benavente fue conducido prisionero a Chile, de donde O’Higgins lo exilió a Brasil. En 1823, indultado por el gobierno de Freire, se le restituyó su grado de coronel y se le confirió el mando de la expedición de 2.500 hombres que debía apoyar a los restos del Ejército Libertador del Perú. Sin embargo, las condiciones militares y políticas del Perú indujeron al general Francisco Pinto a detener esta expedición en Arica y volver a Coquimbo. Sus integrantes se destinaron a reconquistar Chiloé y Benavente asumió la gobernación de Coquimbo, pudiendo casarse con Quiteria Varas-Marín y Recabarren, con quien estaba comprometido hacía muchos años (este compromiso le impidió cumplir con el deseo del general Carrera de casarse con su viuda, pero su hermano, Diego José, le liberó de fallarle a su amigo y desposó a Mercedes Fontecillas). En 1825 se le nombró comandante de los Cazadores a Caballo y volvió a asumir la gobernación de Coquimbo en 1826. El 13 de noviembre de 1827 fue ascendido a general de brigada y fue nombrado gobernador de Valparaíso, retomando luego la intendencia de Coquimbo hasta 1831, al parecer este cargo era de su completo agrado. Incluso en 1830 fue nombrado ministro de Guerra y Marina, pero no lo asumió, manteniéndose en el norte. Falleció en La Serena el 12 de octubre de 1833, sin dejar descendencia.

                        Manuel Barañao (Manuel Eraldón según Mitre) nació en Buenos Aires en 1790. No dispongo de la fecha exacta, ni de los nombres de sus progenitores, pero el apellido es de origen vasco. Llegó a Chile en 1809 trayendo comunicaciones revolucionarias a Juan Martínez de Rozas, pero con la intención de radicarse en Concepción y dedicarse al comercio. Aunque seguidor de Rozas, con su caída abandonó sus ideas independentistas y se incorporó al ejército de Pareja en 1813. A diferencia de Benavente, no tenía instrucción militar, pero hizo una carrera meteórica, impulsada por su ferviente realismo, inteligencia y valor a toda prueba. Gainza le reconoció su grado de teniente coronel en 1814 y le dio el mando de su vanguardia que debió enfrentar a O’Higgins en El Quilo. En este combate la oportunidad de ver a las dos primeras espadas de la Patria Vieja en un combate singular fue impedida por lo montuoso del terreno que obligó a Benavente a avanzar a pie contra la posición realista.
                        Cuando Osorio comenzó a reorganizar la caballería realista en Chillán, previo a marchar hacia Santiago, no tuvo dudas en encargarle al intrépido comandante Barañao que organizara y disciplinara al escuadrón de Húsares de la Concordia y que los ataviara con los espléndidos uniformes traídos de Lima. Barañao, al igual que Quintanilla lo había hecho con los Carabineros de Abascal, cumplió su cometido a cabalidad y su actuación en la batalla de Rancagua no desmereció su fama. Su temerario arrojo y deseo de humillar a los arrogantes españoles llegados con Osorio, lo condujo frente a los cañones independentistas cargados con metralla. Uno de estos cascos le destrozó el muslo, dejándolo fuera de combate e impidiendo que cruzara su sable con José María Benavente quien cargaría contra la caballería de Quintanilla al día siguiente.
                        Durante la reconquista y, a pesar de su herida que le dejó cojo para el resto de sus días, Barañao se mantuvo en servicio como coronel de los húsares. A fines de 1814 se casó con Josefa Valenzuela Santibañez y se le dio el mando del cantón militar de Quillota. En este puesto le cupo desbaratar la guerrilla de Traslaviña y a finales de 1816 trasladarse con su escuadrón a Colchagua. No Alcanzó a combatir en Chacabuco, pero no decayó su ánimo con la derrota y propuso un ataque sorpresa contra el Ejército de los Andes. De noche y llevando infantes a la grupa de los caballos de húsares y dragones. Siendo rechazado su plan por Marcó y Maroto, perdida toda esperanza de resistencia, se embarcó a Lima y pidió al virrey que le eximiera del servicio por su invalidez. Pezuela accedió a su petición y le permitió dirigirse a España para solicitar un cargo civil en pago a sus servicios por la causa del Rey.
                        El coronel Barañao salió hacia España en un barco cargado con cacao, pero fue capturado por un corsario argentino en octubre o noviembre de 1817; estuvo prisionero en Buenos Aires por algunos meses y luego de ser liberado, probablemente por su misma invalidez, pudo continuar su viaje a España. En premio a sus servicios se le dio el puesto de oficial real de la tesorería de Manila. En la capital de Filipinas (colonia española hasta su pérdida ante EEUU en la guerra hispano-estadounidense de 1898) se encontró con otros compatriotas: el gobernador Luis Urrejola y el oidor de la Real Audiencia Manuel de Elizalde. Ambos habían intercedido en la Corte de Fernando VII en 1815 abogando por evitar la represión y apoyar la recuperación económica de la recién reconquistada capitanía de Chile. Chacabuco les impidió regresar, pero la Corte fue generosa al reconocer su adhesión a Fernando VII, otorgándoles esos importantes cargos. El hermano de Luis, el presbítero Agustín Urrejola fue nombrado obispo de Cebú.
                        En Filipinas el año 1820, nació Diego, el cuarto y último hijo del matrimonio Barañao-Valenzuela. No se tiene certeza del tiempo de permanencia de Barañao en el archipiélago, pero en 1828 ya la Corte española se presentaba inquieta por la presencia de sudamericanos en el gobierno de sus colonias remanentes, pues la correspondencia con sus familiares de las nuevas repúblicas independientes podría inclinarlos hacia la independencia. De hecho, Urrejola fue separado de la gobernación en octubre de 1830 y, aunque ocupó el cargo nuevamente entre 1836 y 41, es probable que el antiguo húsar decidiera regresar en este período a Chile, donde seguramente tenía intereses económicos propios y los correspondientes a la herencia de su esposa.

                        Dedicado al comercio, no se le conocen más actividades públicas que la asistencia, con otros emigrados argentinos con los que mantenía lazos de amistad, entre los que se contaba el general Gregorio de Las Heras, a la celebración de los aniversarios de la revolución del 25 de mayo. Falleció en Santiago de Chile el año 1859.